Image: Cindy Sherman, Dramatis personae

Image: Cindy Sherman, "Dramatis personae"

Exposiciones

Cindy Sherman, "Dramatis personae"

Publicada

Fotografía de la serie Bus Riders, 1976-2000

Galería Juana de Aizpuru. Barquillo, 44. Madrid. Hasta el 8 de enero

En 1996 pudimos ver en el Palacio de Velázquez una importante retrospectiva de la obra de Cindy Sherman (Glen Ridge, New Jersey, 1954), artista absolutamente fundamental en la fotografía de las últimas décadas, que se iniciaba con su primera serie célebre, Untitled Film Stills, de 1977. Juana de Aizpuru expone ahora, junto a cuatro Surrealist Pictures de 1994, dos divertidísimas series anteriores e inéditas, Bus Riders y Murder Mistery People, fechadas en 1976, que ha recuperado de sus archivos y editado este mismo año. Corresponden a un momento en que Sherman empezaba a experimentar con los disfraces, adquiriendo frenéticamente ropa usada, accesorios y pelucas, que usaba no sólo para sus obras sino para algunas apariciones en público. Previamente, que sepa, sólo había producido otra serie de caracterizaciones, la conocida como Sin título A-E, basada sobre todo en el maquillaje y el gesto.

Las fotografías que integran estos dos conjuntos de obras, realizados a los 22 años, cuando Sherman aún estudiaba en Buffalo, presentan características muy similares: tomadas en un mismo lugar, seguramente el apartamento de la artista, y prescindiendo por completo de cualquier forma de ambientación, con una iluminación elemental que proyecta nítidas sombras en el muro del fondo, se autorretrata con los más variados atuendos. Un cable recorre el suelo hasta esconderse bajo uno de los pies de todos los personajes: es el obturador, pero una primera impresión hace creer que conecta a las figuras, que desde luego parecen muñecos (o figuras de cera), por su rígida inmovilidad, a una toma eléctrica que le permitirá moverse como un autómata. Una impresión buscada por Sherman, ya que en una de las fotografías, sólo en una, el cable sí lleva al enchufe en la pared que aparece en todas las imágenes.

Murder Mistery People preludia los Untitled Film Stills, más elaborados. Vemos, individualmente, a los dramatis personae de un caso de asesinato: la actriz de éxito un poco díscola, el marido celoso, el galán, los dos hijos, la madre de la víctima, el inevitable mayordomo, la doncella, el detective, el fotógrafo de prensa sensacionalista... Todos juntos forman un tableau vivant que no se inspira en una composición pictórica (recuérdense sus History Portraits) sino en el cine, algo muy habitual en esta primera etapa de Sherman. Inspiración cinematográfica que bebe de las películas de serie B, pero que también tiene un aire un poco inglés, de novela de Agatha Christie, aunque el detective y la glamurosa actriz son muy hollywoodienses.

Los Bus Riders son resultado de la observación de la realidad urbana: un realismo (relativo y un tanto caricaturesco) poco frecuente en la producción de la fotógrafa.

La sencillez de estos autorretratos contrasta con la complejidad escenográfica y de attrezzo hacia la que la obra de Sherman iría avanzando con los años. Poseen, sobre todo, frescura y un gran encanto. Sin grandes pretensiones, con escasos medios (tienen poca calidad) y lejos de los tintes dramáticos (hasta truculentos) de trabajos posteriores, constituyen una genial y simpática mascarada.