Image: Mitra Tabrizian. Víctimas y verdugos

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Exposiciones

Mitra Tabrizian. Víctimas y verdugos

Beyond the Limits

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Actualizada

De la serie Beyond the limits, 2000

Fundación BBK. Aula de cultura. Elcano, 20. Bilbao. Hasta el 22 de junio

Nacida en Irán pero británica de adopción, Mitra Tabrizian es una fotógrafa y directora de cine relativamente poco conocida en el mundo del arte internacional, en parte debido a que, aunque con ya larga trayectoria -comienza a exponer en 1984-, frecuenta más los museos y centros de arte "ex-céntricos" que los buques insignia y las galerías con más proyección. Practica un tipo de fotografía "construida", escenificada, que incluye en ocasiones la manipulación digital. Estéticamente podría aproximarse a la línea de fotografía encabezada por Jeff Wall, por el cuidado de la puesta en escena, la artificiosa precisión en iluminación, las dimensiones pictóricas y la aparente frialdad emocional en la presentación de los argumentos. En los últimos años, y de acuerdo con su habitual incidencia en asuntos sociales, se ha centrado en la condición alienada del trabajador de clase media-alta en los países desarrollados, con estilismos propios del cine o de la pintura (de la que toma entre otras cosas un estático lenguaje corporal y de gestos). La artista abre su exposición con una cita de Baudrillard sobre los tiempos catastróficos, e insinúa un ambiente apocalíptico, de personajes mecanizados e inexpresivos. Pero pronto se advierte en esa aparente terribilità un punto humorístico que se va confirmando a medida que se analizan las imágenes.

La muestra se compone de dos grandes fotografías, Minimal Utopia y Silent Majority y dos series de 8 y 9 imágenes, respectivamente: Beyond de Limits (2000) y The Perfect Crime. (Entre una y otra produjo Lost Time, en la misma línea argumental, no expuesta). Tabrizian desnuda las miserias y los miedos de hombres y mujeres tan absorbidos por un modelo de comportamiento impuesto por la cultura empresarial que son arrastrados "más allá de los límites" psicológicos y morales. Son, para la artista, al mismo tiempo víctimas y verdugos. Disfrazados de lo que no son en sus trajes de chaqueta, desfilan como autómatas, o se interrelacionan según unas reglas en las que impera la agresividad. En estas fotografías son trasladados a aparcamientos y descampados donde aparecen como matones a los que les faltara convicción, que pretenden mantener una pose y que no consiguen asustarse más que a sí mismos.