Amondarain: Sin título, 1999. Impresión digital y óleo / tela
Son ya cuarenta los artistas que han disfrutado de las Becas de Artes Plásticas que la Fundación Marcelino Botín convoca anualmente en apoyo de la formación y de la investigación por parte de los artistas. Es de alabar una iniciativa como ésta, ya que, sin limitarse a la organización de exposiciones (y ojalá todas las capitales españolas contaran con un centro artístico que dinamizara su panorama expositivo), contribuye a compensar la relativa carencia de ayudas a los artistas que se sufre en nuestro país.Se presentan ahora los trabajos realizados por los artistas seleccionados en la VI convocatoria de las Becas durante el período (nueve meses) que cubren. El jurado, que estuvo compuesto por Rosa Brun, Fernando Huici, Francisco Javier San Martín, Cristóbal Toral y, en representación de la Fundación, Esperanza Botella, escogió entre las 356 solicitudes presentadas a Lara Almarcegui, José Ramón Amondarain, Florentino Díaz, Alfredo García Revuelta, Maider López, Gonzalo Sicre, José Luis Vicario y Santiago Ydáñez.
El trabajo que Lara Almarcegui (Zaragoza, 1972) ha llevado a cabo en Amsterdam es de carácter intelectivo: ha hecho un inventario de los descampados de la ciudad, publicando una guía de visita distribuida en el Stedelijk Musuem, con el que reflexiona sobre los "no lugares", la ciudad, el arte y el ocio.
José Ramóm Amondarain (San Sebastián, 1964) explota una técnica nueva que ya está revelando grandes posibilidades a los pintores. Amontona cuadros y objetos en un rincón de su estudio y los fotografía. Posteriormente digitaliza la imagen y la imprime sobre lienzo, consiguiendo "instalaciones portátiles". Parecido talante experimental tienen sus excelentes dibujos de luz sobre papel fotográfico, técnica ya antigua que aplica con ricos planteamientos estéticos.
Florentino Díaz (Fresnedoso de Ibor, Cáceres, 1954) ha seguido desarrollando las posibilidades de sus ya conocidas esculturas realizadas en hierro y caucho de sillas y mesas de pared y sus "dibujos" con cinta grapada y remaches.
Alfredo García Revuelta (Madrid, 1961) ha aprovechado la beca para viajar a México D.F. Su "estatuaria" transparente constituye una nueva vuelta de tuerca sobre una alucinada visión de la realidad, de los aspectos más cotidianos sometidos a un genial sentido del humor que introduce otras dimensiones, reveladoras, en los cuerpos humanos.
La más joven de los artistas seleccionados es Maider López (San Sebastián, 1975), que nunca ha expuesto de forma individual y ha estudiado en estos meses en la Chelsea School of Art and Design de Londres. Su aproximación a la geometría es sutil, y destacan en ella la relación con los interiores arquitectónicos y la medidísima utilización del color, que "emite" luz desde rendijas o bordes.
Gonzalo Sicre (Cádiz, 1967) ha producido, a raíz de sus visitas al Metropolitan Museum de Nueva York, la serie El museo vacío, en la que, con su silencioso estilo habitual, desnuda las vitrinas, las peanas y las cartelas.
José Luis Vicario (Torrelavega, Cantabria, 1966) ha continuado su formación en escenografía también en Nueva York. Ha volcado sus experiencias en Vi el sol, representación en gente (Escenografía de lo que pudo haber sido y no fue), representada en el Salón de Actos de la Fundación. En ella desarrolla sus ideas sobre la utilización de la indumentaria en la obra de arte.
Santiago Ydáñez (Jaén, 1967) es un joven artista a tener en cuenta. Sus pinturas de rostros monumentales, fragmentados, en blanco, son enigmáticas y tienen una fuerza fuera de lo común. En estas últimas obras los personajes se transforman en grito y las miradas expresan una locura a través de la que se pone de manifiesto la animalidad, que ya le había interesado en otras obras anteriores.