Image: Gimeno y Monje
Gimeno: "Haciendo una escultura", 2000
Del proyecto escultórico. Dos maneras de configurar es el título de esta exposición conjunta de dos jóvenes artistas, María Gimeno (Zamora, 1970) y Raquel Monje (Madrid 1970), presentadas por José Marín-Medina. Son dos acercamientos muy diferentes a la escultura, que se nos proponen como ejemplo de dos formas de recuperación postmoderna de la figuración: la mímesis en Monje y la sugerencia de formas orgánicas en Gimeno. Raquel Monje, que trabaja fundamentalmente con materiales "limpios", escayola, pasta cerámica o cemento, combinándolos paradójicamente con otros como cristal, acero, caucho o lana de oveja, representa fragmentos del cuerpo humano, un poco a la manera de Robert Gober, tratándolos como unidades combinables que no funcionan como sugerencias del todo por la parte sino, formalmente, como objetos descontextualizados y, metafóricamente, como imágenes de dolor o de desconcierto. Más rotunda e impactante es la escultura de María Gimeno, una sola pieza realizada encerrando en una red bolas de tela atadas con lana: Haciendo una escultura, que recuerda vagamente al cuerpo de un gran animal al que se le hubiesen amputado cabeza y patas. El enfrentamiento paradójico se produce en su caso no a través de la yuxtaposición de materiales, sino al contraponer esta escultura, de imponente presencia física, a una cuadro en el que ha pintado una extensión de hierba, con la finalidad, al parecer, de hacernos conscientes de la brecha que se abre entre la realidad del objeto frente al fingimiento de la pintura. Esta pretensión resulta un tanto innecesaria, especialmente porque la pieza escultórica posee una pesantez y una entidad muy notables, que no necesitan de contrapuntos para hacerse evidentes.