El Cultural

Enrique Marty

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Obras de la serie "Juegos de niños" , 1999-2000. óleo sobre cartón

Espacio Uno. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Santa Isabel, 52. Madrid. Hasta el 14 de mayo

Atención a Enrique Marty (Salamanca, 1969). Este joven pintor, si el mundo artístico se comporta con justicia, gozará de alta consideración. Esta exposición, su primera individual en Madrid, muestra con contundencia su originalidad, su habilidad y su talento. Se han tapizado literalmente de cuadros las paredes de la segunda sala del Espacio Uno. Ordenadas en "secuencias", de una manera muy cinematográfica, y a la vez muy cercana a los gabinetes de pintura del siglo XVII. En la sala previa, se ha dispuesto una instalación de esculturas hechas a partir de vaciados y pintadas al óleo.

Marty desarrolla un proyecto. Desde hace unos años fotografía con una Polaroid a distintos miembros de su familia en su propia casa, unas veces de forma sorpresiva, otras haciéndoles posar; en otras ocasiones la fuente de las imágenes son vídeos familiares. Partiendo de esas polaroids, que por lo general forman secuencias, pinta en sesiones muy rápidas cuadros bastante fieles a las fotografías. Son escenas cotidianas y a la vez terribles, en las que estos personajes tan "normales" exhiben su cara más oculta, sus instintos más animales o sus fantasías más violentas. Pero estas imágenes, aun en su tremendismo, tienen un carácter de teatro doméstico, de juego (especialmente las protagonizadas por los niños). Teatro en un sentido clásico, de catarsis. El monstruo conocido no puede causar terror. Las escenas tienen incluso algunas veces un punto de humor muy saludable.

Los méritos de Marty no se limitan a su propuesta argumental. Es también un pintor muy notable, de esos capaces de injertar nueva vida a un medio injustamente sentenciado, aunque merecedor en parte del cansancio que ha suscitado por la repetición de fórmulas o por la escasa calidad o fuerza de un buen número de sus cultivadores. Sin alaracas técnicas y sin pretensiones de estar realizando "gran pintura", con una enorme naturalidad, construye imágenes de verismo convincente y capacidad a la vez expresiva y narrativa. Una pintura "con garra".