Arte

Lourdes Fernández: "La Feria ya está vendida"

La nueva responsable de ARCO se reúne con los críticos de El Cultural para hablar de la feria, sus excesos y defectos y avanzar los cambios principales

8 febrero, 2007 01:00

Lourdes Fernández muestra el plano de la feria a los críticos de El Cultural

Lleva en Ifema poco más de un año (llego en enero para tomar contacto con la feria mientras todavía estaba su antecesora Rosina Gómez-Baeza) y ya se ha hecho con el funcionamiento interno de la casa. Lourdes Fernández, que el próximo jueves inaugura su primer ARCO, recibe a cinco críticos de arte de El Cultural: José Marín-Medina, Elena Vozmediano, Mariano Navarro, Rocío de la Villa y Javier Hontoria. A pesar de ser éste un ARCO de transición, como ya se ha encargado de decir la nueva directora, hay algunos cambios que adelantan ya las novedades que se reserva para 2008.

Diez días antes de su in auguración, en el Club Feria de Ifema no hay ni rastro de lo que será su primera experiencia como directora de ARCO. Pero Lourdes Fernández parece tranquila y se muestra transparente y cercana ante las preguntas de nuestros críticos. Este es el resumen de una larga conversación sobre los problemas por resolver y los planes por realizar de una feria de arte tan consolidada como ARCO, que cambia de manos.

-Rocío de la Villa: ¿Cuáles son los titulares de ARCO 2007?
-Lourdes Fernández: El primero es que éste es un ARCO de transición, y estoy dispuesta a recibir críticas por ello, pero hay que entender que es un proyecto de gran envergadura que lleva tiempo. El cambio de pabellones previsto para el año que viene es, por un lado, una excusa recurrente y por otro, una realidad: cambiamos de espacio y eso supone que hay que reorganizar toda la feria espacial y estructuralmente. Además, los tres grandes núcleos en los que hemos trabajado son la alta calidad de las 50 nuevas galerías (47 extranjeras y 3 españolas), el trabajo que estamos haciendo con corporaciones, sobre todo privadas, apostando por la inversión en arte contemporáneo. Y, por último, el esfuerzo por potenciar el coleccionismo español que ha creado la propia feria.

-José Marín-Medina: La feria no tiene una unidad, quizá no ha podido ser de otra manera. Es algo así como un pastel de hojaldre en el que se mezclan cuestiones puramente mercantiles y otras demasiado institucionales. ¿Sobran instituciones?
-L.F.: Esta feria lleva 25 años y yo soy muy respetuosa con todo lo que se ha hecho, que ha servido para mucho, entre otras cosas para que en España haya ahora 230 centros de arte contemporáneo. Ahora la situación es otra y dentro de esa profesionalización de la feria que buscamos tendrá que haber una reestructuración de ese área y habrá que salvar escollos como el de la Diputación de Vizcaya que por la nueva situación de su stand en el plano de la feria ha suspendido su participación en ARCO 2007.

Instituciones frente a empresas
-R.V.: ¿Significa que la presencia institucional va a desaparecer?
-L.F.: No sé si va a desaparecer. Lo importante es la presencia de grandes colecciones españolas, sean institucionales o corporativas. Hay que invitar a grandes colecciones que además tengan intención de ir creciendo a través de ARCO.

-Elena Vozmediano: Y ligado quizá también a que patrocinen actividades de la feria.
-L.F.: Más que a patrocinar actividades yo lo uno más a un compromiso con la feria, en algunos casos de mercado y, en otros, con facilidades que nos dan esas empresas, como es el caso este año de la Agenda Bluetooth de Telefónica, que además tiene una gran colección. O Caja Madrid, en cuyo stand se expondrán sus premiados en Generaciones, pero que es una entidad que está invirtiendo, en la feria y fuera de ella, y que con La Casa Encendida colabora con el país invitado. También hemos invitado al Banco Santander y no sólo porque sea una gran colección privada...

-Mariano Navarro: A veces tienen menos sentido los stands de las comunidades que los de empresas.
-L.F.: Es un terreno complicado. No hay que olvidarse de por qué hay esta presencia; es algo muy criticado ahora pero aquí las instituciones venían cuando no venía nadie. Quiero ser justa, entonces no existía esa sensibilidad por el arte contemporáneo que hay ahora. Es verdad que la situación es otra y sobre eso hay que trabajar.

