Image: Ponce de León

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Exposiciones

Ponce de León

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Accidente (Autorretrato), 1936. Óleo sobre lienzo

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Santa Isabel, 52. Madrid. Hasta el 13 de agosto

Esta primera exposición de Alfonso Ponce de León (Málaga, 1906 - Madrid, 1936), pintor que aparece mencionado en todos los manuales pero de obra apenas conocida, había creado cierta expectación desde que fuera programada para el IVAM hace algo más de dos años. Ponce de León es un personaje interesante, muy integrado en los ambientes culturales más avanzados de su tiempo, que colaboró en la Sociedad de Artistas Ibéricos, en la revista "Artes" y en La Barraca de García Lorca, pero que murió muy joven (fue fusilado a comienzos de la guerra civil a causa de su militancia en la Falange) dejando muy poca obra. Muchos de los cuadros se han perdido, y buena parte de los que están localizados se encuentran en colecciones particulares. Por ello, y dada la calidad de algunos de los más conocidos, como El accidente, la revisión de su producción artística se anunciaba como algo muy oportuno.
Lamentablemente, esa oportunidad se ha dejado pasar. La pequeña muestra, casi perdida entre las salas de la segunda planta dedicadas a la colección permanente, se reduce a diez cuadros (tres pertenecen al MNCARS), una gran pintura que forma parte de la decoración del Teatro Fígaro de Madrid y tres vitrinas con escasa información documental: dibujos de decorados y figurines para La Barraca, cubiertas de libros, fotografías y documentos (además de unos amanerados dibujos de Margarita Manso, su esposa). No parece que el comisario de la exposición, Rafael Inglada, haya llevado a cabo una investigación efectiva acerca del paradero de los cuadros perdidos. Ni siquiera se han conseguido todas las obras localizadas, y, escrupulosamente, el director del museo ha retirado el cuadro de su propiedad que habría completado la docena. En estas condiciones, es difícil valorar la trayectoria de Ponce de León, y nos quedamos casi como estábamos. Aún así, se confirma que fue retratista fino, en la línea de la Nueva Objetividad, y elegante y austero pintor de bodegones. Pero también hay algún cuadro algo torpe, como Jóvenes y un pescador (del MNCARS), y nada se muestra de la faceta quizá más atractiva y extraña del artista, la más cercana al realismo mágico, con obras como Muñeca rota o Sueños de niños. Así que habrá que esperar otra ocasión.