Lola Lasurt: 'Aún deep song', 2025. Foto: Juan Rayos

Lola Lasurt: 'Aún deep song', 2025. Foto: Juan Rayos

Arte

Lola Lasurt baila las noticias espeluznantes de la época de la Covid en el Centro CondeDuque de Madrid

La artista barcelonesa rinde homenaje a la coreógrafa Martha Graham y a una de sus piezas más icónicas en una emocionante exposición.

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La turbulencia geopolítica del mundo actual cada vez más frecuentemente invoca la comparación con la década de 1930. En Aún Deep Song la artista española Lola Lasurt (Barcelona, 1983) tiende puentes entre ambos momentos históricos a través de la reinterpretación de Deep Song una pieza de danza que la coreógrafa y bailarina Martha Graham presentó en 1937, el mismo año que Picasso realizó su celebérrimo Guernica.

Lola Lasurt. Aún deep song

Condeduque. Madrid. Comisarias: Marta Ramos-Yzquierdo y Laura Vallés. Hasta el 12 de abril

Para este proyecto, Lasurt se aprende la coreografía de Graham y se graba bailando un ensayo de esta en su estudio, mientras por la radio suenan las espeluznantes noticias de 2020. Pero no se queda ahí: después de llevarse el proyecto al cuerpo, comienza a pintar una serie de frisos que retratan el movimiento de Deep Song secuencialmente, como fotogramas de una película (de hecho, toma una grabación del baile como fuente).

Todos estos elementos pueden verse en el madrileño Condeduque, junto con el banco que Lola Lasurt utilizó para su ensayo y la tela naranja que funcionaba como fondo, y que recrea una de las interpretaciones que se hizo de la pieza.

El trabajo de Lola Lasurt habitualmente emplea instalaciones pictóricas, cerámica o publicaciones para una labor basada en la investigación, que indaga en momentos históricos del pasado conectándolos con el momento actual. Aquí se enfrenta a la mítica bailarina Martha Graham (1894-1991), una de las madres de la danza contemporánea, centrando su atención en un momento concreto de su trayectoria.

Martha, poco politizada, tenía prohibido que en su escuela se discutiera de religión o de política. Sin embargo, cuando desde el Tercer Reich de Hitler se la invitó a realizar una pieza para las Olimpíadas del Berlín nazi ella se negó de manera contundente, haciendo pública su negativa. Este gesto abrió la puerta a su inclusión en actos antifascistas que estaban mostrando el repudio al golpe de estado en España de 1936: en el contexto internacional ya veía que el conflicto bélico iba más allá de la península ibérica, y que lo que estaba en juego era el auge internacional del fascismo.

Lola Lasurt: 'Aún Deep Song', 2025. Foto:  Juan Rayos

Lola Lasurt: 'Aún Deep Song', 2025. Foto: Juan Rayos

En este contexto es cuando, en diciembre de 1937 Graham presentó Deep Song, una de las dos piezas que dedicó expresamente a la guerra en España. El título de un baile que duraba apenas cinco minutos hace referencia al Poema del Cante Jondo de Federico García Lorca (1931), planteándose también como un homenaje al poeta asesinado en el 36.

Los movimientos, por otra parte, son “un alegato del cuerpo contra su destrucción inspirado en las fotografías de nuestra guerra” (en palabras de Laura García Lorca). La Guerra Civil fue el primer conflicto retratado por un cuerpo de fotoperiodistas profesionales que hicieron ver al mundo la violencia en tiempo real, convirtiendo a ciudadanos del resto de países en espectadores del sufrimiento. Ello planteaba la pregunta de cómo actuar ante “el dolor de los demás”, que diría la pensadora Susan Sontag.

Lola Lasurt: 'Aún Deep Song' (vídeo), 2025. Foto:  Juan Rayos

Lola Lasurt: 'Aún Deep Song' (vídeo), 2025. Foto: Juan Rayos

Para Lola Lasurt, el proyecto implicó aprender la llamada “técnica Graham”, un duro sistema corporal que le permitió recrear la coreografía original: para ella “el ejercicio pictórico también requiere reelaborar el movimiento para contrarrestar la mera representación”. En el vídeo que capta las jornadas de ejercicio físico vemos a Lasurt en su estudio, bailando, mientras por la radio suenan las noticias.

Si bien el proyecto comenzó con el auge de la extrema derecha durante la pandemia de la Covid-19, más adelante se sumarían la guerra de Ucrania y el genocidio de Gaza. Encarnada en el cuerpo de la artista, Deep Song se actualiza con nuevas resonancias, que siguen incidiendo en la permanente catástrofe: a ello alude el “aún” del título de la exposición.

Lola Lasurt: 'Aún Deep Song', 2025. Foto:  Juan Rayos

Lola Lasurt: 'Aún Deep Song', 2025. Foto: Juan Rayos

El baile es una preparación previa para la pintura, y una reflexión acerca de las dimensiones performativas de esta. Cuando Lasurt se enfrenta a los frisos al óleo lo hace en jornadas continuas que recuerdan al dibujo automático. Resulta revelador que el cuerpo de la bailarina retratada, a medida que avanzan las secuencias, acabe apareciendo sin cabeza.

La altura de cada friso, por otra parte, va creciendo: el primero tiene 25 centímetros de alto; el segundo, subtitulado Las Caídas, ya tiene 50 centímetros y la exposición concluye con el friso de Las Cargas, cuyas figuras son casi de tamaño natural. Lasurt ha pintado con todo el cuerpo para, como una médium, dejar que el pasado pase a través de sí. Así, los años treinta nos hablan en esta década de los veinte y sus coreografías reaparecen proponiéndose como resistencia en el
presente.