Image: Marta Etura

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El Cultural

Marta Etura

"Hay algo de fábula en el terror de Mientras duermes"

Juan Sardá
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Actualizada

Marta Etura en un fotograma de Mientras duermes.

La actriz estrena mañana 'Mientras duermes', de Balagueró, y la semana que viene 'Eva', de Kike Maíllo

Es la actriz española del momento. Marta Etura (San Sebastián, 1978) está viviendo una cumbre profesional con el estreno, hoy, de Mientras duermes, de Jaume Balagueró, y el 28 de octubre de Eva, película futurista de Kike Maíllo que convenció en el Festival de Venecia. En Mientras duermes, Etura interpreta a una joven ingenua, de carácter alegre y algo inconsciente que es acosada por un portero siniestro (Luis Tosar) que acabará por destrozarle la vida. Se trata de un thriller que ha convencido a la crítica y puede convertirse en uno de los grandes éxitos españoles de la temporada.

P.- Mientras duermes está gustando en todas partes. ¿Se siente feliz?
R.- Muy contenta. Me apetecía mucho trabajar con Balagueró porque maneja el género extraordinariamente. Me lo encontré una vez en el Festival de Sitges y se lo dije. Al poco me llamó para trabajar con esto. Es el proyecto perfecto, nos hemos reído un montón haciendo la película, el resultado es bueno y a la gente le gusta. Siempre decíamos que es como preparar una broma o un susto a alguien, el que lo sufre no lo pasa bien, pero el que lo prepara se divierte muchísimo.

P.- Es una película muy fuerte, muy angustiosa.
R.- Sólo con leer el guión ya sentí esa angustia. Yo lo leí desde el punto de vista de mi personaje, Clara, y lo que ves es a una mujer a la que destroza la vida para siempre. Al principio no percibes esa dureza de la historia, pero según va avanzando la película toma una dimensión muy potente. Sólo pensar que alguien está durmiendo debajo de tu cama es terrible. El robo a la intimidad, que alguien pulule por tu casa... Y me encanta que la película logre provocar tanto terror, tantas emociones, sin recurrir a la sangre.

P.- Su personaje tiene un punto feliz, ingenuo y también pijo.
R.- Yo jugué a ser el opuesto de César (Luis Tosar). El portero es su antagonista, la película está llena de contrastes: ella representa la luz y él la oscuridad. Por ejemplo, lo que escuchan por la radio. Clara opta por una música alegre, César por programas depresivos para gente que sufre insomnio. Esa ingenuidad se ve en que no se da cuenta de lo que le está pasando aunque es verdad que el otro es muy hábil. La ingenuidad está relacionada con ese punto pijo, y yo lo veía un poco como esa ceguera que tenemos en el Primer Mundo de no querer ver lo que sucede a nuestro alrededor. Clara vive en esa burbuja de confort en la que vive mucha gente, donde se siente segura y piensa que esa miseria a la que vive ajena nunca le va a salpicar.

P.- Esa ingenuidad puede llegar incluso a resultar irritante.
R.- La dificultad añadida de esta película es que la historia está contada desde el punto de vista de César. El cine tiene eso, según el punto de vista que cuentes la historia, el espectador va a acompañarlo y empatizar con él. Lo normal en las películas de género es que sufras con la víctima pero aquí está contado desde el lado del malo. El espectador disfruta cuando consigue lo que estaba tramando lo que hace que se sienta incómodo. Por otra parte, eso hace que Clara se vea como un personaje más lejano, lo que hace más fácil juzgarla. Su ignorancia puede ser un poco irritante, ella se equivoca al creer que uno está a salvo. Uno no puede andar por la vida con los ojos cerrados.

P.- Mientras duermes es cine de género muy atípico. Al final, da la impresión de que es un drama.
R.- Siempre me acordaba de Polanski, La semilla del diablo, ese tipo de género, es atípico. Hay algo de fábula en Mientras duermes, ese contraste tan marcado entre la luz y la oscuridad, por ejemplo, pero está contada desde un punto de vista muy realista. No es como REC, donde hay un registro del género muy distinto, donde vemos elementos sobrenaturales. Aquí no hay ni zombies ni fantasmas.

P.- En 2010 Goya a la mejor actriz por Celda 211 y ahora con dos películas de campanillas en dos meses. ¿Siente que está de racha?
R.- No tengo tantas propuestas como para tener el curriculum de que yo quisiera. He hecho películas que no me gustan nada. Me ha tocado más de una vez hacer una para las lentejas. Sí siento que desde hace un par de años estoy haciendo películas que me gustan mucho. Ha habido épocas en las que me he querido meter debajo de la cama y ahora es un gran momento. El año que viene también se estrena The Impossible, para la que J. (Bayona) me llamó para hacer un pequeño personaje.

P.- ¿El punto de giro lo marca el Goya por Celda 211?
R.- El propio trabajo llama al trabajo. Si te llaman y te ofrecen proyectos interesantes no es porque tengas un Goya. Yo no tengo la sensación de que haya cambiado. Lo que sí sientes es que entras a formar parte de la familia, algo que no pasa cuando estás nominado. Pero el premio no te arregla nada, esto consiste en trabajo duro.

P.- Su próximo proyecto, Eva, es de lo más atípico: ciencia ficción española.
R.- Me metí en ese proyecto por eso. Me parece muy valiente hacer algo que aquí no se ha hecho: tiempo futurista, mezclar humanos con androides y con unos efectos especiales bastante presentes. Es una película sencilla y a la vez muy potente, que en realidad es una historia de personajes: trata del amor y las dificultades que tenemos los seres humanos para relacionarnos. Estéticamente es muy poderosa, Kike tiene muy buen gusto rodando. Es una de esas películas de la que sales con muy buena sensación, va a gustar mucho, para todos los públicos.

P.- ¿Le fastidian las críticas que a veces se hacen al cine español?
R.- Nosotros tenemos que perder el pudor a hacer determinadas cosas, tenemos el talento y las herramientas suficientes para hacer cualquier cosa, lo que queramos. Creo que poco a poco se van acallando estas frases de "es tan buena que no parece española". Ahí esta Celda, una película de acción que funcionó de maravilla sin necesitar grandes explosiones ni presupuestos.

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