Exposiciones

Ghada Amer

12 diciembre, 1999 01:00

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Monasterio de La Cartuja. Sevilla. Hasta el 16 de enero

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, dentro de su zona emergente, oferta una interesante exposición con la obra de Ghada Amer, una artista nacida en El Cairo en 1963 y afincada en París desde niña, presente en los últimos tiempos en reconocidos foros de la contemporaneidad artística internacional -estuvo incluida en la pasada edición de la Bienal de Venecia dentro del Aperttuto, donde recibió el premio de la Unesco para la promoción de las Artes-. Los últimos esquemas del Arte Contemporáneo, la compleja morfología de las tendencias artísticas más inmediatas, encuentran de sus desgarrados planteamientos en el trabajo de esta mujer que ha encontrado en las telas bordadas un modo idóneo de expresión para proclamar diferentes asuntos relacionados con la condición femenina.

Sus primeras obras, fechadas a partir de 1991, surgen desde los clásicos patrones de costura que ella cortaba y cocía en las telas. Representaban escenas de la vida cotidiana, protagonizadas por mujeres que realizaban sus tareas domésticas. De este tiempo es la pieza que presenta en la exposición titulada Cinco mujeres trabajando, en la que se presentan sucesivamente cinco cuadros donde la mujer hace la compra, cocina, plancha, cuida de su hijo y, por último, la propia artista se muestra fuera de la representación en la actitud de coser, es el acto de la creación.

El grueso de la muestra está compuesto por series de obras donde el aspecto crótico juega un papel determinante. La artista parte de imágenes extraídas de las clásicas revistas pornográficas cuya descarnada representación se ve matizada por la utilización de largas puntadas que envuelven la escena de un especial sentimiento de ambigöedad. Se trata de una visión particular de los mitos sexuales propiciados desde una posición masculina y que la autora plantea en su condición de mujer y de artista.

La obra de Ghada Amer nos sitúa en un personal expresionismo donde los pigmentos han sido sustituidos por los hilos -al principio las puntadas aparecían nítidas, destacándose, al final, las hebras del propio bordado y proporcionando un apasionado sentido de la expresión- hasta conseguir diluir los límites de la figuración y acercarse a las sensoriales fronteras de una abstracción matizada, donde se presienten los sistemas imprevisibles de un concepto particularmente representado.