-E.V.: ¿Es la hora de las grandes empresas? Se ha incrementado su presencia en la feria, en presentaciones, guías, agenda social.
-L.F.: Sí. Creo que la presencia institucional ha crecido con ARCO y que se ha conseguido mucho, pero ahora la corporativa es la que a mí me toca, porque están empezando a crear grandes colecciones, a querer estar ligadas a una feria, como pasa en otras citas internacionales. Y eso a mí me interesa muchísimo.

-E. V.: Y esto nos llevaría al tema de hacia a quién está dirigida la feria, porque con la creación de la sala vip y este tipo de actos patrocinados se está privilegiando a un tipo de público, empresarios, etc., que van comprar grandes obras y, al contrario, parece que se aparta un poco al público general que es el que hasta ahora ha llenado ARCO.
-L.F.: No queremos apartar a ningún público, ni hacer diferencias con nadie. La feria va dirigida a nuestros galeristas, que son nuestros expositores y que vienen aquí a hacer negocio como van a Basel, Shanghai, Miami, Frieze, Turin, Fiac, y nosotros tenemos que poner todos nuestros esfuerzos en lograr que esa plataforma de mercado funcione. Eso quiere decir que valoramos tanto a quien se compra un grabado de 150 euros como a quien adquiere una gran pieza. Nos dirigimos a todos por igual, lo que pasa es que nuestro esfuerzo corporativo y con el mundo empresarial, que está entrando en este mercado del arte contemporáneo, tiene que ser lógicamente mayor, porque es el que hace que la feria funcione y crezca.

-M.M.: La Bienal de Anticuarios de París ha abierto una sección para estimular un nuevo coleccionista, más joven y con menos presupuesto. ¿Qué servicio da ARCO a este tipo de comprador?
-L.F.: No creo que haya que dar un servicio específico a un público específico. ARCO también sirve a ese público, es una feria donde hay arte para todos, además de que las nuevas formas de hacer arte han hecho que las piezas sean más asequibles. Las dos cosas han favorecido que haya un público no necesariamente inversor que también va a ARCO a comprar, pero crear favoritismos sí que sería injusto.

-M.-M.: Pero lo mismo que los crea para favorecer a la "élite" con la zona vip lo puede crear para favorecer ese otro tipo de compras.
-L.F.: Pero ese servicio para la élite no es tanto que ellos dispongan de preferencia para ver la pieza de 20 millones como el que tengan una sala donde poder reunirse con el expositor, negociar, charlar, un lugar cómodo que favorezca la transacción. Es un trato diferente hacia unas personas que necesitan un ambiente más íntimo con los galeristas.

-R. V.: Pero ARCO tradicionalmente ha tenido un papel cultural muy importante en la dinámica del arte español, de dar a conocer al gran público el arte contemporáneo. ¿Ha cambiado esa función?
-L.F.: Creo que la cumple de todas formas. Desde el momento que planteamos una feria de arte, el arte es cultura y no podemos obviar la parte cultural que conlleva, es intrínseco al propio producto. Es cierto que hubo un tiempo que ARCO absorbía todo lo que ocurría en España en relación al arte contemporáneo. Ahora es muy fácil criticar los excesos pero no hay que olvidar que el mercado español y las colecciones institucionales y corporativas han crecido con ARCO.

-R.V.: Este año la presencia de los foros y mesas se ha reducido mucho. ¿Van a desaparecer?
-L.F.: No. Hemos organizado una conferencia y una mesa redonda cada día de la feria por la mañana y lo mismo para cada día por la tarde. El foro es muy importante para ARCO pero la cantidad que había lo hacía poco operativo. La opinión era unánime: era mucho esfuerzo para traer a algunos invitados que en muchos casos no pisaban la feria.

