Image: J. R. Amondarain

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Exposiciones

J. R. Amondarain

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Sin título, 2002. Acrílico sobre madera

Elba Benitez. San Lorenzo, 11. Madrid. Hasta el 23 de noviembre. De 1.200 a 12.000 euros

Desde hace unos años, José Ramón Amondarain (San Sebastián, 1964) viene tratando con notable ingenio algunas de las características, problemáticas y posibilidades del medio pictórico. Ha reflexionado sobre la potencialidad tridimensional del óleo como materia (los motxos), sobre los distintos niveles de la representación (objetos pintados o conformados de pintura que reaparecen en el plano pictórico bidimensional), sobre la figura del artista (la serie Querido pintor, píntame) o sobre sus herramientas (el conjunto de las paletas). En esta exposición en Elba Benítez, en la que presenta obras que formaron parte de la colectiva Pintura de cámara en el Koldo Mitxelena de San Sebastián, retoma ciertas cuestiones ya antes planteadas en una nueva demostración de su temario artístico. Digo demostración porque el discurso de Amondarain se desarrolla a través de muestras o ejemplos que materializan esos problemas teóricos que centran su trabajo. Así, en esta serie, hace experimentar al espectador los efectos o defectos visuales que se producen al interponer varios niveles de filtros a la mirada.

Un mismo fondo, una terraza en un ámbito doméstico vista desde el interior, es modificado mediante dos tipos de cortina: una de tela y una formada por lentes de las que se utilizan en las ópticas para montar en las gafas. Como ha hecho en otras ocasiones, pero ahora con una mayor complejidad, nos ofrece simultáneamente la posibilidad de contemplar el objeto real y su representación. Al movernos por la sala más grande de la galería, podemos mirar a través de la cortina de lentes (Presentimiento oculista) una fotografía a tamaño real de esa terraza que se transparenta tras la cortina de tela, un cuadro en forma de gran paralelepípedo con la imagen parcial de la terraza y otro en el que ya se incorpora pictóricamente el filtro de la cortina de lentes. Todo esto enlazado con una similar gradación que va de la impresión digital fotográfica sobre papel a la impresión fotográfica con materiales pictóricos sobre tela y a la pintura al óleo propiamente dicha. La exposición constituye, en fin, un brillante ejercicio práctico acerca de las cotas perceptivas, instrumentales y conceptuales implicadas en la pintura.