Image: Wurm y la escultura efímera

Image: Wurm y la escultura efímera

Exposiciones

Wurm y la escultura efímera

Publicada
Actualizada

Fuck the Third World, 2002

La Fábrica. Alameda, 9. Madrid. Hasta el 25 de octubre. De 3.000 a 9.500 euros

Aunque no es ya un artista joven y lleva más de dos décadas en el mundo del arte, Erwin Wurm (Bruck/Mur, Austria, 1954) ha logrado celebridad internacional en los últimos años gracias a sus "One Minute Sculptures", fotografías muy divertidas en las que se camufla un trabajo serio sobre los conceptos de escultura y de performance. Partiendo de entornos y objetos cotidianos, plantea desde el inicio de su trayectoria relaciones extravagantes con ellos. Esos "posicionamientos" extraños de las personas en relación a arquitecturas, muebles, objetos y hasta paisajes naturales o urbanos los considera como esculturas efímeras que tienen lugar en el transcurso de breves performances y que quedan reflejadas en las fotografías. En su caso, la fotografía no detiene un movimiento que se desarrolla en el espacio y en el tiempo: ya se había producido una inmovilización previa. En realidad, el proceso que sigue Wurm es similar al de los viejos "tableaux vivants" (que han tenido recientemente, con lógicas y profundas modificaciones, un notable resurgir). Pero no hay aquí composición pictórica que recrear.

No obstante, es posible entender su obra como una traslación a la banalidad contemporánea del lenguaje de los gestos y de la simbología de los objetos del arte antiguo. Que una joven china se ponga patatas fritas entre los dedos de los pies o que todos los muebles de una habitación de hotel aparezcan formando una torre es en principio chocante o jocoso, pero también una manera de romper la rutina perceptual: comprendemos que una postura y/o un objeto o una disposición de elementos hablan un idioma distinto (inventado), mucho más sonoro. Wurm, que es austriaco, ha bebido del accionismo vienés pero si para este movimiento el cuerpo era también instrumento primario para el arte, en las performances de Wurm no hay derramamientos de sangre ni ritos dramáticos. Sólo la propiciación de una situación inesperada. Si hay un momento de dolor, de resistencia o de esfuerzo físico es sólo para mantener la pose.

"Hermanos y hermanas" es la última serie en la que ha estado trabajando y que presenta en su primera individual en una galería española, que comprende dos fotografías de otras series: "Modos de ser políticamente incorrecto" y "Buscando la bomba". (Todas estas obras tienen en común una mayor implicación en asuntos de actualidad, como la fomentada psicosis ante el terrorismo y las coacciones que la moral establecida ejerce sobre los ciudadanos). Wurm se ha metido en iglesias y conventos aplicando su protocolo de la "escultura efímera" a sacerdotes y monjas. Y, en este caso, cobra sentidos añadidos. Las celebraciones y la vida cotidiana de los religiosos está marcada por una sucesión de palabras y gestos litúrgicos. Las casi siempre inauditas "poses" fotográficas adquieren, en el ámbito eclesial y con los hábitos, apariencia de posturas rituales. Abiertamente irreverente, Wurm tumba a un cura en un banco de la iglesia, le embute una manzana en la boca o tira a otro al suelo y le hace levantar los brazos al cielo. Son absurdas "tallas" vivientes, abandonadas en cualquier lugar. él mismo se autorretrata, disfrazado de sacerdote, arrodillado y en actitud orante, en "El artista suplica misericordia", imagen con la que subraya el talante hiperbólico y burlesco de la serie.