-M.N.: Hace unos días se ha celebrado en el ICO una jornada de debate en el marco de ARCO. ¿Se está pensado sacar el foro cronológicamente de la feria y geográficamente de Ifema?
-L.F.: Este año no nos ha dado tiempo de organizar más, pero sí, nos comprometimos a realizar uno de los foros fuera de la feria. La idea es esa. Mesas en Sevilla, Valencia, Santiago, Palma y Madrid. Y eso lo haremos de mano de las galerías que participan en la feria de fuera de Madrid. Es también una manera de activar sus mercados locales y de tengan también contacto con esos invitados extranjeros. Es una manera de descentralizar la feria.

El mercado local
-M.-M.: Y eso nos lleva a otro asunto central: ¿qué feria queremos?
-L.F.: Me decían: " como vienes de Manifesta quieres especializar la feria y llevarla hacia lo más emergente"... Analizando la situación internacional, hay varias maneras de sobrevivir a este crecimiento imparable de ferias. Una es la especialización, dotar a la feria de una personalidad diferenciadora, y otra es potenciar el mercado local. Creo que España está en un momento muy bueno para eso. Me centro más en esta segunda opción porque creo que una de las riquezas de ARCO es que ha abarcado un abanico enorme, desde la vanguardia histórica al arte emergente de Cutting Edge o Black Box. Creo que las directrices que debemos tomar para darle personalidad siempre tienen que tener en cuenta esa diversidad, pero estructurándola de forma óptima.

-E.V.: Por lo tanto, va a primar el mercado local.
-L.F.: Bueno es que tampoco tenemos más remedio. A mí me encantaría ser Frieze y que vinieran los rusos, los árabes...

-E.V.: Pero si decide apostar por lo español habría que mostrar un mercado español excelente. La criba tendría que ser mucho mayor.
-L.F.: No se trata sólo de reducir, pero estoy de acuerdo: hay que hacerla excelente.

-M.-M.: En la selección de galerías españolas el problema no está en las que se quedan fuera sino en muchas de las que están dentro.
-L.F.: Estoy de acuerdo, pero esto es un trabajo arduo. Nuestro mercado, que atraviesa un buen momento, es uno de los atractivos de cara a los expositores internacionales. Por ejemplo, Pace Wildenstein (Nueva York) vuelve porque hace negocio en España. No como otras que aún me dicen, sí, vamos, "I love Madrid"... Hay que profesionalizar la feria.

-R.V.: Otra cuestión es qué coleccionistas vienen a la feria para comprar arte español...
-L.F.: Si tenemos buenas galerías, tendremos coleccionistas que vengan a comprar ese buen arte.

-M.N.: Lo cierto es que incluso en nuestras colecciones, se aprecia cada vez más un interés por el arte internacional. ¿ARCO debe colaborar a que los artistas españoles sean más accesibles?
-L.F.: Nosotros lo que hacemos es poner los medios para que las galerías tengan todo lo que podemos dar, que es mucho, un lugar de encuentro, invitamos a coleccionistas, etc. Pero de ahí a que nosotros posicionemos el arte español... No es nuestro trabajo, eso corresponde a las galerías, los museos, las instituciones públicas.

-M.N.: ¿Hasta qué punto estas "buenas prácticas" que ahora nos llegan, esa transparencia, ese trabajo de seguimiento del hacer de las galerías ha llegado al comité de selección?
-L.F.: El comité de selección está formado por 12 personas. Ni yo tengo voto ni las instituciones representadas, Cámara de Comercio, Caja Madrid, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento votan, todos delegan el voto en la directora y la directora en las 12 galerías designadas por Ifema. Este año 13 porque hay una galería coreana.

-R.V.: Se aprecia también cierta descentralización en este nuevo comité.
-L.F.: Madrid tiene al presidente y vicepresidente de ArteMadrid, que es la asociación en la que están todas las galerías de Madrid que participan, Elvira González y Pepe Cobo; de Barcelona están Miguel Marcos y Toni Estrany; Tomás March de Valencia y Pedro Carreras de Bilbao.

-M.N.: ¿Qué significa que los designa Ifema?
-L.F.: Fermín Lucas como presidente es el responsable aunque lo hace, claro está, con el asesoramiento de la dirección de ARCO. Que nadie piense que yo señalo y está hecho porque no es así, todo forma parte de un consenso. No hacemos nada que no hagan otras ferias internacionales.

