Robert Frank: 'Tranvía. Nueva Orleans', 1955. Foto: Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

Robert Frank: 'Tranvía. Nueva Orleans', 1955. Foto: Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

Arte

'The Americans', la serie más famosa de Robert Frank, por primera vez al completo en la Fundación Telefónica

Se inaugura uno de los platos fuertes del festival PHotoEspaña: la serie completa de 83 imágenes del fotógrafo suizo enmarcadas individualmente.

Más información: Todas las imágenes del mundo caben en el pabellón español de la Bienal de Venecia

Publicada
Actualizada

Robert Frank (Zúrich, 1924 - Nueva Escocia, 2019) era un francotirador. Rara vez erraba el disparo. Sabía exactamente hacia dónde apuntar. Pero, sobre todo, sabía mirar.

Tenía un don para construir encuadres que, aunque a menudo parecieran torcidos, inestables o ligeramente desenfocados, conseguían capturar algo mucho más profundo que la mera apariencia de las cosas: las atmósferas, las tensiones y el zeitgeist de una época.

Todo ello puede percibirse en las hojas de contacto que abren la exposición The Americans, que puede verse hasta el 1 de noviembre en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid.

Estos positivos de trabajo ofrecen una información valiosísima sobre la metodología de uno de los artistas que revolucionó la historia de la fotografía.

A pesar de lo que pudiera parecer, Frank no trabajaba desde el azar, sino desde una precisión quirúrgica.

Las siete exposiciones que no te puedes perder de PHotoESPAÑA 2026

Además, su mirada conectó profundamente con las inquietudes de la Generación Beat -no olvidemos que Jack Kerouac prologó la primera edición del libro-. Frank sintió un interés radical por los márgenes: por las personas desplazadas, los paisajes secundarios y las grietas del sueño americano.

Pocos disparos -dos o tres, a veces uno solo- le bastaban para obtener la imagen definitiva. Una intuición soberbia, pese a que llegó a realizar cerca de 28.000 fotografías durante sus viajes por Norteamérica entre 1955 y 1956 con dos becas Guggenheim, de las que seleccionó únicamente 83 para componer el legendario fotolibro.

Robert Frank: 'Fourth of July - Jay, New York', 1955. Foto: Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

Robert Frank: 'Fourth of July - Jay, New York', 1955. Foto: Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

La tarea debió de ser titánica. Más aún si se tiene en cuenta que el libro, tal y como hoy lo entendemos, era entonces todavía una rareza. Aquellas imágenes fueron concebidas para ser pasadas página a página, no para habitar una sala de exposiciones.

Y, precisamente por ello, esta muestra permite redescubrirlas desde otro lugar: contemplarlas individualmente, aisladas del flujo narrativo del libro.

“Ver juntas las 83 imágenes tiene una potencia brutal. La exposición pierde esa lectura secuencial, pero gana otra cosa: la potencia de ver cada imagen por separado. Es una oportunidad única”, explica María Brancós, responsable de Exposiciones y Colecciones de Fundación Telefónica.

La muestra, organizada en el marco de PHotoEspaña, ha contado con el comisariado de David Campany, uno de los grandes especialistas internacionales en fotografía estadounidense y en la tradición del road trip.

Campany, que finalmente no pudo viajar a Madrid debido a una lesión de rodilla, trabajó junto a Fundación Telefónica para traer a España uno de los sets completos de The Americans, perteneciente a la Maison Européenne de la Photographie.

Las imágenes de Frank hablan de la América de los años cincuenta, pero también de la de hoy. El racismo estructural, la pobreza, la alienación o la desigualdad social atraviesan las fotografías con una vigencia inquietante. “Su obra sigue siendo muy vigente: no nos habla solo del pasado, sino también de nuestro presente e incluso de nuestro futuro”, afirma Brancós.

Robert Frank: 'Funeral – St. Helena, South Carolina', 1955. Foto: Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

Robert Frank: 'Funeral – St. Helena, South Carolina', 1955. Foto: Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

Paradójicamente, aquello que hoy admiramos fue duramente criticado en su momento. A Frank se le acusó de fotografiar mal: imágenes movidas, torcidas, desenfocadas. “Decían que Robert Frank no sabía fotografiar. Que estaba haciendo un trabajo horroroso.

Pero una parte del mundo artístico entendió inmediatamente que estaba transformando el lenguaje visual”, recuerda Brancós.

La figura de Frank ha terminado adquiriendo un aura casi mítica. “Hay un interés popular masivo en torno a él.

Sin embargo, era una persona extremadamente rigurosa y exigente. Su propuesta visual puede parecer muy improvisada o salvaje, pero detrás había un método muy sólido”, añade.

Robert Frank: 'Political Rally - Chicago', 1956. Foto: Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

Robert Frank: 'Political Rally - Chicago', 1956. Foto: Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, de 'The Americans'

La exposición incluye también una de las curiosidades más fascinantes de la historia del libro: la incorporación, décadas más tarde, de una imagen final que rompía la secuencia original mantenida intacta durante quince ediciones consecutivas.

Se trata de un tríptico de su familia dentro de un coche, una fotografía desoladora que dialoga más con el Frank tardío de los años ochenta que con el joven fotógrafo de The Americans.

“Es una imagen extraña y profundamente melancólica. Su mujer y sus hijos aparecen aislados dentro del coche, casi como fantasmas”, explica Brancós.

Esa dimensión sombría acabaría atravesando también la vida del artista. En 1972, Frank publicó Lines of My Hand, un libro autobiográfico marcado por las tragedias familiares que definieron sus últimos años. Su hija Andrea murió en un accidente aéreo en Guatemala y su hijo Pablo sufrió esquizofrenia y pasó largos periodos ingresado.

Poco a poco, Frank fue alejándose del ruido del mundo hasta recluirse junto a su segunda esposa, la artista June Leaf, en una cabaña desvencijada de Nueva Escocia. Allí, casi como un ermitaño contemporáneo, continuó trabajando hasta su muerte en 2019.