La artista Ruth Asawa haciendo esculturas de alambre, California, EE. UU., noviembre de 1954. Imagen: Nat Farbman/The LIFE Picture Collection/Shutterstock. Foto: 2026 Ruth Asawa Lanier, Inc., Cortesía David Zwirner

La artista Ruth Asawa haciendo esculturas de alambre, California, EE. UU., noviembre de 1954. Imagen: Nat Farbman/The LIFE Picture Collection/Shutterstock. Foto: 2026 Ruth Asawa Lanier, Inc., Cortesía David Zwirner

Arte

Ruth Asawa, la artista que se puso a tejer el aire y terminó reescribiendo el canon de la escultura moderna

El Museo Guggenheim de Bilbao presenta a una escultora peculiar y madre de seis hijos que creó un universo propio a partir de hilo de alambre.

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Fuera de foco de la escena más descollante de la escultura contemporánea, emergió la silenciosa figura de Ruth Aiko Asawa (Norwalk, California, 1926 - San Francisco, California, 2013). La escasa recepción de su obra en nuestro contexto es corregida con la oportuna y admirable retrospectiva que le dedica el Museo Guggenheim Bilbao en colaboración con el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA) y el Museum of Modern Art, Nueva York (MoMA).

Ruth Asawa: Retrospectiva

Museo Guggenheim. Bilbao. Comisarias: Janet Bishop, Cara Manes y Geaninne Gutiérrez-Guimarães. Hasta el 13 de septiembre

Bajo el comisariado de Janet Bishop y Cara Manes, junto a la colaboración de Geaninne Gutiérrez-Guimarães, esta muestra da cuenta principal de sus esculturas de alambre en bucle y, además, de una amplia selección de sus fundidos de arcilla y de bronce, papiroflexias, pinturas, dibujos, cuadernos de bocetos y grabados realizados entre 1947 y 2006.

Sus padres fueron unos agricultores japoneses emigrados a EEUU durante la Segunda Guerra Mundial, que padecieron reclusión en campos de internamiento. Le fue denegado su acceso a un título universitario, lo cual le llevó a matricularse en el progresista Black Mountain College, en Carolina del Norte, donde cursó estudios de matemáticas, filosofía, música, danza y arte.

En esta área tuvo la fortuna de recibir clases de Josef Albers, cuyo ascendiente tendría un reflejo en la obra de Asawa. En 1949 pasará a residir de modo permanente en San Francisco donde iniciará una prolija dedicación como artista, educadora y activista. Además, tuvo tiempo y tenacidad para formar una familia y atender a sus seis hijos. En sus inicios también se dedicó al diseño aplicado. Su casa era su estudio y a veces sus hijos colaboraban en la gestación de sus piezas.

Un montaje diáfano articulado en diez secciones interconectadas activa en nuestro recorrido un paisaje de asombros estéticos. Se inicia con el periodo 1946-1949 de sus estudios en Black Mountain College donde realizó obras de diseño en papiroflexia o estampados en papel y tejidos.

Vista de la exposición 'Ruth Asawa; Retrospectiva' en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: FMGB, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao 2026

Vista de la exposición 'Ruth Asawa; Retrospectiva' en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: FMGB, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao 2026

La siguiente sección se destina a la década de 1950 cuando pudo definir su peculiar poiesis constructiva: una malla de alambres que configuran de forma continua formas de reminiscencia orgánica, esferas y lóbulos imbricados en una dialéctica interior/exterior.

Se perciben como un encantador juego de transparencias y como dibujos en el espacio asociados a la memoria de la escultura moderna. La pieza Sin título (Forma continua colgante de seis lóbulos entrelazada dentro de otra forma, con esferas en los lóbulos primero y segundo), 1955, condensa bien los propósitos formales de Asawa.

Su contribución más significativa a la escultura moderna y contemporánea se resume en el postulado de “la forma continua dentro de otra forma” en una suerte de crecimiento orgánico y rizomático. Otra pieza que cifra ese proceso es Sin título (Ocho formas escultóricas en bucle), realizada a finales de los cincuenta.

Entonces cabe percibir su legado como un inventario in media res de variaciones formales que actualizan, de modo artesanal, esa poética constructiva: relaciona una estructura modular, continua, transparente, abierta y cerrada en bucle con espacios positivos y negativos encadenados. Tienen algunas piezas un aire de familia con las piezas de Gego, pero con un enigma más complejo en su estructura.

Vista de la exposición 'Ruth Asawa; Retrospectiva' en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: FMGB, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao 2026

Vista de la exposición 'Ruth Asawa; Retrospectiva' en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: FMGB, Guggenheim Bilbao Museoa, Bilbao 2026

Los grabados de Tamarind, 1965, en colaboración con siete impresores, son un conjunto fascinante de estampas experimentales de temas diversos, donde sobresalen los dedicados a flores. Amapola, 1965, es una de esas estampas que maravillan. La muestra se orienta luego a los trabajos pertenecientes al periodo 1960-1990. Retoma su interés por patrones de crecimiento complejo y vivo que le ofrece la naturaleza.

Las piezas de alambre atado simularán formas complejas con un centro floral estrellado o geométrico como es el caso de Sin título, de 1965. Las ramificaciones arborescentes cifran piezas como Sin título (SD 017). A partir de 1970 la experimentación con alambre en bucle y atado se prolongó con otros materiales como el vidrio y la resina. Un atractivo especial relampaguea en los dibujos de plantas y flores de su jardín que trazó, en 1998-2000, en cuadernos y papeles. Son delicados y cautivadores. Merece la pena su contemplación.

Los encargos de arte público se iniciaron en 1960 con la voluntad de crear espacios de encuentro y memoria, al tiempo que se comprometía en el desarrollo de políticas artísticas en instituciones de California. Un destacado proyecto de espacios públicos fue Fuentes de Origami, 1975-1976, en el barrio japonés de San Francisco. Otro apartado muestra la casa-estudio de Noe Valley donde pasó a residir en 1961 con la atmósfera de jardines y senderos, y donde acogió innumerables visitas de amigos. En ese ambiente armonizó vida y creación artística.