Image: ¿Hay una mirada femenina?

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Exposiciones

¿Hay una mirada femenina?

Miradas de mujer

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Gómez Redondo: En el alma se sostiene, 2002

Com: J.Mª Parreño. Museo Esteban Vicente. Pl .de las Bellas Artes. Segovia. Hasta el 3 de julio

En el catálogo de esta exposición su comisario, José Mª Parreño, da datos demoledores sobre la escasa visibilidad en la escena artística de las mujeres, y en particular de las que practican la fotografía. Nos informa, por ejemplo, de que en el año 2000, sólo un 21% de quienes exponían en ARCO eran mujeres (un gran avance desde el 4% de 1993). Preocupado por esta evidente discriminación, ha querido organizar esta muestra con dos intenciones fundamentales: llamar la atención sobre la cantidad y la calidad de las fotógrafas en activo, y volver a plantear una vieja cuestión: si existe una mirada femenina, distinta a la masculina. Para ello ha seleccionado a veinte creadoras españolas (o que viven en nuestro país) con diferentes propuestas y formas de entender la fotografía, y ha ordenado su trabajo como ha podido, creando grupos básicamente temáticos.

Yo no creo que ésta sea la estrategia más adecuada. Ya no. Al margen de que sí puedan existir algunos asuntos y algunas prácticas que se dan con cierta frecuencia -pero no de manera mayoritaria- en el arte que han hecho las mujeres en las últimas décadas, es injusto y reductor concebir una exposición con el único aglutinante del sexo de los participantes. Estamos en un momento de transición en el que las mujeres van ocupando los puestos para los que ahora están preparadas. Es sólo cuestión de tiempo. Lo mejor que se puede hacer ahora es trabajar y avanzar individualmente; caerá por su peso. Hablar de una mirada femenina me parece hasta nocivo, pues se hace hincapié en la supuesta diferencia, y sobre todo cuando se manejan conceptos como "lo doméstico", la emotividad, la intuición, lo confidencial... por mucho que se entiendan, como aquí, de forma positiva y vinculada a la postmodernidad.

Por otra parte, no creo acertada la decisión de excluir de la exposición las instalaciones, la fotoescultura o la documentación fotográfica de acciones o performances, pues está claro que la fotografía evoluciona en esta tendencia al mestizaje que afecta a todas las artes. Por el contrario, se han incluido algunas reporteras con escasa o nula ambición artística. En general, el planteamiento es conservador, y también lo es en lo estético. Ya el título de la muestra identifica fotografía con mirada, algo ya superado, y si en esta selección hay artistas de gran actualidad como Eulàlia Valldosera o Montserrat Soto, otras, como Isabel Muñoz o Pilar Pequeño, rozan la cursilería. Bien podrían haber sido sustituidas por otras artistas con lenguajes más de hoy (que pueden indicar mejor la dirección hacia la que nos movemos), como Julia Montilla, Belén Uriel, Tamara Arroyo, María Regueiro, Lucía Arjona, María Zárraga, Pilar Albarracín... Al fin y al cabo, si, como ha computado Parreño, la proporción de mujeres es mayor en fotografía -y en vídeo, apunta- que en otros medios, es seguramente porque la mayoría de mujeres artistas en activo son jóvenes que han empezado a trabajar en los noventa, década en que la fotografía (y el vídeo) ha conquistado el mercado y ha ganado más cultivadores, hombres y mujeres.

En todo caso, se ha reunido un buen puñado de artistas y obras de reconocida valía, procedentes tanto de colecciones públicas como privadas españolas. Hay, además de las artistas antes citadas, buenas obras de Cristina García Rodero, Concha Prada, Mireia Sentís, Ouka Lele, Susy Gómez, Ana Prada, Marisa González y, en la sala más lucida, la dedicada al paisaje, Carmela García, Montserrat Soto, Ixone Sádaba, Hannah Collins y Mayte Vieta.