El Cultural

María Dolores Martos: “Para la mujer la gran revolución del siglo XX fue acceder a la educación universitaria”

En su libro ‘Literatura española y género’ la profesora universitaria reivindica, junto al catedrático Julio Francisco Neira, la presencia femenina en nuestra cultura desde la primera Edad Moderna hasta la actualidad

7 diciembre, 2021 09:46

“Sepan, pues, quienes vean este escrito que yo, doña Leonor López de Córdoba, hija de mi señor el maestre don Martín López de Córdoba y de doña Sancha Carrillo, a quien dé Dios gloria y paraíso, juro por este significante de la cruz que yo adoro, que todo lo que está escrito aquí es verdad que lo vi y que me pasó”. Así, bajo estas palabras, irrumpe la primera obra firmada por una mujer en la literatura española de la que tengamos constancia. Su nombre, Leonor López de Córdoba, es el primero de una larga nómina de autoras femeninas que, con más o menos suerte, influyeron en la historia de nuestra cultura, y que en su manual Literatura española y género, los profesores María Dolores Martos Pérez y Julio Francisco Neira Jiménez reivindican hoy.

Ficha

Título: Literatura española y género

Autores: María Dolores Martos Pérez y Julio Francisco Neira Jiménez

Editorial: UNED

Año de publicación: 2021

Disponible en Editorial UNED

Disponible en Unebook

Publicado por la UNED, este manual, concebido como una introducción al análisis literario desde la perspectiva de género, asume la ardua tarea de visibilizar, recordar y analizar la presencia de la mujer desde la primera Edad Moderna hasta nuestros días. “Cuando yo acabé de estudiar la carrera, en 2003, yo no sabía que había mujeres escritoras porque no estaban en el plan de estudios de una licenciatura como la mía –explica Martos, Doctora en Filología Hispánica-. Hoy, ya en el siglo XXI, si echamos un vistazo a los programas de estudio de las universidades españolas, las escritoras siguen faltando, seguimos sin incluirlas”.

P. Y, sin embargo, a la hora de analizar obras con perspectiva de género cabe preguntarse si todo es reivindicable por ser su autoría femenina, ¿cómo saber hasta qué punto es solo una cuestión de género y no literaria?

R. Es una reflexión que nos tenemos que hacer. No por el hecho de que esté escrito por una mujer es un valor en sí y a veces si no enfocamos bien nuestro tema de estudio podemos caer en ese error. Lo que sí quiero subrayar es la idea de que las mujeres han estado sistemáticamente excluidas del discurso científico y académico sobre la cultura. Es decir, lo que se reivindica es la inclusión de las mujeres en ese discurso del que han estado ausentes. Es importante descubrir qué figuras han formado parte de la cultura y visibilizar a las mujeres que no formaban parte de esa nómina porque los hombres, que han sido los que han historiado esa cultura hasta el XIX, no se han detenido en ellas ya que consideraban que su actividad intelectual era menos válida. 

Lope de Vega y las mujeres

P. En ese sentido, comentan que Lope de Vega sí que dejó un testimonio más continuado y extenso de la participación de las mujeres en la escritura, ¿cómo fue su contribución y qué importancia tuvo?

R. Lope de Vega escribió en el siglo XVII un catálogo de escritores donde recogió una nómina de los que consideraba que eran los mejores escritores del momento. No solo porque fueran mejores en lo literario, sino porque a lo mejor los conocía, y formaban parte de la corte madrileña y le interesaba mencionarlos. Él, a diferencia de otros autores contemporáneos como Cervantes que escribieron catálogos de escritores de su época, es el único que incluyó una nómina relevante de mujeres. Detectó que había escritoras en su época, mencionó por ejemplo el caso de María de Zayas, y reconoció a la mujer como parte de la producción de cultura en el siglo XVII. Mientras que Cervantes, por ejemplo, no mencionó a ninguna mujer en el catálogo de escritores que hizo. Para él los escritores eran solo hombres. 

P. Uno de los libros que mencionan, Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas de Manuel Serrano Sanz cita más de 500 nombres de autoras en los siglos de oro, ¿cuántas de esas escritoras han llegado a nuestros días, son reconocidas, y cuántas nos quedan por descubrir?

R. Usamos esa cifra de 500 para llamar un poco la atención. En muchos casos son mujeres de las que a lo mejor solo tenemos constancia que escribieron un poema. Pero también hay autoras de mayor entidad literaria como por ejemplo Beatriz Bernal que escribió una novela de caballerías, uno de los géneros más importantes del momento. Autora de una obra que además tuvo muchos lectores, sin embargo, no se menciona en la historia de la literatura ni se les explica a los estudiantes cuando se les habla de un género literario tan importante como fue la novela de caballerías en la literatura española del Siglo de Oro. El caso de Beatriz Bernal y también el de María Rosa Gálvez, fue flagrante. De estas mujeres se ha empezado a hablar en las últimas décadas y son autoras de una obra impresa, de gran entidad y de gran calidad literaria, que significaron mucho en el momento en que se publicaron y que después no se han vuelto a citar ni mencionar -excepto casos raros como el de Manuel Serrano Sanz casi hasta finales del siglo XX-.

