Foto de Wictor Cardoso en Pexels

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El Cultural

La paciencia: finalistas

Concurso de microrrelatos conducido por Juan Aparicio Belmonte

5 noviembre, 2020 18:30

Hola, amigos. 

El dinero no da la felicidad, suelen decir quienes lo tienen en cantidad suficiente. Y hay una viñeta del gran, inmejorable Chumy Chúmez en la que un ricachón de los suyos, con chistera y levita, le dice a su interlocutora: “El dinero no da la felicidad, pero ayuda a quitársela a los demás”. Del dinero se han dicho siempre muchas cosas, claro, porque su importancia es capital (je, je)... Otra, que un hombre feo tiene una manera de hacerse guapo: volviéndose rico. No sé si es un axioma propio de una cultura machista o si hay algo de verdad universal en ello, machismos al margen. El caso es que me extraña que aún no hayamos traído el vil metal a nuestro amado concurso. Y sobre él, sobre el dinero, escribiremos la semana que viene, amigos. A partir del lunes. 

Entretanto, veamos quiénes son los finalistas de la semana dedicada a la paciencia: 

geminapower
Llevaba toda la vida esperándole… Ya no comprendía por qué.

MJR
Cada día acude al parque y allí permanece durante horas a la espera de que le devuelvan a su niña.

Diosito
Escribió el padrenuestro en un cigarro, luego la letanía en un palillo, estaba con la Biblia en una lenteja cuando bajó Él y dijo basta.

Lurman
“Quien la persigue la consigue”, le decían sus amigos. Años más tarde, en una habitación con una cama enorme, la tenía secuestrada.

MJR
Dio por finalizado el día; se echaba la noche encima y ya había besado a todos los sapos de aquella charca.

Gatusso
Estrangulaba con fuerza a su hijo de cinco años. Quería matarlo.
Se sacudió la imagen y le rogó, una vez más, que se comiera el puré.

Pablo Cavero
Tras cuatro horas escuchando: “Manténgase a la espera en este momento no podemos atenderle”, dio una cabezada.

Noelia Fuentes
—Paciencia, niños, hay que tener paciencia —sentenció la profesora, interrumpiendo al tartamudo de la clase.

Sanchidrián
Esperó dos horas a que se vaciara la azotea del Empire Estate para lanzarse.

Sanchidrián
Fue el único pasajero que, tras llegar a destino con dos horas de retraso, dedicó veinte minutos a cumplimentar la encuesta de satisfacción.

Santi Lorca
Se armó de paciencia para corregir el borrador de su primer libro, titulado “La paciencia y tú”. Una década después fue un best seller.

Gape
Cuando el médico le dio el resultado de las pruebas, le entraron ganas de vivir, aunque llevaba treinta años planeando su suicidio.

Noelia Fuentes
—Lo que quiero es morirme —dijo el anciano.
—Primero hay que comer —respondió la joven—. Venga, una cucharada más, y le traigo el postre.

Juanvi
"¡¿No puedes esperar a que nos casemos?!", le amonestó, a la vista de todos, camino del altar.

Vilnus
La muerte llevaba años buscando el punto flaco de aquel hombre inmortal.

Liribamba
Después de ochenta y seis sesiones de psicoanálisis, el paciente perdió la paciencia.

Cordelia
Esperó en silencio encerrado dentro del coche durante horas. Justo antes de morir ladró.

Ostrovski
El circunspecto bombero, encaramado a la escalera y con las llamas dos pisos más abajo, esperó a que la chica decidiera qué suéter ponerse.

Rumor
"Toda paciencia tiene un límite" pensó cuando llegó al final del sendero, justo antes de saltar por el acantilado.

Adams
Aún esperaba la absolución unos segundos después de proceder la guillotina.

Y uno, de regalo:

Guapondelig
Cuando el Gobierno decretó el nuevo confinamiento, compró dos puzles y mezcló las piezas.

Para aparecer con nombre y apellidos en caso de resultar ganadores, escribid a cuenta140@elcultural.es

Gracias.

Saludos cordiales.