-Javier Hontoria: ¿Cada cuánto se va a renovar?
-L.F.: Se habla de renovación anual, pero yo he pedido que estén dos años y que se cambie poco a poco, a dos galerías un año, otras dos al siguiente. No creo que tenga que ser un puesto fijo pero sí debería tener cierta continuidad. Me gustaría contar con galerías que nos ayuden fuera de España, galerías jóvenes, como Newman Popiashvili de Nueva York, que van a otras ferias, que conocen otras galerías y que nos las pueden recomendar para estudiarlas en el comité. Ahora nos ayudan pero de forma menos estructurada, menos oficial. Hay que tener en cuenta que ARCO se promociona entre 4.680 galerías de todo el mundo de las cuales 600 mandan su solicitud para que seleccionemos a 200. Pongo la mano en el fuego por el trabajo realizado por el comité, nos reunimos durante tres días de 9 de la mañana a 9 de la noche, llamando a las que enviaban poca información, viendo las páginas web, repensando, repuntuando... Estoy muy orgullosa del trabajo realizado. Además, celebraremos cinco reuniones anuales para darle mayor continuidad.

Espacio y nuevos pabellones
-E.V.: ¿Y quién dibuja el mapa, quién decide los espacios?
-L.F.: La dirección. Mi política con la distribución de espacios en este año de transición y sabiendo que nos vamos a los nuevos pabellones ha sido de la mover lo menos posible. No he tocado el pabellón 9 aunque he hecho cambios en el 7, que estructuralmente estaba muy confuso: no iban los 16 proyectos de María de Corral, el país invitado está ahora más cerca del centro y se ha abierto otro gran pasillo central similar al del 9.

-E.V.: ¿Por qué es intocable el pabellón 9?
-L.F.: No he querido tocarlo este año porque el año que viene hay que hacerlo con motivo del cambio a los nuevos espacios. Son unos pabellones mucho mejores, cuadrados, con acceso por los cuatro lados; uno de ellos tiene dos pisos y el otro una cúpula enorme. Son más grandes, lo que no va a significar más galerías pero sí más amplitud. Uno de los problemas del 9 es la falta de espacio.

-J. H.: Pero hay varias galerías que han pasado del 7 al 9, ¿no es así?
-L.F.: Todos los que lo han pedido, Pepe Cobo, Valle Orti, la suiza Mai 36. Hay muchas que deberían estar en el 9. Se ha mantenido tradicionalmente esa división entre la vanguardia en el 7 y lo más contemporáneo en el 9, pero es que éste no da para más.

-E.V.: ¿En los nuevos pabellones se va a mantener esa diferenciación?
-L.F.: No tendrán nada que ver.

-J.H.: ¿Serán parecidos a los de la Feria de Basilea, un pabellón con dos plantas y otro más grande, quizá destinado a los Proyectos?
-L.F.: Todavía lo estamos estudiando y no es fácil, porque Ifema está pensando en dedicar ese segundo piso a un espacio de convenciones. Lo estamos viendo ahora con los arquitectos. Pero desde luego, no van a ser simétricos.

-E.V.: ¿Qué ha pasado con los Project Rooms?
-L.F.: Todos los programas comisariados, Project Rooms, Cityscapes, Under Forties, se han unificado en una sola sección que se llama Proyectos. Todo lo que hay en ella ha sido presentado por comisarios o por las propias galerías. Se han recibido 120 proyectos de algunas participantes en el programa general y de otras que no están, bien porque han preferido venir aquí (es más barato), bien porque son espacios más jóvenes que el comité no incluído en el general pero a las que se les ha invitado a realizar un proyecto.

-R.V.: En España los medios miman mucho a ARCO pero ¿y la prensa internacional?
-L.F.: Desde luego en España estamos muy mimados y lo agradezco porque tiene mucho que ver con el éxito de ARCO. En general, me encantaría ver más crítica. Mientras en el cine los críticos se ceban con una película, en el arte parece que somos intocables. En cuanto a la prensa internacional, me gustaría que tuviéramos más presencia, sobre todo en prensa especializada. En revistas que vienen a la feria, en las que nosotros incluimos publicidad, pero que luego no nos cubren como deberían. Por eso este año hemos presentado ARCO en Lisboa y en Londres y poco a poco iremos añadiendo países.