La primera escritora

P. ¿Y qué destacaría, por ejemplo, de las memorias y de la escritura de Leonor López de Córdoba, autora de la primera obra firmada por una mujer de la que tenemos constancia?

R. De estas escritoras generalmente se conocen pocos datos. De los hombres sí que queda constancia, hay documentos, porque tenían una actividad pública, pero las mujeres estaban generalmente encerradas en sus casas y no sabemos cómo eran sus vidas. Esto hace un poco difícil saber cómo eran ellas en su vida diaria. En el caso de Leonor yo subrayaría el propio texto de las memorias. Ella las escribe, y lo declara en sus textos, para dejar constancia de su experiencia de vida y esto me parece profundamente moderno. Esa construcción de un discurso desde el yo es muy relevante en el momento en el que ella lo hace. 

María Dolores Martos

P. Avanzando un poco en el tiempo, ¿qué peso tuvo la transformación del papel social de la mujer en el siglo XVIII en el discurso narrativo y en concreto la figura, que ya ha mencionado antes, de María Rosa Gálvez?

R. El siglo XVIII es un poco contradictorio en el sentido de que el movimiento ilustrado coloca en el centro de la reforma social la educación y la formación. Pero a las mujeres se les sigue dando una educación utilitaria. Es decir, lo que la sociedad espera de la mujer en el XVIII, simplificando mucho, es que aprenda una serie de oficios. Se les permite leer, pero cosas que les permita tener un papel social de determinada manera. Aun así el acceso de la mujer a una educación formalizada es el inicio de una revolución que va a terminar en el siglo XX y en la explosión real de la reivindicación feminista. En este sentido la figura de María Rosa Gálvez me resulta muy ejemplarizante. Es una mujer que se separó de su marido porque era un jugador y se fue a vivir a Madrid. Como no tenía marido necesitaba vivir de su obra literaria. Entonces conservamos una serie de cartas, algunas dirigidas a Godoy, que era el primer ministro de aquel momento, donde ella reclamaba el valor de su obra. No era suficiente con que la publicara sino que pedía beneficios económicos por ella. En el plano literario lo que muestra María Rosa Gálvez es una plena conciencia de ser buena escritora. Ella sabía, era consciente y dejó testimonió de que escribía bien, de que dominaba el arte del verso, del teatro, de la poesía y quería un reconocimiento social.

El movimiento feminista

P. ¿Cómo contribuyó la llegada del movimiento feminista en el siglo XIX y la presencia de autoras como Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán?

R. Hay una mayor conciencia en las propias mujeres de que el horizonte social tenía que cambiar. Pero mira, por ejemplo Rosalía se define muchas veces principalmente como mujer y como madre y la dedicación intelectual sigue siendo algo que se defiende según en qué foros. La misma Pardo Bazán intentó entrar tres veces en la Real Academia Española y no lo consiguió. No es hasta el siglo XX cuando Carmen Conde es la primera mujer en entrar. Así que el siglo XIX se sigue avanzando pero siempre es un juego de avances y retrocesos.

P. Ya en el siglo XX, ¿con qué nos encontramos?

R. Básicamente lo que yo subrayaría es que el inicio del siglo, con los movimientos de vanguardia, suponen una apertura intelectual donde el papel de la mujer tiene muchas más posibilidades. Pero la Guerra Civil y la dictadura provocan un corte radical a ese avance en las libertades no solo de la mujer sino en cualquier tipo de libertad.

P. Y, sin embargo, emergen figuras como Carmen de Burgos, Carmen Conde, Alfonsa de la Torre o Gloria Fuertes, ¿son las poetas del siglo XX especialmente combativas y reivindicativas?

R. Sí, lo son. Y además lo fueron en circunstancias muy adversas porque a veces expresarse sencillamente podía costarles la vida. El papel de estas mujeres es muy valioso como modelos y como ejemplos que permitían a la gran masa de mujeres tener modelos alternativos y distintos de lo que podía ser el papel social de la mujer. Seguro que eso fue muy inspirador y estimulante para las mujeres que veían un modelo distinto al que desde el régimen se quería imponer. Pero la gran revolución del siglo XX es el acceso de la mujer a la educación universitaria, sin duda es eso lo que cambia radicalmente las posibilidades de desarrollo social de las mujeres.