Image: Zilla Leutenegger

Image: Zilla Leutenegger

Exposiciones

Zilla Leutenegger

Publicada

Kathleen, 2004

Vacío 9. Guerrero y Mendoza, 9. Madrid. Hasta el 10 de enero. De 450 a 12.100 euros

En Madrid, vimos por vez primera obra de Zilla Leutenegger (Chur, Suiza, 1968) hace dos años, cuando fue incluida en el pack suizo que nos trajo ARCO. Sorprende el rapidísimo éxito de esta joven artista con apenas cinco años de trayectoria profesional y que viene haciendo, en diversos países, cuatro o cinco individuales al año. Su lanzamiento es paradigma de una tendencia internacional de arte ligero, simpático y poco pretencioso, de aspecto amateur, que parece tener cierto éxito comercial pero que no tiene sustancia de ninguna clase. Leutenegger es egocéntrica, infantil y soñadora, cualidades que mantiene conscientemente como señas de identidad artística. Sus obras tienen su encanto, sobre todo cuando combina dibujo y vídeo, y utiliza con frescura el trabajo digital sobre imágenes en movimiento, con resultados técnicos a veces loables. Pero en esta exposición no da lo mejor de sí. Las protagonistas son "fumadoras", chicas very trash (como dice la nota en la galería) representadas en el momento en que se encienden un cigarrillo a solas. Aparecen en dibujos de línea muy sencillos, de pequeñas dimensiones, o en vídeos que introducen en algunos de esos dibujos una animación mínima (una pierna se mueve, el cigarro humea). Dos de esas animaciones son proyectadas en la pared, sobre reservas blancas recortadas en papeles pintados (como los de su habitación en casa de sus padres, nos informan) y dos son mostradas en monitores, con sonido ambiente. No hay referencias espaciales, ni narración, ni un trabajo formal elaborado. Sólo presentación de estos personajes poco caracterizados. No parece que el desenfado y la modestia de las obras, que podrían ser muy de agradecer en otras circunstancias, sean suficientes en este caso para interesar al espectador.