El Cultural

El silencio de las despedidas

Concurso de micropoemas conducido por Joaquín Pérez Azaústre

16 agosto, 2021 09:59

¡Buenos días!

Han estado a punto de ganar estos poemas:

Blanche
Fui yo la que quiso arder,
reventar en el cristal del aire mis pétalos de fuego
antes de convertirme en sombra

La afirmación con registro confesional del comienzo marca el tono del poema, con un estilo directo e imaginativo pleno de matices, como en el segundo verso. El giro final –“antes de convertirme en sombra”- amplía el espectro de su lectura con profundidad.

Eliseo
La niebla pega su frente en mi ventana
Las fronteras de mis llagas roen la tarde
Pero aquí entre los escombros deshojo la luz.

El tono comunicativo que se define en el primer verso se enriquece con un fraseo metafórico expuesto con naturalidad. A partir del segundo verso, el elemento simbólico se afianza con una apuesta muy corporal, física, con cierre abierto a una luz redentora.

Vianey Valdés
Eres pirotecnia siniestra
Desgarradura a punto de nacer
Dibujo en terciopelo que huye.

Esa interpelación directa del primer verso, con su estallido interno –“Eres pirotecnia siniestra”- se ve sucedida por imágenes de ruptura, sugerentes y muy plásticas, antes de un verso de cierre lleno de matices, con ese sutil “terciopelo que huye” tan evocador.

Pero el ganador es

Juanvi
No me embriagan las copas de los árboles
No busco espejismos sobre la niebla oxidada
Los mirtos emergen al vacío con bailes lacrimógenos

La negación inicial marca el tono y también la intensidad plástica, desde una descarnada sencillez, que después se ira afinando en el resto de las imágenes. Siempre desde esa misma negación, pero llegando hasta imágenes enigmáticas con un gran fondo visual. El cierre toca lo existencial con esos “bailes lacrimógenos” y el vacío natural de vivir.

Tema de la semana: “El silencio de las despedidas”. Donde hubo exclamaciones, donde hubo voces y nombres lanzados en el aire de un encuentro, ahora sólo escuchamos un silencio interior. Escribamos sobre esto, en 3 versos y no más de 140 caracteres: escribamos sobre el silencio de las despedidas, el mutismo arrancado a la última palabra, ese poema duro que se vive por dentro y sólo se respira al escribirlo.