El Cultural

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El lujo: finalistas

Concurso de micorrelatos conducido por Juan Aparicio Belmonte

28 noviembre, 2019 16:52

Hola, amigos

A media tarde, se llenan los platós de televisión de concursos. Preguntas cortas, respuestas rápidas, hombres y mujeres que caen por un agujero si fallan o no recuerdan el dato necesario, risas naturales o impostadas, burlas más o menos amables, presentadores simpáticos y bailones, público aplaudidor a cambio de un bocata de jamón (que nunca sale en pantalla), glamour, sordidez, alegría y tristeza… La audiencia adora ver a sus iguales saliendo de la mediocridad laboral con un premio en líquido o con un disgusto en vivo y en directo. Sobre esto escribiremos la semana que viene, amigos, sobre los concursos, según su sexta definición en el diccionario de la Real Academia: “Competición, prueba entre varios candidatos para conseguir un premio”. No me valen las demás acepciones, ojo. 

Mientras tanto, veamos quiénes han resultado finalistas en la semana dedicada al lujo: 

Ella 

Le acompañó para elegir el anillo, pero ella no se decidía; finalmente acabó dando un rotundo «¡sí, quiero!» al dueño de la joyería.

Frog Eye 

Entró en el baño del restaurante. No había papel. ¡Qué cicateros! Menos mal que siempre llevaba un maletín lleno de billetes.

La Marca Amarilla 

De los acaudalados hijos de la dueña, envidiaban los míseros niños del orfanato los abrazos de madre.

Daura 

Su colección de relojes era de un valor incalculable. Se compraba uno cada vez que se sentía solo.

Ayo 

Mientras prometía ante el Pleno municipal combatir la corrupción, centelleaban los gemelos de oro que un empresario acababa de regalarle.

Kiano 

Pocos días antes de jubilarse, la sirvienta entró con sigilo en la alcoba de su señora y se probó ante el espejo un par de medias de seda.

Wander 

Tenía televisión y ordenador en su celda, pero prefería ver cómo volaban los jilgueros.

Halper 

Los invitados devoraban los centollos mientras el magnate esperaba. Pararon al ver que le servían a éste un huevo frito con patatas.

Jefe 

Acudió a la reunión vestido como un indigente. Nadie lo reconoció y sólo su secretaria, a la que pensaba despedir, lo trató con respeto.

Abiola 

Un grupo de empresarios regaló un helicóptero al dictador, sabiendo que no se trataba de un gasto sino de una inversión.

Achimov 

Como pago por el último trato de favor, al ministro le regalaron un yate. Pidió que se lo cambiaran por dinero para no llamar la atención.

Navidad 

El día de Navidad el salón rebosaba regalos para él; el niño aún sigue jugando con la caja que contenía el coche teledirigido.

NewTale 

Le hallaron junto a una charca, renegando del suntuoso palacio donde residía desde que aquel beso había transformado su apariencia.

Simba 

Era navidad y los dueños del lujoso restaurante invitaron a comer a un indigente escogido al azar, cuya mesa ocultaron tras un biombo.

Yestoday 

Para él, que vivía en la opulencia, fue un fastidio tener que atender al genio que salió de la lampara.

Xolani 

Al recibirlo en su despacho, el director general no captó la mirada codiciosa que aquel joven prometedor lanzaba a su lujoso sillón.

Morani 

Minutos antes de salir hacia la ópera debía escoger entre sus más de cien carísimos bolsos, y una vez más sufrió una crisis de angustia.

Jesús Antonio 

Terminó por darse cuenta de que no necesitaba todas aquellas cosas para vivir, pero ya se le había acabado el dinero.

Meiga 

Aun envuelta por la lana del mejor abrigo de “Chanel”, seguía echando de menos la calidez del abrazo de su madre.

Asante 

“Ahora trabajaré desde casa”, le anunció enigmáticamente a su marido. A las pocas semanas ya lucía nuevas joyas y una estola de armiño.

Y uno, de regalo: 

Hijo 

Le decía a su hijo que no debía alardear de su fortuna delante de sus amigos; de eso ya se ocupaba su departamento de prensa.

Para aparecer con nombre y apellidos en caso de resultar ganadores, escribid por favor a cuenta140@elcultural.es

Gracias. 

Saludos cordiales.