'Flags', 1987. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

'Flags', 1987. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

Arte

Jasper Johns: banderas disidentes en la gran antológica del Guggenheim de Bilbao

Hasta el 12 de octubre podemos ver una gran retrospectiva de uno de los precursores del arte del siglo XX.

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Al pintar o crear en general, sabido es que un cierto dispositivo amoroso se pone en juego: sean referidos a personas, cosas, acontecimientos o experiencias diversas. Pintar es extrañarse en un procedimiento de anamnesis para recrear lo vivido y darle una forma nueva.

Jasper Johns. Night Driver

Guggenheim. Bilbao. Comisario: Enrique Juncosa. Patrocinado por Fundación BBVA. Hasta el 12 de octubre

No se trata de representar sentimientos –como el propio Johns solía decir– ni establecer una identidad entre artista y obra al modo del expresionismo convencional. Pintar es, para este artista, hacer lo que no es él.

Claro que esa paradoja no es plena, siempre se manifiesta una identidad fragmentaria y en construcción. Alguna de las obras presentes en esta estupenda retrospectiva comisariada por Enrique Juncosa en el Museo Guggenheim Bilbao desvela esa tensión formal.

Por ejemplo, Conductor nocturno, 1960, una pintura de formato medio de técnica mixta sobre papel, que evoca una experiencia primera de conducción por la autopista en la noche: la mancha informal negra veteada de líneas y trazos de grafito dejan una encantadora imagen abierta y conectada a reminiscencias, sueños y afectos que dan forma a su poética constructiva.

La pintura recrea un enigma análogo al del flujo libre y caótico del hacer imaginario y psíquico.

Otras obras como Dispositivo, 1960, Cajón, 1957, Tierra salvaje, 1963-1970, o Noche peligrosa, 1990, también disponen esas reminiscencias nocturnas asociadas a diversas afecciones.

En todas sus obras hay una frontera porosa entre la práctica artística y el hacer imaginario, entre lo que puede ser representado y la zona de sombra que se resiste a su elucidación crítica.

'Target', 1961. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

'Target', 1961. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

Precisamente en Cajón, 1957, apenas representado como un rectángulo en una mancha oscura, se guarda ese enigma, ese ruido secreto, por relacionarlo con su amigo Duchamp, que se intuye, pero que no puede desvelarse. De algún modo juega con la idea de representación de modo irónico.

Así en El crítico sonríe, 1959, una diminuta escultura en metal en la que unos dientes sustituyen a los hilos del cepillo, establece una cita con su admirado Magritte para quien los juegos visuales y semióticos de signo paradójico y melancólico le permiten mostrar la realidad con su misterio y su desvío irónico. La percepción real y la imaginaria se entreveran en una misma imagen.

'Summer', 1985. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

'Summer', 1985. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

Los motivos más recurrentes de su universo pictórico son las banderas, las dianas, los alfabetos, los números y los mapas. Desde mediados de los años cincuenta su serie de banderas han devenido emblemas icónicos. Bandera, 1954, inicia esa serie que tendrá en otras pinturas como la homónima de 1965 un caso de desvío semiótico y crítico notable.

Los colores propios de la enseña estadounidense han virado a naranja, verde y negro sobre un fondo gris donde otra bandera de ese tono queda camuflada en el fondo. Un desvío inteligente que impugna el poder de representación identitaria tan sublimado de esos símbolos.

'Map', 1961. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

'Map', 1961. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

No resultó casual que esa bandera se utilizara en carteles disidentes frente a la guerra del Vietnam. Las dianas serán otras series célebres de Johns. Diana, 1961, realizada con encáustica y collage sobre lienzo, capta nuestra atención de inmediato.

Aquí también se suscitan procesos reminiscentes con las de otros amigos como las de Duchamp y Picabia. Los números se metamorfosean y camuflan en juegos pictóricos en la serie Del 0 al 9, 1961, así como en otras versiones de 2007-2011, vendría a postular otro principio de abstracción que se separaba del expresionismo abstracto tan en boga.

El mundo afectivo y artístico de Johns tiene un conjunto de nombres propios entre los que sobresalen: los de Marcel Duchamp y el coreógrafo Merce Cunningham. Fue asesor artístico de este pionero de la danza contemporánea.

Con él Duchamp colaboró en el proyecto Walkaround Time, 1968, en el diseño del vestuario y del decorado. El artista Robert Rauschenberg, el músico John Cage y el escritor Samuel Beckett formaron parte de sus afinidades electivas, también Frank O’Hara y Hart Crane.

'Flashlight III', 1958. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

'Flashlight III', 1958. Foto: Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026

Siempre en diálogo con la historia del arte, desde Cézanne a Picasso, sus pinturas, esculturas y su importante obra gráfica tienen una extensa presencia en una trayectoria que bien resume esta retrospectiva.

Un acontecimiento en el contexto español y europeo de un artista que no se prodiga mucho. Destacaría, para terminar, un autorretrato, Souvenir, 1964, pintado tras un viaje a Japón donde sobre un fondo gris incorpora un retrovisor, una linterna y un autorretrato grafiado sobre un plato de porcelana que también lleva impresos los nombres de los tres colores básicos.

Todo un manifiesto plástico y una puesta en forma de la anamnesis, del pasado y su memoria que se actualiza de modo creativo.