Una vista de la instalación de Jesus Mari Lazkano en el MUN. Foto: MUN

Una vista de la instalación de Jesus Mari Lazkano en el MUN. Foto: MUN

Arte

Jesus Mari Lazkano, más de 3.000 dibujos y cuatro años de trabajo para disputar lo sublime

La exposición es un asombroso acercamiento a la pintura de paisaje y a la montaña Mer de Glace, en Chamonix (Francia) con guiño al pintor romántico Gaspar Friedrich.

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Jesus Mari Lazkano (Bergara, 1960) cataliza, a través de su proyecto audiovisual, Natura fugit, una historia que conecta otras historias del arte, de la fotografía, del antropoceno y de la política. La del arte se remonta al momento en que Caspar David Friedrich pinta, hacia 1824, Región de alta montaña, motivado por un dibujo de las montañas en torno al Mer de Glace, en Chamonix, realizado por su amigo Carl Gustav Carus.

Jesus Mari Lazkano. Natura fugit

Museo Universidad de Navarra Pamplona. Comisarios: Valentín Vallhonrat e Ignacio Miguéliz. Hasta el 16 de agosto

El primero nunca estuvo en el macizo alpino. Su pintura perteneció a las colecciones de la Nationalgalerie de Berlín desde 1920, pero desapareció tras la toma de la ciudad alemana en 1945 por el ejército ruso. Encontrar esa referencia se convirtió en una indagación enigmática en su búsqueda de imágenes relativas al Mer de Glace.

Otras historias se anudan a la anterior y le llevan a la copia de la pintura desaparecida que se le atribuye a Carus y que Lazkano pone en duda. Esa obra, copiada en 1824, se conserva en el Museo Folkwang de Essen, Alemania, y se presenta replicada en esta muestra.

Todos estos acercamientos para recrear la imagen del glaciar de entonces se complementan con una fotografía que encontró en la colección del MUN: el woodburytipo de S. Thompson, Mer de Glace, h. 1875, que representa la vista hacia las Grandes Jorasses en Chamonix.

La fotografía de paisaje y la pintura se encuentran de nuevo en esta investigación artística. Otras referencias del imaginario suscitado por ese paisaje célebre le llevaron a trabajos de artistas como William Turner, Ruskin, Viollet-le-Duc o los hermanos Lumière.

Jesus Mari Lazkano: 'After Friedrich, after Carus III', 2021. Foto: Mun

Jesus Mari Lazkano: 'After Friedrich, after Carus III', 2021. Foto: Mun

Esa inmersión apasionada, antes de acometer sus propios dibujos al natural, se completó con una prolija documentación sobre grabados, fotografías, primeras filmaciones y carteles turísticos. Además, incorpora documentos de carácter científico: cartografías, estudios de glaciación, etc. Todo ello se muestra en convivencia con los dibujos y pinturas.

La herencia del paisaje asociado al romanticismo alemán, con Friedrich como figura ejemplar de la sublimación y empatía con la naturaleza, se cita a través de la apropiación de dos de sus pinturas más célebres: Caminante frente al mar de nubes (1817-1818) y El mar de hielo (1823-1824).

Lazkano interpreta la herencia del paisaje del romanticismo con Friedrich como figura ejemplar

El propio Lazkano se representa como el caminante mítico de Friedrich en su documental, mirando ese paisaje. Una de las pinturas expuestas, After Friedrich, after Carus III (2021), perteneciente al Museo de San Telmo, revela la devoción de Lazkano por el pintor alemán.

Otra historia conecta ese legado imaginario de lo sublime con la lenta desaparición de los glaciares, que vendría a ser un índice de la crisis ecológica. Y Lazkano, como avezado alpinista, ha recorrido en diferentes momentos el glaciar Mer de Glace en el entorno del Mont Blanc y ha podido constatar su paulatina degradación.

Calcula que, desde 1875 hasta nuestros días, la cota de ese glaciar ha descendido unos 120 metros, y la catástrofe continúa. No resulta extraño que en su filme de animación –de 22 minutos, con casi 3.000 dibujos– relate una deriva distópica: el Mer de Glace aparece amenazado por un modelo de industrialización que degrada la naturaleza.

La técnica de realización utilizada sigue la estela de William Kentridge y sus procesos de dibujo sobre dibujo para filmar en stop motion. En la mayoría de esas ilustraciones al pastel se han ido sucediendo unos sobre otros, por lo que el último resultante esconde, en su interior, en ocasiones, más de cincuenta dibujos ocultos.

Jesus Mari Lazkano: 'Natura Fugit, escenas', 2024. Foto: MUN

Jesus Mari Lazkano: 'Natura Fugit, escenas', 2024. Foto: MUN

Esta titánica tarea de montaje le ha llevado cuatro años de intensa dedicación. Toda su investigación y un making of quedan insertados y explicados en la propia película. Este artista, que tanto ha perseverado en la pintura de paisajes en un diálogo multiforme con las herencias clásicas y modernas, nos ofrece ahora una memoria visual y ética de un paisaje en trance de desaparecer.

Por ello, no podemos dejar de pensar que su proyecto ofrece una cabaña imaginaria para preservarlo desde un telos melancólico y crítico. Poesía y política así emergen anudadas para nuestra recepción.

El ingente y fascinante despliegue de dibujos y pinturas utilizado para concluir la animación, suscita un venero de asombros estéticos y nos interpela a un juicio crítico, ético y ecológico.

La forma final disputa lo sublime al tiempo que da entrada a una razón crítica. Esto lo actualiza con un atlas de imágenes con muchos estratos imbricados de dibujos, tiempos e historias bellas, grandiosas y trágicas. El paisaje no cesa de transformarse.