Image: Candida Höfer, interiores del arte

Image: Candida Höfer, interiores del arte

Exposiciones

Candida Höfer, interiores del arte

Publicada

Biblioteca Nazionale Marciana Venezia I". 2003

Fúcares. Conde de Xiquena, 12. Madrid. Hasta el 3 de enero. De 18.000 a 24.000 euros

Candida Hüfer (Eberswalde, Alemania, 1944) es ya una figura histórica en la fotografía contemporánea. Continuadora de la escuela de documentalismo arquitectónico, frío y formalista, de los Becher, se ha centrado en las tipologías relacionadas con el archivo y el museo. Sus fotografías de interiores, en color y grandes formatos, reproducen los espacios reales sin ninguna alteración y utilizando la luz natural o artificial disponible. Sus encuadres son a menudo frontales y abarcan una gran extensión de pavimento, situando el corte entre suelo y paredes casi a media altura de la composición, muy al estilo de la caja espacial renacentista, en la que las líneas de fuga deben sugerir la profundidad. Hüfer busca la geometrización de la imagen no sólo a través de los elementos arquitectónicos sino también en la disposición de vitrinas, sillas, lámparas y otros accesorios que marcan un ritmo visual.

Pero estas cajas no tienen como función alojar verosímilmente a los personajes de una historia: es la Historia misma la que sutilmente se insinúa en ellos. En la primera parte de esta exposición, las ricas estancias de la Biblioteca Marciana de Venecia, que podrían trasladarnos a otra época, son atadas al presente por medio de detalles que indican un destino museístico: los cordones que impiden el paso, los cristales que cubren objetos delicados y hasta una fotografía sobre un dintel que reproduce urnas y bustos. Tanto en esta serie como en la dedicada al MoMA de Nueva York Hüfer reflexiona sobre los "escenarios para el arte", sobre el acondicionamiento de la arquitectura para la exhibición de objetos artísticos. Muestran cómo la mirada y el movimiento son determinados en la relación con el arte, haciendo énfasis, como en la imagen de las bambalinas del Schauspielhaus de Dresde, en los mecanismos, en las piezas de mobiliario, en las peanas y soportes... E introducen de hurtadillas el tema de la vigilancia: no deberíamos estar ahí, en esos espacios restringidos al público sin personal de seguridad. La abierta caja escenográfica termina resultando bastante opresiva.