Image: La tierra y la muerte en Pere Noguera

Image: La tierra y la muerte en Pere Noguera

Exposiciones

La tierra y la muerte en Pere Noguera

10 abril, 2003 02:00

América do Sul, 1992

Museo de Cerámica. Diagonal, 686. Barcelona. Hasta el 31 de agosto

Repensar la cerámica desde la modernidad, así se podría hablar de Pere Noguera (La Bisbal d’Empordà, Gerona, 1941) ante esta exposición que se presenta precisamente en el Museo de Cerámica de Barcelona. Aunque su trabajo y trayectoria vayan más allá de la utilización del barro, Pere Noguera, próximo a posiciones conceptuales, nos hace contemplar esa materia como algo poéticamente inagotable. La exposición posibilita muchos y diferentes itinerarios. A mí me interesa observar la dimensión simbólica porque éste es uno de sus mensajes: el significado del barro -nos descubre Noguera- es tan profundo como el de los sueños. La materia es energía, fuerza telúrica, símbolo que el artista explora y escruta. Una de las primeras piezas de la exposición consiste en una instalación que establece un paralelismo entre el barro-cerámica y la harina-pan. Paralelismo que connota la transformación de la materia y, por extensión, la espiritualidad que lleva implícita toda metamorfosis. ésta es la idea que para mí alumbra Noguera: el fango y la cerámica como un valor profundamente espiritual. Como se ha dicho, el artista es un alquimista: su trabajo con lo material o lo finito da luz a un sentido trascendente.

Ahora bien, ¿en qué consiste este valor simbólico en concreto? Yo no sé si el artista es del todo consciente, pero yo advierto un sentido dramático en esta exposición. En el artista, barro y cerámica están vinculados a la noción de tiempo-memoria, de descomposición... Sus obras más conocidas son objetos cubiertos por una película de lodo: libros, vestidos, fotografías, etc. Luego, el barro se resquebraja... ¿Existe una imagen más trágica que exprese el tiempo que pasa y que contamina? Quien observe con cuidado la muestra verá aquí y allá signos de la muerte. Y es que a nadie se le escapa que la materia de la tierra está hecha de los cadáveres de nuestros antepasados.