Image: Formas de artificio

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Exposiciones

Formas de artificio

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S. Belinchón: De la serie paraíso, 2003

Artificio. La Fábrica. Alameda, 9. Madrid. Hasta el 24 de julio. De 600 a 4.800 euros

Una misma realidad contemplada a través de miradas convergentes desde ambas orillas del Atlántico. Es la idea que ha provocado el encuentro, en la exposición Artificio, del valenciano Sergio Belinchón con la pareja formada por el alemán Max Becher (hijo de los fotógrafos con el mismo apellido) y la estadounidense Andrea Robbins. Los tres han fotografiado "pastiches" arquitectónicos creados para el disfrute popular y masivo. Becher y Robbins muestran algunas obras de sus series Almería (2000) y Old Tucson (1993), que se adentran en los decorados cinematográficos, en España y Arizona, para películas del oeste. Belinchón, por su parte, en el proyecto Paraíso, se acerca a las alucinantes recreaciones arquitectónicas y paisajísticas de Las Vegas (también motivo de una serie de Robbins y Becher) y al parque temático levantino Terra Mítica.

La exposición plantea el fenómeno en expansión del turismo de masas y su ambigöedad en el ámbito de la cultura, del parque temático como reducción banalizada, de la indiferenciación entre realidad y artificio, entre arte y sucedáneo. La fotografía es un medio idóneo para expresar estos nuevos conflictos, ya que estos grandiosos "escenarios" están pensados en gran parte para satisfacer la compulsión fotográfica o videográfica del turista medio; y, desde luego, la vocación de ser filmados es consustancial a los decorados cinematográficos. Como Belinchón recalca en una de sus imágenes, los propios creadores de los mundos de cartón piedra marcan a los visitantes los puntos desde los que obtendrán los mejores enfoques. Las a veces llamativas diferencias de escala entre los edificios originales y sus réplicas no tienen importancia, pues no serán detectados en las fotografías. Si esta temática es nueva en Belinchón, que aplica su mirada fría e inexpresiva a construcciones de una manera u otra peculiares, Robbins y Becher han documentado fotográficamente en múltiples ocasiones la "traslación" cultural, arquitectónica y humana, producida por razones históricas o como efecto de la industria del entretenimiento: han visitado, con ánimo crítico y/o burlón, el pueblo bávaro de Leavenworth, en Washington, los vestigios coloniales germanos en Namibia, o el parque temático neerlandés de Holland, Michigan. Pero, además, la muestra provoca la reflexión sobre la relación entre fotografía y realidad al hacernos pensar en una habitual práctica actual, opuesta al procedimiento de estos artistas: la "construcción" ex profeso de escenarios y escenas para una fotografía. Formas de artificio con propósitos diferentes pero relacionados.