Exposiciones

J. Barbi y Ch. Prado

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La programación de Doblespacio alcanza un punto álgido con la instalación "Field" de Jorge Barbi (La Guardia, Pontevedra, 1950), que no exponía en Madrid desde 1995, fecha de su última muestra en la galería Gamarra y Garrigues. Trabajando calladamente desde Galicia, Barbi se ha convertido en uno de los mejores escultores españoles, poniendo en juego sensibilidad y experiencia.
Artista reflexivo, pretende sin embargo una relación del espectador con las obras sin más mediaciones que las de la carga emocional e intelectual lenta y firmemente depositada en ellas. Así ocurre con la obra única que presenta ahora en la galería, el esqueleto mansamente sentado de un perro, con un collar del que parte una larga cadena oxidada que dibuja en la pared la silueta de un hombre. El gran impacto visual de la instalación, acertadamente dimensionada respecto de la sala, se ve pronto seguido por la sugerencia de lecturas que abarcan dos ámbitos, uno interior, existencial, y otro exterior, el del mundo artístico.
En cualquier caso, la interpretación que se quiera dar estará teñida de amargura o, al menos, de resignación, pues ni la misma muerte logrará la liberación de ese aprisionamiento. Esta obra es en cierto modo exponente idóneo de la trayectoria de Jorge Barbi por la íntima correlación entre presencia física -el perro- y abstracción -la silueta-, entre materia e idea, entre belleza y crítica, que ha sabido aunar tan eficazmente en todas sus obras.
En la otra sala de la galería, en amistosa confabulación, Chema Prado (Rábade, Lugo, 1952) muestra una serie de fotografías de cubos de cartulina pintados (reliquia de sus estudios artísticos) en las que el colorido baile de las aristas da vida a una hermosa fiesta de la confusión.