-E.V.: ¿Qué ha pasado este año con Corea?
-L.F.: Ha sido kafkiano, la comisaria dimitió y se nombró otra nueva. Hubo instituciones que aceptaron el programa de la nueva comisaria y otras que no. Son las instituciones las que han decidido las colaboraciones con Corea. Nosotros ponemos facilidades pero poco más. Con Brasil, el invitado del año que viene, todo será distinto, la delegación ya ha venido y están contactando con los centros. Hay quien ha preguntado por qué no se hace con motivo de ARCO una gran exposición de arte español, pero, repito, eso depende de las instituciones. Muchas se unen al tema del país invitado porque éste financia gran parte de la exposición. Pero nada tendrá que ver Corea con Brasil, que crea mucha más expectativa.

-J.H.: ¿Quiénes serán los siguientes?
-L.F.: De momento tengo dos cerrados, Corea y Brasil. Y ya hay dos peticiones sobre la mesa, de Turquía y Rusia.

Las ferias paralelas
-E.V.: ¿Hay espacio para ferias paralelas?
-L.F.: Yo creo que sí, pero hay que establecer diferencias: que en el Miami haya habido 15 ferias a la vez no me ha interesado nada. En cambio en Basilea las cuatro que había en torno a ArtBasel estaban bien.

-J.H.: ¿ARCO apoya, como Samuel Keller en Basel, el nacimiento de ferias paralelas?
-L.F.: Pero ¿de qué ferias estamos hablando? No es lo mismo Volta que Bale Latina y no es lo mismo PhotoMiami que otras de las muchas que había allí. Ahora mismo no hay en España nada similar. Yo creo que en arte contemporáneo siempre se suma, si es de calidad, claro. Cualquier evento relacionado con arte contemporáneo sería bueno, no sólo para ARCO sino también para Madrid.

-M.N.: ¿Que países cree que deberían estar mejor representados?
-L.F.: Sin duda Suramérica. No tenemos la representación que deberíamos tener, hay galerías que hemos perdido y muchas nuevas que deberían estar. Por eso el trabajo de los comisarios de los diferentes programas de ARCO es tan importante. Uno solo no puede estar al tanto del panorama de todos los países y son ellos quienes nos informan de la gente nueva, de los que deberían estar.

-M.N.: ¿Y China?
-L.F.: Hay unas nueve galerías y sí, claro, tenemos interés. Carol Lu, una de las comisarias, ha traído a cinco, y tres o cuatro repiten, no está mal teniendo en cuenta que Corea, el país invitado, tiene dieciséis.

-M.N.: ¿Y en cuanto a los coleccionistas chinos?
-L.F.: También intentamos acercarnos a ellos y vienen cinco coleccionistas chinos al programa de Coleccionista invitado. China es un mercado creciente pero también es muy vulnerable y muy del país: los coleccionistas chinos compran sobre todo arte chino. No debemos perder de vista a la India, allí hay muy buenos artistas y está empezando a despuntar el mercado. En Frieze, por ejemplo, había mucho coleccionista hindú y, como ha sido colonia británica tiene la ventaja del idioma. Hay, en cierto modo, más cercanía con India que con China.

-R.V.: Háganos un balance, ¿qué ha sido lo peor y lo mejor?
-L.F.: ARCO para mí es un reto y todo mi equipo se está volcando, y todo Ifema, y todos vosotros... Agradezco la tregua que me ha dado la prensa en este primer año. Lo peor es que este mundo del arte, que yo conozco muy bien, es un mundo de muchas puñaladas y hay que saber dónde estás, nunca puede ser todo del gusto de todos, la gente no es transparente y siempre vas a tener a alguien en contra.

-R.V.: ¿Pero qué ha sido lo más difícil el trato con las galerías, con las instituciones?
-L.F.: Ha habido situaciones complicadas pero ya sabía donde me metía. Estoy contenta y este año va a salir bien. Tengo la ventaja de que llego a una feria con 25 años y el mercado atraviesa un buen momento. La feria ya está vendida.