Blanca de la Torre, directora del IVAM

Blanca de la Torre, directora del IVAM Daniel Hidalgo

Arte Esto es lo último

Blanca de la Torre, directora del IVAM: "Sufrí 'bullying'. Lo único que importaba eran los 'blockbusters'"

Experta en sostenibilidad y ecología, la historiadora ha llegado a la dirección del museo de Valencia para poner la naturaleza en el eje de su programación, como un museo verde que inspire a todos los demás.

Más información: Kara Walker, la artista afroamericana que dibuja el racismo detrás de las sombras

Publicada

¿Qué libro tiene entre manos?

Estoy con Post-Europe, del filósofo chino Yuk Hui; la Poesía completa de Alejandra Pizarnik publicada por Lumen, y el último número de Artforum.

¿Cuál es el libro que más le ha “autoayudado”, es decir, que le dio claves para entender la existencia?

Los que me recomendaba mi padre, que era profesor de filosofía, desde pequeña.

Si no hubiera podido dedicarse al arte, ¿qué habría querido ser?

De niña soñaba con ser arqueóloga porque imaginaba una vida tipo Indiana Jones, llena de aventuras. También me atraía cualquier profesión que me permitiera pasar el día rodeada de plantas.

¿Cómo será la programación del IVAM en los próximos años bajo su dirección?

Quiero construir una programación inclusiva, cuidando no solo lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Los ejes de mi proyecto son territorio, sostenibilidad y patrimonio, e incluiremos por fin un espacio permanente dedicado a la colección del museo. El IVAM tiene un fondo extraordinario que permite trazar una historiografía del arte de los siglos XX y XXI, tanto en el contexto global como nacional, poniendo en valor la aportación valenciana.

¿Qué papel puede jugar el arte en la educación sobre ecología y sostenibilidad?

La capacidad de transformar depende de la capacidad de inspirar. Con su potencia para generar nuevos relatos, las prácticas artísticas pueden provocar cortocircuitos imaginativos y ofrecer narrativas alternativas. El arte no solo crea espacios simbólicos, también construye realidades.

Después de su amplia trayectoria, cuéntenos un fracaso fértil que hoy reivindique.

Mi apuesta por la sostenibilidad cuando ninguna institución cultural hablaba de ello. Recibí muchos portazos, lo veían como algo pseudohippy. Siempre defendí que las instituciones culturales deben responsabilizarse. En aquellos años a casi nadie le importaba y sufrí bullying porque lo único que importaba eran los blockbusters.

Un acontecimiento histórico que le habría gustado vivir in situ. ¿Por qué?

El Movimiento Chipko, en 1973, cuando un grupo de mujeres –campesinas y artesanas del Himalaya– detuvieron la tala masiva de árboles.

Un disco o canción que esté escuchando en bucle estos días.

Lady in Satin, de Billie Holiday.

¿Cuál es la serie que ha devorado más rápido? ¿Diría que es la mejor que ha visto?

La última que me enganchó muchísimo fue Ripley, pero las mejores son las de misterio que he visto con mi madre.

En qué película se quedaría a vivir y en cuál no aguantaría ni un minuto?

Soy muy clásica: he visto incontables veces Ser o no ser, de Lubitsch; Fresas salvajes, de Bergman; y, por supuesto, todas las de Chaplin. No aguanto ni un minuto las películas basadas solo en acción, peleas y persecuciones.

¿Ha experimentado alguna vez síndrome de Stendhal?

Muchas veces. Desde Santa Sofía, en Estambul, hasta la catedral de León, mi ciudad. El mundo está lleno de lugares hermosos.

Díganos algo que ya no soporte del mundillo cultural.

Los egos y los lobbies de poder. Las cancelaciones hacia quienes no quieren entrar en esas dinámicas.

Una obra (disco, libro, obra, banda…) sobrevalorada.

Los libros de Dan Brown o Paulo Coelho.

Un placer cultural culpable.

Los cómics de Astérix.

¿Cuál es la última exposición a la que ha ido?

News from the Near Future, en la Fundación Sandretto Re Rebaudengo de Turín.

¿La inteligencia artificial matará la creación artística?

La creación artística no morirá nunca.

España es un país…

…maravilloso y complejo.