Vista de la exposición con 'Ubu Imperator' (1923), de Max Ernst. Foto: Miquel Coll / Museo Picasso Barcelona

Vista de la exposición con 'Ubu Imperator' (1923), de Max Ernst. Foto: Miquel Coll / Museo Picasso Barcelona

Arte

Del teatro al museo: Ubú rey, una corrosiva crítica a la autoridad

El Picasso de Barcelona presenta una completísima mirada sobre el icónico personaje teatral de Alfred Jarry, que ha creado escuela.

Más información: El 'art déco' en el vórtice de la modernización: una historia del arte y del poder contada desde el Banco de España

Publicada

La exposición, en palabras del comisario y del hasta ahora director del Museu Picasso de Barcelona, Emmanuel Guigon es un recorrido por la influencia o proyección de Alfred Jarry –y su obra más difundida, Ubú rey con todas sus versiones– en el arte contemporáneo.

Ubú pintor. Alfred Jarry y las artes

Museo Picasso. Barcelona. Comisarios: Emmanuel Guigon, Christophe Champion y María González Menéndez. Hasta el 6 de abril

Decimos “hasta ahora director del Museu”, porque en el momento que escribimos estas líneas, se ha hecho público el nombramiento de Rosario Peiró como nueva directora del Picasso. Visto desde esta perspectiva la exposición posee un sabor a fiesta de despedida.

Guigon, consciente de que era su última comparecencia, no ha escatimado esfuerzos y recursos: la muestra aglutina unas 500 piezas entre documentación y objetos artísticos, presenta costosos préstamos de obras internacionales –el Ubu Imperator (1923) de Max Ernst del Centre Pompidou, entre otros– y a su alrededor se ha movilizado a los medios de manera excepcional, así, por ejemplo, el periódico Le Monde ha publicado una laudatoria reseña sobre la muestra. En fin, todo un festival de fin de curso.

Personaje creado por Jarry (1873 -1907), Ubú rey, pasa por ser el símbolo del grotesco del poder político: él conquista el mando por la violencia y la traición y continúa ejerciéndolas motivado por una desaforada ansiedad de dominación. Foucault y Deleuze lo mencionan reiteradamente en sus reflexiones sobre el poder, pero además Ubú rey ha gozado de una particular fortuna en las artes plásticas.

Y, según Guigon, no tan solo en la alta cultura, sino que también ha pasado al imaginario popular como expresión monstruosa y aberrante de la tiranía. Explicaba el mismo Guigon que el término “ubuesque”, en francés, significa precisamente “grotesco”. El objetivo de la muestra es el de articular una cartografía de Ubú rey en las artes visuales, una labor de espeleología para explorar la motivación y la persistencia de la fascinación por el personaje.

Alfred Jarry reivindicó el arte popular y anónimo y aprovechó las nuevas oportunidades que le ofrecía la cultura de masas

No hace falta ser un experto para percatarse de que el poder, desde siempre y desde el punto de vista de quien mira desde abajo, inspira sátira y sarcasmo, agresividad y furor. Pero en Ubú rey hay algo más. La exposición empieza con la presencia de artistas como Paul Gauguin, Pierre Bonnard, Denis Maurice, Henri Rousseau... Creadores que de algún modo eran ajenos a todo activismo político y que acaso puede sorprender. Y sin embargo este es el mundo de Jarry, al menos como punto de partida.

Él que ejerció como crítico de arte, colaboró en publicaciones, mantuvo relaciones cómplices y apoyó a estos artistas. Este sector representa el arte experimental, las manifestaciones más inquietas del momento: un caudal cultural que se situaba en los límites y que cuestionaba la autoridad, la autoridad artística y el discurso dominante. Y en una lógica de continuidad, cuestionar la autoridad académica significa abrir los ojos a manifestaciones silenciadas e ignoradas por su marco normativo.

Vista de la exposición. Foto: Miquel Coll / Museo Picasso Barcelona

Vista de la exposición. Foto: Miquel Coll / Museo Picasso Barcelona

En este sentido, Jarry reivindicó el arte popular y anónimo, reclamó la atención y aprovechó las nuevas oportunidades que le ofrecía la cultura de masas: las revistas y la caricatura, descubrió creadores completamente ignorados y marginales en su momento, como es el caso del raro y misterioso Charles Filiger, visionario y místico que más tarde fue reclamado por los surrealistas y generaciones posteriores. Y también en una lógica continuidad, la posición antiacadémica, que decíamos antes, significa rebelarse contra la autoridad, el estado político y el estado de las cosas que nos rodean.

El punto de partida de Ubú rey no deja de tener interés: nace en el contexto escolar de rechazo a la autoridad académica. Originalmente está inspirado en un jesuita que impartía clases de física en el Colegio de Rennes hacia los años 80 del siglo XIX. Pese a su prestigio, las clases disparatadas e incomprensibles, el porte barrigudo y desagradable motivaron, entre el juego y la farsa, la mofa de los estudiantes que acabaron por escribir textos y realizar representaciones teatrales sobre el viejo profesor en un proyecto entre colectivo e individual.

No se sabe exactamente cómo, pero cuando Jarry abandona Rennes y llega a París, terminará por dar forma a Ubú rey que se representará en el Théâtre de l’Oeuvre en 1896. Una bomba ha estallado.

El espíritu anarquista sobrevuela Ubú rey, pero lo que hace especialmente atractivo es que Jarry es incodificable, siempre sorprende, no hay palabras que lo definan.Él posee la complejidad de los pioneros visionarios, luego se van poniendo nombre a las cosas, se cataloga, se legisla... Se pierde la frescura original.

Le Corbusier: 'El gran Ubú', 1923. © Fondation Le Corbusier, VEGAP, Barcelona, 2025

Le Corbusier: 'El gran Ubú', 1923. © Fondation Le Corbusier, VEGAP, Barcelona, 2025

No hace falta insistir que Ubú rey será un referente para los futuristas, dadaístas, los surrealistas y experiencias posteriores como el teatro del absurdo y el situacionismo de manera que sigue fascinando, incluso, hoy en día. La exposición rastrea esa fascinación y su aportación es la de localizarla en artistas y episodios desconocidos o poco difundidos: Le Corbusier, Enrico Baj, Jean Dubuffet, Picasso

Es el teatro donde se proyecta y concentra con más intensidad su universo. La exposición hace mención a montajes teatrales, especialmente en Cataluña, que han abordado o se han inspirado en este personaje. El punto fuerte es la sala dedicada al montaje Mori el Merma del grupo La Claca con decorados y trajes concebidos por Joan Miró quien, además, dedicó tres series extraordinarias a Alfred Jarry: Ubu roi (1966), Ubu aux Baléares (1971) y L’enfance d’Ubu (1975).