Los marcos de las acciones, a menudo centroeuropeos, e incluso la designación de algunos personajes -Zog, el Jefe de Unidad, el Otro- contribuyen a ese distanciamiento un tanto abstracto que parecen suscitar algunos relatos y que, en realidad, oculta el perfil de unos cuantos tipos desvalidos e inseguros, perdidos en un medio hostil que simboliza la misma incertidumbre de estos pobres seres. Algo que en estas páginas aparece sólo apuntado en algunos casos y que tal vez marque la diferencia entre unos cuentos cuyo tempo es exactamente el que la historia demanda y otros que hubieran necesitado un desarrollo mayor o una poda cuidada de elementos divagatorios (así, para ejemplificar, "Prognosis" frente a "Los visitantes"). Pero no deben sorprender las diferencias entre unos relatos y otros, como sucede en cualquier compilación de esta naturaleza. El hecho es que sólo un escritor minucioso y personal como Vidal-Folch podría haber abordado sin despeñarse algunos de los títulos que se integran en este volumen, como "Los visitantes" o "Noche sobre noche". Y en la escritura hay pocos desfallecimientos: usos rechazables como "enfrente suyo" (p. 147) o "este aula" (p. 156), descuidos como "se escapa […] y infecta toda España" (p. 256) y alguna cita latina involuntariamente macarrónica, como "in partibus infidelibus" (p. 191) por "infidelium".
Los marcos de las acciones, a menudo centroeuropeos, e incluso la designación de algunos personajes -Zog, el Jefe de Unidad, el Otro- contribuyen a ese distanciamiento un tanto abstracto que parecen suscitar algunos relatos y que, en realidad, oculta el perfil de unos cuantos tipos desvalidos e inseguros, perdidos en un medio hostil que simboliza la misma incertidumbre de estos pobres seres. Algo que en estas páginas aparece sólo apuntado en algunos casos y que tal vez marque la diferencia entre unos cuentos cuyo tempo es exactamente el que la historia demanda y otros que hubieran necesitado un desarrollo mayor o una poda cuidada de elementos divagatorios (así, para ejemplificar, "Prognosis" frente a "Los visitantes"). Pero no deben sorprender las diferencias entre unos relatos y otros, como sucede en cualquier compilación de esta naturaleza. El hecho es que sólo un escritor minucioso y personal como Vidal-Folch podría haber abordado sin despeñarse algunos de los títulos que se integran en este volumen, como "Los visitantes" o "Noche sobre noche". Y en la escritura hay pocos desfallecimientos: usos rechazables como "enfrente suyo" (p. 147) o "este aula" (p. 156), descuidos como "se escapa […] y infecta toda España" (p. 256) y alguna cita latina involuntariamente macarrónica, como "in partibus infidelibus" (p. 191) por "infidelium".