Image: La historia del arte según Morimura

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Exposiciones

La historia del arte según Morimura

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Six Brides, 1991. Fotografía en color sobre lienzo, 140 x 120

Fundación Telefónica. Fuencarral, 3. Madrid. Hasta el 16 de julio

La Fundación Telefónica exhibe por primera vez en España de forma individual la obra del japonés Yasumasa Morimura (Osaka, 1951), importante figura en el reciente devenir artístico y, en concreto, en el capítulo de la fotografía "construida" o escenificada, que pone en cuestión ideas sobre la identidad personal y cultural, los roles sexuales y la misma historia de las artes visuales. Morimura se adentra en todos estos territorios de debate utilizando como armas su propia efigie y un retorcido sentido del humor. En la serie que presenta, Historia del arte (1989 y 1999), recrea célebres pinturas occidentales con impresionante fidelidad, valiéndose de decorados, maquillaje y manipulaciones digitales, introduciendo, además de su autorretrato en los personajes y hasta en los objetos que aparecen en la imagen, elementos extraños que modifican o subrayan los significados originales de las obras.

El resultado es deslumbrante y, por encima de todo, muy divertido. La crítica de arte se ha referido a su ironía a la hora de presentar las complejas relaciones entre Oriente y Occidente, pero se tiene la impresión de que sus motivaciones son menos sesudas. Morimura pretende, en sus palabras, "aumentar las posibilidades de mi existencia", es un loco del disfraz, un ególatra extremado. Su vida es teatro. De hecho, ha abandonado últimamente el arte para unirse a una compañía teatral que anda de gira por Japón, y, según señala Pilar Gonzalo, comisaria de la exposición, su creación se acerca más al performance que a la fotografía convencional. Y le encanta la frivolidad. Pero su obra es rompedora y es interesante, al margen del puro divertimento, porque es, en buen número de ocasiones, perversa e iconoclasta.

El arte español no se salva de sus arrebatos narcisistas y un punto malvados. Velázquez, Goya, Zurbarán, Meléndez y Viladomat se ponen al servicio de las "reencarnaciones" de Morimura. Pero además "japoniza" a Rembandt, Rossetti, Cézanne, Van Gogh, Manet, Duchamp, Warhol, Richter... En el fondo nada nuevo: la estrategia de la apropiación irreverente. Pero qué ingenioso y qué bien hecho.