Image: El resurgir de Sorolla en Londres

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Arte internacional

El resurgir de Sorolla en Londres

Hace más de 100 años que el artista no visita la capital inglesa. Para corregir esta ausencia la National Gallery inaugura Sorolla: Spanish Master of Light, una muestra de 58 obras que recorre la trayectoria del pintor valenciano

13 marzo, 2019 01:00

¡Y aún dicen que el pescado es caro!, 1894. © Museo Nacional del Prado, Madrid

La última vez que Sorolla estuvo en Londres fue en 1908 con motivo de la muestra que organizó en las Grafton Galleries. Entonces se le anunció como "el mejor pintor vivo del mundo". Sin embargo, en aquella ocasión no vendió muchas obras, lo que ha contribuido a la escasa presencia del artista valenciano en las colecciones públicas del Reino Unido. Ahora que han pasado más de cien años, la National Gallery de Londres que dirige Gabriele Finaldi corrige esta ausencia con Sorolla: Spanish Master of Light, donde se reúnen 58 obras que recorren gran parte de su trayectoria.

Tampoco tuvo mucha más relación con el Reino Unido porque aquella exposición le brindó otra gran oportunidad internacional. El mecenas Archer Huntington "pudo conocer su obra y gracias a él arrancó su carrera americana", recuerda Akemi Herráez, del equipo curatorial de la pinacoteca londinense. Es cierto que en Leeds existe alguna obra, también la National Portrait Gallery tiene en su colección un retrato de Beatriz de Battenberg pero el público inglés le ha empezado a conocer a raíz de una muestra de pintores impresionistas que programó la Royal Academy hace tres años.

Pescador, Valencia, 1904. Procede de una colección privada

De modo que esta cita se convierte en una oportunidad para que el público inglés profundice en la trayectoria de un creador al que conocen como el artista de escenas impresionistas y jardines, el maestro de la luz. La muestra, que ha tenido a Blanca Pons-Sorolla como asesora y reúne 58 piezas procedentes de colecciones privadas y públicas de Estados Unidos y Europa (destaca el préstamo de una veintena de pinturas del Museo Sorolla de Madrid), se divide en siete secciones temáticas.

La primera sala del Ala Sainsbury de la pinacoteca despliega retratos que hizo de Clotilde, su mujer y gran musa, y María, Elena y Joaquín, sus hijos. La segunda sala se centra en la década de 1890, un momento en el que España vivió una época de malestar social y Sorolla quiso expresar su inquietud. Dado el gran éxito que cosecharon obras como ¡Otra Margarita!, Triste herencia o ¡Y Aún dicen que el pescado es caro!, el pintor, con el propósito de gestar una reputación internacional, empezó a presentar cuadros en exposiciones de toda Europa.

Viene después el momento de los retratos que beben de la influencia de Velázquez y Goya, cuya obra estudió con detenimiento en el Museo del Prado. Con la intención de captar la psicología como lo hicieron los grandes maestros españoles, Sorolla hizo uso de negros, grises y cremas. Pero no solo fueron ellos quienes inspiraron al genio de la luz sino también otros como Sargent, Monet o Whistler.

Tipos de lagartera, 1912. © Museo Sorolla, Madrid

Le suceden las escenas de playa y costa por las que es tan conocido. En este sentido, a partir de 1900 se centró en retratar las playas de Valencia y la costa alicantina. En estas obras "transmite la incidencia de la luz del sol sobre el agua, el calor de una tarde bochornosa y la fuerza de una brisa marina violenta. La audacia compositiva y el progresivo uso de colores llamativos hace pensar que se mantenía al corriente de las innovaciones en el arte moderno", escribe el conservador Christopher Riopelle. Estas piezas fueron muy populares en Estados Unidos, donde en 1911 recibió un encargo de la Hispanic Society of America.

El proyecto se basaba en crear un gran mural bajo el nombre de Visión de España para el que Sorolla viajó por todo el país reuniendo la imaginería necesaria. Fue coleccionando vestidos, que no están en la exposición, con los que retrataba a los protagonistas sobre el terreno. En Londres se verán cuatro estudios preparatorios de grandes dimensiones que demuestran la intensidad con la que el artista abrazó la tradición folclórica española.

Corriendo en la playa, Valencia, 1904. © Museo de Bellas Artes de Asturias. Colección de Pedro Masaveu

Según Riopelle, "permaneció siempre comprometido con la representación de la vida española en toda su complejidad". Por eso, en las siguientes dos salas se verán los paisajes de Sierra Nevada, las torres medievales de la catedral de Burgos cubiertas de nieve o las vistas de los jardines del Alcázar de Sevilla y la Alhambra de Granada. El recorrido concluye como empezó, con otra de sus grandes fascinaciones: su familia.

Sorolla: Spanish Master of Light está dirigido al público británico en particular. "Habrá muchos que reconozcan los paisajes porque hay grandes comunidades de ingleses en España", cuenta Herráez. El segundo objetivo es que los españoles residentes en Londres también se acerquen a la pinacoteca.

@scamarzana