Metro Bus Station, 7th Street at E Street, Southwest, Washington, D.C., 1995
Joel Sternfeld (Nueva York, 1944) es uno de esos fotógrafos que interesa más por sus intenciones que por su estilo. Artista ambicioso, explora desde finales de los 70 Estados Unidos guiado por el afán de mostrar cómo las distintas formas de relación entre territorio y presencia humana definen los modos de vida y el carácter del país. Al igual que hicieran antes Walker Evan (American Photographs), Robert Frank (The Americans) o los fotógrafos de la Farm Security Administration, Sternfeld recorrió grandes distancias en búsqueda de esencias y condiciones.Entre 1978 y 1987 completó su gran serie, American Prospects, que logró de inmediato apoyo institucional (beca Guggenheim, National Endowment for the Arts, American Council for the Arts) y éxito crítico: ya en 1984 fue expuesta en el MoMA. Las copias que ahora vemos son ampliaciones digitales de los negativos originales, con dimensiones más adecuadas a las actuales modas en la exhibición de la fotografía y más propias de los escenarios americanos. Lo que Sternfeld nos ofrece son situaciones reales tan insólitas que podríamos tomarlas por montajes; pero cuando hay elefantes o cachalotes de por medio las dudas se aplacan. Como explica el comisario de la exposición, el joven historiador de la fotografía y sociólogo Sérgio Mah, en la construcción de la imagen, Sternfeld persigue la mayor claridad y legibilidad mediante encuadres panorámicos y composiciones ordenadas, de estirpe pictórica. La mirada es desapasionada y la fricción chirriante entre civilización y naturaleza habla por sí misma. En este sentido, cabe calificar su producción de conceptual, ya que, no obstante la perfección técnica de sus imágenes, éstas son visualmente simples, y es el "proyecto" el que traslada el valor artístico del trabajo.
Esta característica se hace aún más evidente en las siguientes series expuestas. On This Site (En este lugar) y Sweet Earth (Dulce tierra) fueron concebidas simultáneamente, aunque su ejecución esté separada por algunos años. La primera, subtitulada Paisaje in memoriam, pone de relieve lo contrario de lo que afirma: el paisaje no tiene memoria, borra rápidamente los rastros de los sucesos que alberga, indiferente a los dramas humanos. El fotógrafo localiza los escenarios de distintas formas de violencia: el asesinato, el expolio, el fraude, la deportación, el vertido de residuos... narrados en textos que se yuxtaponen a las imágenes. La misma estrategia utiliza en Sweet Earth, pero aplicada a las sedes de comunas y establecimientos utópicos en enclaves aislados. Sternfeld siente simpatía por estos proyectos, pero no oculta su fracaso mayoritario, ni el carácter extravagante, hasta risible, de algunos de ellos (como el centro de salud Zzyzx en el Desierto de Mojave). Pero donde se ha implicado personalmente es en la defensa de la High Line, ferrocarril elevado del oeste de Manhattan, en desuso desde hace más de 20 años y transformado por las malas hierbas en espacio verde que finalmente se convertirá en zona de ocio. En la exposición se contemplan algunas de las fotografías que hizo para mostrar las posibilidades de la vía, sin gran interés artístico. La misma valoración merece el grupo de retratos de participantes en la conferencia internacional sobre cambio climático celebrada en 2005 en Montreal, que no va mucho más allá de la manifestación del compromiso y la preocupación personal del autor.