"Máscara de una bailarina", 1952. Montaje y copia de engativo
La historia de la fotografía, mucho menos conocida que la de la pintura (y, desde luego, mucho más breve), tiene igual que ésta sus movimientos y sus vaivenes. Hay artistas que se dejan llevar cómodamente por las modas o trabajan según criterios absolutamente personales e intransferibles. Otros, pintores, escultores, fotógrafos... pretenden abrir brecha, marcar caminos, defender a ultranza principios estéticos y, en consecuencia, crear escuela. Uno de ellos fue el alemán Otto Steinert (Saarbrucken, 1915 - Essen, 1978), figura fundamental en la fotografía alemana posterior a la II Guerra Mundial por su posición de enlace con la vanguardia de los años veinte y treinta y por la trascendencia que sus ideas y sus obras, difundidas a través de la docencia, la publicación de textos y la organización de exposiciones, tuvieron en generaciones posteriores.La Fundación ICO ha traído a su sede, en los prolegómenos del festival fotográfico PHotoEspaña, una magnífica exposición dedicada al artista organizada por el Museum Folkwang de Essen, donde se conserva una importantísima colección de obras de Steinert, además de su biblioteca personal, sus archivos de negativos y su correspondencia. La muestra, y el catálogo que la completa, son el fruto de una larga y fructuosa tarea de investigación a partir de todos estos materiales. Con 190 imágenes, permiten conocer en profundidad a este gran creador, defensor de lo que él llamó "fotografía subjetiva". Su amplia producción abarca distintos acercamientos a la imagen fotográfica, pero seguramente su mayor aportación se encuentra en sus trabajos experimentales que, aunque surgen pronto en su trayectoria y reaparecen en fechas posteriores, se concentran en los años que van de 1947 a 1958.
Steinert, médico de formación, profesión que ejerció durante la guerra y algunos años más, halló en la fotografía un medio de expresión artística. Esto puede parecer hoy una perogrullada, pero no lo es si consideramos que la fotografía documental había cobrado una enorme importancia en los años en los que él empezó a reivindicar las experiencias "liberadoras" de los vanguardistas de entreguerras, que habían inventado procedimientos fotográficos que tenían como fin el distanciar la fotografía de la mera reproducción de la realidad. Steinert no fue en rigor un creador de técnicas. Su papel se acerca más al de la recopilación, sistematización, explotación y proyección de experiencias anteriores, atendiendo más a la capacidad de configuración de otras realidades visuales que posee la imagen fotográfica, a su legitimización como medio artístico, que a las cuestiones realmente subjetivas o sociales que habían dominado en esa etapa previa vanguardista.
A pesar de que, sobre todo en los años sesenta y setenta, se dedicó también de forma intensiva al retrato, no cabe duda de que su obra más conocida se corresponde al período experimental señalado antes, que coincide con su actividad docente en la Escuela Estatal de Artes y Oficios del Sarre en Saarbröcken. Los referentes básicos fueron para Steinert Moholy-Nagy, Man Ray y Herbert Bayer. Partiendo del fotograma de aire constructivista y Bauhaus (con formas geométricas y las clásicas transparencia e impresión de volumen) avanzó hacia el montaje de negativos (que se diferencia del fotocollage utilizado antes por los surrealistas y los dadaístas), la solarización (sobreexposición en la ampliación, con inversión parcial de valores tonales), la copia del negativo (que produce la inversión de los blancos y los negros), la luminograma (forma de creación "abstracta", de dibujo con la luz) y la fotografía en movimiento (en la que combina objetos o fondos estáticos y otros dinámicos, que se desdibujan).
Todos estos trabajos están dominados en Steinert por un afán que se podría calificar de programático, una cierta frialdad, un distanciamiento afectivo y un marcado "clasicismo" en las composiciones, equilibradas y cerradas. Los motivos reales, sean personas o paisajes urbanos o naturales (estos últimos escasos y extraordinarios) que utilizó funcionan como pretextos, como estructuras. La emoción queda, por tanto, reducida a las impresiones visuales. Otto Steinert produjo imágenes tremendamente impactantes, de una enorme belleza y precisión, creaciones autónomas de pura fotografía.