Image: La fantástica realidad

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Exposiciones

La fantástica realidad

Publicada

Julie Henry: Harvey & Hilary, 2000.

Canal de Isabel II. Santa Engracia, 125. Madrid. Hasta finales de marzo

Parece generalizada la opinión de que la representación de Gran Bretaña en Arco pasó sin pena ni gloria. Muchos esperábamos más y, sobre todo, otra cosa. Pero, felizmente, algunas salas madrileñas, en colaboración con el British Council, nos están brindando, aunque modestamente, otras perspectivas sobre el arte británico, más interesantes por su ilación y, lógicamente, mejor apreciables por su instalación museográfica y no ferial. Es el caso de Landscape, en el Conde Duque, y de esta exposición en el Canal de Isabel II, La fantástica repetición de ciertas situaciones. La muestra viene avalada por una de las instituciones más prestigiosas y vivas de la fotografía europea, The Photographers’ Gallery de Londres, e incluye trabajos de ocho artistas jóvenes, casi todos nacidos en los sesenta, algunos de los cuales habrá que tener muy en cuenta en la nómina de los nuevos artistas británicos.

El título de la exposición ha sido extraído de una novela de Nabokov, Pnin, y con él se describen perfectamente casi todos los proyectos presentados. De una forma u otra, estos artistas utilizan la recurrencia de unas mismas situaciones, bien para hacer hincapié, paradójicamente, en la diferencia, bien para subrayar lo irreal, lo surreal y/o lo hipnótico de esa reiteración. Y aunque algunos de los trabajos presentados no sean extraordinarios por la calidad de la realización, por sus resultados artísticos, encontramos entre ellos algunas buenísimas ideas que nos descubren otras formas de entender las complejas relaciones perceptuales que mantenemos con lo real, con lo visto y lo no visto. Así, las mejores obras son las de Shizuka Yokomizo, que desafía los tópicos sobre el retrato y sobre el voyeurismo al dar cita nocturna y anónima ante las ventanas de sus casas a una galería de personas extrañas, que dirigen sus miradas curiosas hacia el exterior (hacia nosotros); Dryden Goodwin, que nos fascina con su experimento fotográfico-dibujístico-cinematográfico sobre la inmovilidad y el movimiento; Sophy Rickett, que se adentra en lo alucinatorio con sus fugaces visiones nocturnas, que deberían ser irrepetibles y que, sin embargo, se reproducen con escasas variantes; David Shrigley, que participa también en Landscape, y en el que lo reiterativo procede de su actitud como activista urbano o paisajista, "grafitero" gamberro empeñado en que las cosas no sean sólo lo que parecen.

En el apartado documental -y más vagamente "repetitivo"- figuran las obras de Corinne Day, en una línea descarnada y grunge, y Julie Henry. Más conceptuales son los trabajos de Steven Pippin y, sobre todo, Keith Tyson. Con ellos, la exposición flojea un tanto, pero ese otro cincuenta por ciento "fantástico" la justifica y la hace recomendable.