Image: Caleb Charland: magia en el garaje

Image: Caleb Charland: magia en el garaje

Arte

Caleb Charland: magia en el garaje

Demostrations

Publicada

Bengala a través de Bola de Cristal, 2007

Galería Rita Castellote. San Lucas, 9. Madrid. Hasta el 7 de enero. De 200 a 3.000 E.

Lo que decía hace dos semanas de Hiraki Sawa lo podría repetir sobre Caleb Charland: suerte que algunos comisarios y galeristas han tenido el buen tino de fijarse en su obra, relativamente desconocida, y traérnosla para que la podamos disfrutar. En este año, la hemos visto en la colectiva Estación Experimental, que pasó por el Centro de Arte Dos de Mayo y está ahora en LABoral, y en MadridFoto, en el stand de la editora británica Iris Editions. Charland (Portland, 1980) no es ningún outsider -finalizó no hace mucho su master en el Art Institut of Chicago y es ya profesor del Maine College of Art en su ciudad natal- pero parece un fotógrafo de otra época.

Me ha recordado la estupenda exposición en la Fundación BBVA de Harold Edgerton, el inventor del estroboscopio, y sus fotografías científicas de los años 30, 40 y 50. Sólo que Charland limita sus demostraciones -así las llama- al ámbito del taller casero. En algún lugar se ha dicho medio en broma que su obra se enmarca en una "estética de garaje" y él refiere que deriva de la admiración hacia las herramientas y el trabajo de su padre que, muy a la americana, reparaba y construía todo lo que hiciera falta en la casa. En estas demostraciones, lo que Charland hace visible son las "energías vibrando en el espacio", que nos permiten sentir lo "extraordinario en lo cotidiano". Los experimentos del colegio son también una fuente de inspiración para el artista, que siente predilección, cual mago decimonónico, por el magnetismo, la electricidad y la ignición. Usa siempre procedimientos analógicos, que incluyen a menudo la realización de múltiples exposiciones de muy breve duración.

Experimentos de luz sobre plata
La fotografía es, en sí misma, uno de esos fascinantes experimentos: el dibujo de la luz sobre la plata. Cuida mucho la composición y las imágenes resultantes son de una gran rotundidad y elegancia. Cada una retrata un mecanismo, no siempre evidente, y a la vez es un ejercicio de abstracción en lo formal.

Esta serie está realizada toda ella en blanco y negro -lo que subraya esa vinculación con la fotografía científica- pero se incluyen en la exposición algunas fotografías recientes, más grandes y en color, que incorporan dos elementos ausentes en ésta: el paisaje y el cuerpo del artista. El papel de prestidigitador low-tech cobra en ellas relevancia y, en consonancia, un carácter más teatral. Del laboratorio casero a la comunión cuasi-mística con las fuerzas de la naturaleza.