Image: Aziz + Cucher y la unidad pictórica

Image: Aziz + Cucher y la unidad pictórica

Exposiciones

Aziz + Cucher y la unidad pictórica

Synaptic Bliss

Publicada

SB Oda 6, 2004

Trama. Alonso Martínez, 3. Madrid. Hasta el 18 de febrero. De 400 a 7.200 e

Podría parecer un giro radical, y lo es visualmente, pero la nueva serie de Aziz + Cucher, Synaptic Bliss, no rompe en absoluto con su obra anterior e incluso lleva sus planteamientos más allá, o más hacia dentro. Estos dos artistas, estadounidense y venezolano, que trabajan juntos desde 1992, han sido, si no pioneros, sí grandes divulgadores de la fotografía digital en los últimos años. Comenzaron efectuando las ya consabidas mutilaciones y mutaciones sobre cuerpos humanos, trabajo que les hizo reflexionar sobre el progresivo desvanecimiento de las fronteras entre lo orgánico y lo digital en esta nueva forma de arte, e idear híbridos de máquinas y seres vivos: unos asquerosos engendros de interior mecánico y exterior hecho de piel humana. La piel ha sido durante unos años el material con el que han revestido raros objetos y espacios arquitectónicos, con aspecto absolutamente creíble, naturalista. Hombre y entorno, dicen, no son realidades desconectadas, sino que se interpenetran. En Synaptic Bliss, algo así como "éxtasis sináptico", retoman algunos de estos conceptos con una novedad fundamental: se han alejado de la apariencia naturalista.

La sinapsis es la "relación funcional de contacto entre las terminaciones de las células nerviosas", y básicamente, lo que han hecho Aziz + Cucher es asimilar mundo visible y estructura orgánico-digital invisible. Células y píxeles conforman, respectivamente, la realidad orgánica y la imagen. Los artistas recuperan la significación original de la palabra píxel, pictoric element o unidad pictórica, y hacen evidente el artificio de la "construcción" de las imágenes digitales. Fotografían jardines y bosques, aíslan determinadas formas y las recomponen sobre un fondo liso de color, trabajando en múltiples capas hasta lograr un complejo efecto de tapiz o de mosaico de piezas minúsculas. La filiación de estas obras es más pictórica que fotográfica, no sólo por el método de trabajo sino también por los modelos compositivos que siguen y la utilización del color. éste tiene algo del preciosismo y el gusto por el detalle de los prerrafaelitas, características enfatizadas por la frialdad y el brillo del soporte metalizado sobre el que imprimen las imágenes. En este mismo sentido, hay un deliberado juego de escalas por el que se yuxtaponen elementos de proporciones difícilmente armonizables en una perspectiva "correcta"; la aproximación a la vegetación más menuda coexiste con la vista ampliamente comprehensiva. Así, frente a las obras grandes, compuestas con criterios más tradicionales del género de paisaje, otras, menores y menos atractivas, ilustran una mirada que llega más adentro de la materia y que hace casi imposible distinguir figuras reconocibles. Pues de eso se trata: de una mirada simultánea al exterior y al interior, a la forma y a lo que la piel de la forma oculta.

La serie, iniciada en 2003, abarca no sólo los paisajes (en dos subseries: Oda y Nocturno) y el vídeo (desarrollo en movimiento de éstos) que se muestran aquí. El mes que viene, en la sede de Trama en Barcelona (y en Henry Urbach Architecture, en Nueva York), se expondrán las figuras que han realizado con un procedimiento similar y en las que, sin embargo, se dispara el "punto psicodélico" que ya asoma en estas obras.