Alexandra Ranner: 'Grupo de tres figuras', 2023. Foto:  Manu Suárez

Alexandra Ranner: 'Grupo de tres figuras', 2023. Foto: Manu Suárez

Arte

Alexandra Ranner, lo escénico y lo escenográfico cobran fuerza en Santiago de Compostela

El CGAC presenta su primera exposición en España. Un relato siniestro y sórdido con una pizca de magia.

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Escuchamos un runrún. Confirmamos la existencia de un ruido sordo y continuado, al tiempo que distinguimos sonidos concretos: un teléfono, un tren que pasa o una voz masculina enervada. Comenzamos siguiendo la intuición de que se nos está invitando a transitar por un territorio incierto, difuso e inestable.

Alexandra Ranner. Rumor

CGAC. Santiago de Compostela. Comisaria: Piedad Solans. Hasta el 27 de septiembre

Lo confirmamos al escuchar que las palabras parecen pronunciarse como gruñidos, carraspeos, lamentos y cánticos. Nos internamos en un inquieto paisaje emocional y sonoro.

Comisariada por Piedad Solans, Rumor es el título de la primera exposición individual de Alexandra Ranner (Osterhofen, Alemania, 1967) en un museo español. Medio centenar de obras (maquetas, fotografías, vídeos y esculturas) realizadas durante los últimos treinta años (algunas pudimos verlas en 2010 en la galería madrileña Oliva Arauna) ofrecen un completo y complejo recorrido por su corpus artístico donde resuenan la fuerza de lo escénico y el concepto escenográfico.

Maquetas, de escala reducida, donde se recrean arquitecturas modernas. Escenarios abiertos dotados de una iluminación sobria y esencial. Espacios habitacionales mínimamente amueblados. Dormitorios y salones, lugares domésticos que destilan intensidad. Puertas y ventanas entreabiertas, escaleras y corredores oblicuos. Ilusiones visuales y paisajes emocionales.

Teniendo como punto de partida estos espacios ficticios, Ranner genera otros nuevos lugares: fotografías escenificadas, frontales, desde donde cuestionar los modelos de representación. En ellas va a potenciar el aislamiento y estatismo de unas estancias ya mudas y, ahora, reconstruidas bajo otra luz y otras perspectivas.

Alexandra Donner: 'Wurm', 2023. Foto: Manu Suárez

Alexandra Donner: 'Wurm', 2023. Foto: Manu Suárez

En estas imágenes, la ausencia de elementos narrativos nos remite a los mundos escénicos del teatro posdramático y a la contundencia de las presencias objetuales: un sofá, una cama o una cortina. Desde las ventanas, presentadas como interfaces del mundo exterior, nos va a ofrecer paisajes desolados: restos de naufragios, escombros, panoramas apocalípticos (Raum VI, 2010) poblados de edificios ruinosos que parecen poseer la piel áspera y ruda de un ser corroído y desgastado (Schwarzes Haus, 2012, o Ruine I, 2018).

Hablemos sobre los vídeos. Una cabeza cortada flota sobre la corriente fluvial de un canal canta a capella fragmentos del aria de una cantata (BWV nº 82 de J. S. Bach). Alzando su mirada hacia el cielo entona: “Ya he tenido bastante / ¡Dormid ya, ojos cansados / caed en el suave y plácido reposo!”.

Así salmodian sus ojos inertes que reclaman la muerte en la que ya habitan. En esta obra, Ich habe genug (2005-2014), conviven lo desacogedor y lo grotesco como estrategias de un simulacro. Pensamos también en April (2006), Rumor (2025) o Silencio (Mann) (2010).

En esta última, el actor mantiene un lenguaje corporal y gestual casi escultórico, posiciones y movimientos donde el propio lenguaje se convierte en acción vacía, retórica. Entre el agotamiento y el reposo, entre la máxima tensión y la somnolencia, este personaje masculino parece enfrentarse a la soledad de su silencio buscando alguna incomodidad externa que nosotros no percibimos. Y, revienta ese silencio desde el amenazante y desconcertante grito: “Wenn jetzt nicht gleich a Ruh’ is” (¡Cómo no haya silencio ahora mismo...!).

Alexandra Donner: 'Silencio súbito (Mann, Bett, Meer)', 2010. Foto: Manu Suarez

Alexandra Donner: 'Silencio súbito (Mann, Bett, Meer)', 2010. Foto: Manu Suarez

En la misma sala y completando este Silencio súbito (2010), un objeto doméstico e íntimo, un edredón abandonado tras un sueño silente y pesado (realizado en espuma de poliestireno extruido) se sitúa frente a la fotografía de una marina, donde parece emerger lo sublime bajo una calma engañosa, un simulacro de mar, realizado con capas de plástico nos devuelve la distancia necesaria.

El material, versátil y dúctil, escogido para esculturas como Sitzender Mann (Hombre sentado, 2022), Stehender Mann (Hombre de pie, 2023) o Grüner Oktopus (Pulpo verde, 2023) ha sido la cera de abeja, utilizada desde la génesis de la escultura que, aquí, aporta detallismo y vulnerabilidad a los cuerpos representados, ya sean humanos o animales.

Prestamos atención al modo en que son mostradas: en la pared, sobre una o varias baldas y con fondos que las enmarcan (en todo tipo de materiales constructivos) generando microescenografías propias.

La exposición se ha construido con imágenes que nos interpelan desde el desasosiego. Hallamos múltiples capas. Aquí tan solo mostramos algunas de ellas. Aparentes normalidades que se desajustan hasta rozar la pérdida de cordura y presenciar la inminencia de una catástrofe. Nos gustaría situar la presencia humana entre una cierta esperanza y una angustia existencial (Flur, 2016).

Alexandra Donner: 'Zustand', 2010. Foto: Manu Suárez

Alexandra Donner: 'Zustand', 2010. Foto: Manu Suárez

En el museo compostelano, Ranner nos ha propuesto una experiencia estética distanciada y analítica. Evidencia de ello son las huellas del montaje expositivo (una moqueta protectora todavía con restos de pintura, marcas con indicaciones técnicas que no han sido ejecutadas) o las estructuras vistas de la perfilería metálica de muros eventuales donde se han abierto huecos, a modo de ventanas, que comunican los distintos espacios.

Disposiciones que nos han permitido observar las obras desde otros lugares cuestionando convenciones asumidas y desactivando pactos entre público y obra. Sustituyendo la emoción por el extrañamiento.