Vista general de la exposición. En primer plano, Claes Oldenburg / Coosje Van Bruggen: 'Bottle of notes (model)', 1989-1990.

Vista general de la exposición. En primer plano, Claes Oldenburg / Coosje Van Bruggen: 'Bottle of notes (model)', 1989-1990. Miguel Lorenzo-IVAM

Arte

Un nuevo montaje de la colección del IVAM de Valencia presenta sus fondos de arte internacional

La exposición está formada por obras que transcurren desde los años treinta hasta la actualidad.

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A punto de cumplir cuatro décadas, el IVAM presenta su colección, reactivada por su equipo de conservadores bajo la dirección de Blanca de la Torre. Como señala Javier Cercas en El impostor, “el pasado es una dimensión del presente”.

En un museo, el futuro se construye desde aquello que conserva. La colección es su razón de ser, tanto como el uso que se haga de ella mediante exposiciones. El nacimiento del IVAM fue un hito cultural. Primer museo del Estado de las Autonomías, inaugurado en 1989, se convirtió en una referencia internacional y situó a Valencia en el mapa del arte.

La colección de Julio González, recientemente renovada, y un riguroso plan de adquisiciones que hace dialogar las corrientes internacionales, españolas y valencianas, con obras desde los años treinta del siglo XX, conforman el núcleo de la colección que hoy se exhibe.

Un concienzudo programa expositivo de gran calidad contribuyó a difundir la evolución del arte del siglo XX y a posicionar al IVAM como referente en los circuitos artísticos.

Coproducciones con relevantes museos, un presupuesto adecuado y equipos técnicos cualificados, guiados por figuras como Tomás Llorens, Carmen Alborch, Vicente Todolí y Juan Manuel Bonet, explican un éxito que comenzó a desvanecerse con el cambio de siglo.

Vista de la exposición permanente 'La Colección del IVAM hasta hoy. Foto: Miguel Lorenzo-IVAM

Vista de la exposición permanente 'La Colección del IVAM hasta hoy. Foto: Miguel Lorenzo-IVAM

Injerencias políticas, cambios de rumbo y recortes presupuestarios provocaron una pérdida progresiva de confianza e interés que se intentó recuperar sin demasiada fortuna.

La cuestión es qué hacer con él ahora, cuando los museos parecen destinados a estar tan pendientes de una actualidad acelerada, sometidos al espectáculo de la imagen que todo lo aplana, relegando la presencialidad y el tiempo de la contemplación.

El hecho de que las instituciones aireen sus colecciones, retirando las telarañas que pudieran entumecer la comprensión del arte y de este en relación con el mundo, dejó de ser una novedad.

Sin embargo, la necesaria influencia de los estudios feministas, postcoloniales y ecocríticos, entre otros, expone también el riesgo de someter a estas instituciones al dictado de discursos, ahora mainstream, que podrían invalidar cualquier apreciación posible de la obra de arte, no sujeta a determinadas narrativas.

Porque ¿qué hacemos con aquellas obras en las que no reconocemos la obviedad de un relato?

La colección es el espejo donde se mira un museo y se refleja una sociedad, pero también donde se legitiman formas de ver el mundo.

Vista de la exposición permanente 'La Colección del IVAM hasta hoy. Foto: Miguel Lorenzo-IVAM

Vista de la exposición permanente 'La Colección del IVAM hasta hoy. Foto: Miguel Lorenzo-IVAM

Y el retorno de ese reflejo, no siempre complaciente, incomoda, porque nos habla críticamente del ahora en relación con lo que fuimos, pero también respecto a lo que queremos ser. Acercarse a los fondos del IVAM supone, así, una buena oportunidad para ello.

Aunque la colección del IVAM no pudo formarse con una vocación enciclopédica a la manera de Alfred H. Barr, sí exploró ámbitos poco atendidos por otros museos, dotándose de una personalidad propia, y esto se ve aquí muy bien.

Ante la imposibilidad de nombrar la larga lista de artistas y obras notables –hay más de 500 obras de 266 artistas, en diez salas–, proponemos un repaso por los grandes bloques historiográficos, núcleos de la colección, que podemos seguir apreciando en esta nueva presentación.

El inicio se sitúa en la explanada del museo con esculturas de Miquel Navarro, seguido de una impactante adaptación de una obra de Lothar Baumgarten en la gran cristalera de la fachada, y termina con la frase de Dora García en letras doradas “La verdad es siempre increíble”.

Natividad Navalón: 'El paso del legado', 2009. Foto: Miguel Lorenzo-IVAM

Natividad Navalón: 'El paso del legado', 2009. Foto: Miguel Lorenzo-IVAM

Continúa impresionando, y mucho, toparse con los fondos de las vanguardias históricas y la cultura visual de entreguerras, una de las brillantes señas de identidad de la colección.

Así comienza un apabullante despliegue de obras que se acumulan en paredes y paneles de metal, como peines de almacén.

Le siguen el informalismo europeo y el expresionismo abstracto, con incidencia en la gestualidad y la pintura matérica de posguerra, que enlaza con la renovación plástica valenciana y las tendencias postconstructivistas en España.

Aquí entran la geometría, el arte normativo y experimentación perceptiva, antes de llegar a otro de los núcleos relevantes de los fondos del IVAM, el Pop Art.

En esta sala, como en otras anteriores, no encontramos obras icónicas, pero sí piezas que, por escapar a esa consideración, resultan particularmente interesantes. Obras con las que, desde los márgenes, se desata el impacto de la imagen y el consumo de masas en ese período.

En las salas siguientes (1960-1970), llegan el minimalismo y el arte conceptual, la performance y el arte corporal, así como la irrupción del vídeo y la fotografía, donde se sitúa la crítica a los arquetipos y a las relaciones de poder.

La colección del IVAM exploró ámbitos poco atendidos por otros museos, dotándose de una personalidad propia

Finalmente, desde los años 80 hasta la actualidad aparecen los conflictos identitarios, las problemáticas de la globalización y las nuevas formas de representación, en un apretado recorrido que no deja hueco libre sin carga de expectación.

Como novedad, este abrumador recorrido historiográfico se abre a un atajo temático, según cuatro itinerarios paralelos (“cromatismos”, “ecologías”, “feminismos” y “conflictos”) con los que abordar una lectura alternativa, que atiende a otras formas de ver y entender. Con ellos la colección trata de aportar un oportuno impulso a un museo que lo necesita.