Este es su proyecto más importante, desarrollado a lo largo de veinte años en los desiertos del oeste de su país. Su estructura se inspira en los Cantos de la "Divina Comedia" de Dante y en la obra de Ezra Pound
La Comunidad de Madrid ha organizado junto a la Diputación de Granada (viene del Palacio de los Condes de Gabia) esta exposición de Richard Misrach (Los ángeles, 1949), versión de una itinerante que ha recorrido varios museos en los Estados Unidos en los dos últimos años.A pesar de que su obra ha visitado rara vez nuestro continente, Misrach es uno de los más conocidos fotógrafos norteamericanos, y éste es su proyecto más importante, desarrollado a lo largo de veinte años en los desiertos del oeste de su país, que ha recorrido incansablemente. Su título, "Cantos del desierto", y su estructura se inspira en los Cantos de la "Divina Comedia" de Dante y en la obra de Ezra Pound; en la actualidad son ya veintidós los "Cantos" visuales de Misrach, que ha expuesto y publicado de forma parcial a lo largo de los años, y no parece que haya dado por finalizada esta gran aventura. Su acercamiento al desierto desborda el mero trabajo fotográfico, adquiriendo tintes de estudio sociológico y de protesta política. En la línea de sus primeros trabajos de carácter socio-documental, Misrach no se circunscribe a la captación de un paisaje sublime -que sí aparece en los "Cantos" dedicados a las nubes y al firmamento-, sino que muestra chocantes acontecimientos, unas veces dramáticos y otras casi cómicos, que marcan la vida de los imposibles habitantes de esas tierras. Sorprenden las áridas extensiones de tierra resquebrajada o las salinas, los grandes lagos del desierto, y, sobre todo, la presencia de seres humanos, de sus enseres o sus vehículos en medio de la nada. Una existencia amenazada por la ocupación del desierto por parte del ejército y por su utilización como campo de pruebas nucleares y como depósito de residuos tóxicos, que Misrach denuncia repetidamente.
Si bien este conjunto queda por debajo de sus fotografías nocturnas sobre ruinas y sobre elementos vegetales (series sobre Stonehenge, la selva hawaiana, las ruinas griegas y romanas) en cuanto a carga de misterio y a soluciones técnicas, reviste otro tipo de belleza formal basada en la limpieza y sencillez de sus composiciones y en los cuidados valores cromáticos.
En la mayor parte de las fotografías, renuncia a los efectos lumínicos y pictoricistas -los hay, y muy hermosos, en especial los uniformes cielos que hizo en homenaje a James Turrell- y opta por una visión objetiva, diurna y aparentemente distanciada. No obstante la coherencia temática del proyecto, Misrach hace gala de una considerable variedad de registros que otorgan dinamismo a la exposición. En este sentido cobran relieve las fotografías de los "Cantos" XI y XVI, "Violencia (los Playboys)" y "Los cuadros", sobre revistas agujereadas por disparos de bala y las pinturas como "artefactos culturales".