Image: Nuevas castas

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Exposiciones

Nuevas castas

Publicada

Pedro Meyer: Los meyer, 1940-2000

Fernando Pradilla. Claudio Coello, 20. Madrid. Hasta el 23 de febrero. De 1.300 a 14.000 euros

En las sociedades mestizas surgidas de la conquista española de territorios americanos, la división en castas (que medía los porcentajes de sangre de unas y otras razas) era una herramienta de estructuración y sometimiento. Hoy el indígena sigue teniendo problemas en México (tema, por cierto, obviado por el programa oficial de exposiciones paralelas a ARCO), pero las nuevas castas a las que se refiere el crítico y comisario oaxaqueño Carlos Aranda son las variopintas construcciones imaginarias que cada uno de los ocho artistas participantes en esta colectiva produce a partir de su postura ante la historia, los mitos y la controvertida identidad cultural mexicana. Un asunto que, como apuntaba páginas atrás, está lejos de quedar resuelto y que en cierta manera sigue teniendo un dominio no tanto del individuo social o del artista como de la presentación y la recepción de lo mexicano. En esta ocasión, son dos los ejes que parecen proponerse como vertebradores (o tal vez disgregadores) de una identidad en conflicto: una sociedad con heridas y brechas y el peso de una imaginería ligada a formas arcaicas de vida y religión. La privilegiada clase intelectual que retrata el fotógrafo ya clásico Pedro Meyer (precioso y muy significativo el retrato de álvarez Bravo) o los superficiales guaritos de buena familia de Luis Emilio Valdés están infranqueablemente aislados de las mujeres trabajadoras asesinadas en Ciudad Juárez a las que recuerda Ambra Polidori, y la relación que Mónica Castillo establece con su asistenta para pintar algo que le agrade es algo equívoca. Por otro lado, Germán Venegas, Carlomagno y Betsabeé Romero asumen y pervierten en mayor o menor medida y con más o menos gracia la tradición artesanal e iconográfica popular, de la que la pintura de Daniel Lezama toma los aspectos más escabrosos.