De izquierda a derecha: Lucía Sala Silveira, directora general de la FOM, Gregorio Marañón y Antonio Sánchez Montero, secretario del patronato de la FOM. Foto: Fundación Ortega-Marañón
Gregorio Marañón, reelegido presidente de la Fundación Ortega-Marañón
El Patronato ha demostrado por unanimidad su apoyo a la continuación del proyecto del también presidente del Teatro Real, que estará centrado en el crecimiento cultural y educativo de la institución
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El Patronato de la Fundación Ortega-Marañón (FOM) ha ratificado, en su sesión celebrada el 23 de junio de 2026 en Madrid, la reelección por unanimidad de Gregorio Marañón como presidente de la institución por un periodo adicional de cinco años. Esta decisión supone la continuidad de una línea de gestión que busca consolidar a la fundación como un núcleo de pensamiento y debate en los campos de las humanidades, las ciencias sociales y la cultura científica.
La renovación en el cargo se produce tras un primer ciclo en el que, bajo la presidencia de Marañón y la dirección de Lucía Sala Silveira, la entidad ha acometido una transformación estructural que incluye la modernización de su sede histórica en la madrileña calle de Fortuny, número 53.
Gregorio Marañón ha señalado: “El respaldo del Patronato supone un reconocimiento al trabajo realizado por nuestro equipo y, sobre todo, una invitación a seguir construyendo una Fundación más fuerte para servir a la sociedad de nuestro tiempo”. “Nuestro compromiso es fortalecer una institución fiel a su legado y capaz de proyectarse hacia el futuro desde la independencia, el rigor, la pluralidad y la innovación”, ha añadido.
La gestión de los últimos años se ha centrado en varios frentes internos y externos que han permitido estabilizar el modelo económico-financiero de la entidad y diversificar la composición del Patronato mediante la incorporación de perfiles con trayectorias reconocidas en los ámbitos académico e institucional.
Esta reestructuración ha buscado dotar a la fundación de las herramientas necesarias para afrontar un crecimiento en su oferta educativa y cultural, estableciendo alianzas estratégicas que refuercen su capacidad de acción en un entorno social y tecnológico cambiante. Con este respaldo, la institución se encamina hacia una nueva etapa donde la proyección de su actividad académica tendrá un papel central.
Para el periodo 2026-2031, el proyecto institucional, según comparte la Fundación, se articula sobre tres ejes prioritarios: el crecimiento de los programas culturales y educativos, el fortalecimiento de la estructura organizativa interna y una decidida vocación de proyección internacional.
En este sentido, la Fundación pretende expandir su influencia apoyándose en la innovación y en el aprovechamiento de sus redes académicas ya establecidas tanto en Europa como en América Latina. Una de las piezas angulares de esta estrategia será el impulso del Instituto Universitario Ortega-Marañón, donde se aspira a implementar un modelo de formación basado en la excelencia y a ordenar las líneas de colaboración internacional para incrementar el impacto de sus investigaciones y encuentros intelectuales.
El 50 aniversario de la Fundación será uno de los hitos del nuevo mandato. “En estos tiempos, el legado de Ortega y Gasset y Gregorio Marañón resulta especialmente relevante para recuperar el valor del diálogo, el consenso, la razón pública y el interés común”, ha manifestado Marañón tras su reelección.
Desde su creación en 1978 por iniciativa de Soledad Ortega Spottorno, la misión de la FOM ha sido la preservación y difusión del legado de José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y la Residencia de Señoritas. La fundación se define como una entidad privada sin ánimo de lucro inspirada en el espíritu liberal y el rigor intelectual. De cara al nuevo mandato, uno de los hitos temporales más significativos será la celebración del 50 aniversario de la institución, una efeméride que servirá como marco para reivindicar la vigencia de los valores de consenso, pluralidad y razón pública que representan sus figuras tutelares. Marañón ha señalado al respecto que el compromiso para los próximos años es mantener la independencia y la capacidad de diálogo ante los desafíos de la sociedad contemporánea.
Además de su labor en la FOM, Marañón preside el Teatro Real, siendo considerado uno de los artífices de su evolución como referencia operística a nivel internacional. Su trayectoria profesional se inició en el derecho y la empresa, pero ha estado históricamente vinculada al mundo periodístico e intelectual desde la Transición, habiendo sido consejero del Grupo Prisa, fundador de El País y consejero de la revista Cuadernos para el Diálogo.
En el plano académico, Marañón es académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y forma parte de diversas instituciones análogas en Toledo y Málaga. Su labor ha sido reconocida con distinciones como la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y condecoraciones de los gobiernos de Francia e Italia.