Image: Pablo Alonso, el friso de la barbarie

Image: Pablo Alonso, el friso de la barbarie

Exposiciones

Pablo Alonso, el friso de la barbarie

Publicada

Orgaz, 2002

Salvador Díaz. Sanchez Bustillo, 7. Madrid. Hasta el 24 de enero. De 2.800 a 24.000 euros

El Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca trajo este verano por primera vez a España la obra de Pablo Alonso (Gijón, 1969), para incluirla en "Una realidad otra", colectiva de trabajos de jóvenes artistas formados en su Facultad de Bellas Artes. Alonso, que vive en Berlín desde 1991 y trabaja con la galería Voges + Partner de Frankfurt, se encuentra en un corto espacio de tiempo con sus dos primeras individuales en nuestro país, ahora en Salvador Díaz y en febrero en el CASA de Salamanca. Es muy posible que tenga un considerable éxito. Por dos razones fundamentales: trata asuntos de actualidad mediática y trascendencia política, y practica un tipo de pintura mestiza, contaminada de fotografía, según una fórmula innovadora y atractiva.

Las obras de la exposición, grandes lienzos de casi 10 metros de ancho por algo más de 2 de alto grapados a la pared, están organizadas para formar un largo "friso" en el que se suceden tres "escenas" por lienzo. Cada una tiene lugar en el interior del estudio del artista, representado por un somero dibujo de líneas de rotulador; con ambigöedad espacial y con aspecto de apariciones, de engendros de la imaginación, se insertan en él figuras extraídas de los medios de comunicación y trasladadas al lienzo (con la ayuda de un proyector) con un extraordinario dominio de la aerografía y siempre en blanco y negro, emulando las fotografías de prensa. La guerra de Irak, el terrorismo o el éxodo de los pueblos amenazados invaden el espacio de creación. A veces el pintor se incluye en la escena, trabajando, en probable homenaje a Velázquez, en cuyo taller también solía irrumpir la vida política. La iconografía es si se quiere oportunista, pero no cabe duda de que los procedimientos del artista son originales, con una resolución impecable, y de que es capaz de producir imágenes potentes que, en su disposición longitudinal, componen, como apuntaba, un crítico friso de la barbarie. También es original su mixtura de pintura y escultura en otro pequeño grupo de obras: parecen dibujos similares a los de los lienzos, pero son en realidad planchas de conglomerado chapado en las que ha tallado las líneas (después cubiertas de negro) y que ironizan sobre la idea de plano pictórico y de escultura como engrosamiento o combinación de superficies.