Carlos Alcaraz se lamenta durante el partido contra Bergs.

Carlos Alcaraz se lamenta durante el partido contra Bergs. REUTERS

Tenis

Un desconocido Alcaraz paga cara su frustración ante Bergs y se despide del Masters 1.000 de Shanghái en tercera ronda

El murciano se agarró al partido forzando el tie-break en el segundo set, pero al tenista belga no le tembló el pulso y acabó solventando la papeleta (5-7, 6-7).

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Las luces de Shanghái se apagaron antes de tiempo para Carlos Alcaraz. El prodigio de El Palmar cayó derrotado por sorpresa en la tercera ronda y siguió sin poder conquistar un Masters 1.000 que, como si de un espejismo en el desierto asiático se tratara, un año más se le resistió. [Narración y estadísticas del partido]

El murciano cedió ante un indomable Zizou Bergs por 5-7 y 6-7, despidiéndose de manera prematura de una cita que continúa erigiéndose como su particular gran muralla en el circuito.

El revés resultó especialmente inesperado porque el español aterrizó en China en un estado de forma excepcional. Venía de ganar brillantemente el ATP 500 de Tokio hacía apenas unos días y todo apuntaba a que estaba listo para dar el golpe definitivo en esta gira asiática.

Sin embargo, la confianza y la inercia ganadora se esfumaron ante un rival que saltó a la pista dispuesto a amargarle el día. La clave de la tragedia murciana estuvo en el servicio del belga: Bergs se mostró infalible con su saque, imponiendo una dictadura que no permitió peloteos largos en ningún momento.

Esa huida constante del intercambio y la falta de ritmo hicieron mella en Alcaraz, que poco a poco se vio consumido por la ansiedad de no poder dictar las normas del juego. Lo que sobre el papel pareció un cruce favorable para un jugador en racha, se acabó convirtiendo en una trampa insalvable.

Frustración

El partido comenzó con una buena intensidad por parte del murciano. Se le vio alegre en las jugadas, con chispa y tomando la iniciativa desde el fondo de la pista. Sin embargo, enfrente se encontró a un Bergs sorprendentemente sólido que, jugando totalmente desinhibido y sin complejos, logró quebrar el saque del español para colocarse 3-2.

La reacción de Carlos fue inmediata: recuperó el break a las primeras de cambio variando su esquema. Empezó a darle más altura a la bola y sacó a pasear una de esas dejadas marca de la casa para nivelar el marcador. Alcaraz no estaba dormido, simplemente necesitó reaccionar ante el empuje de su rival.

Pero el belga no estuvo dispuesto a intercambiar golpes desde el fondo. En lugar de trabajar los puntos, Bergs apostó por intentar sorprender constantemente, asumiendo unos riesgos que empezaron a poner en serios aprietos a Alcaraz.

El español tuvo que salvar una bola de break crítica que le habría puesto 5-4 abajo, pero el verdadero problema residió en su propio servicio. Alcaraz se bloqueó, consciente de que si fallaba el primero, no ganaba los puntos con su segundo saque.

Esa presión le llevó a encoger el brazo y fallar más primeros de la cuenta, condenándole en el undécimo juego. Bergs logró la rotura para ponerse 6-5. Tirando de casta, Alcaraz se agarró a la manga salvando hasta tres bolas de set al resto, pero el belga asestó el primer gran golpe al partido a la cuarta oportunidad para cerrar el parcial por 7-5.

Implacable

El segundo set arrancó con un pequeño respiro. Bergs cometió algunos errores no forzados en los compases iniciales y Alcaraz intentó aprovechar la ventana para recuperar sensaciones, llevándose con solvencia sus dos primeros turnos de saque para poner el 2-1.

El espejismo, no obstante, duró poco. Al resto, el español siguió mostrándose muy incómodo (2-2), incapaz de leer el servicio de su rival.

A partir de ahí, Bergs se volvió implacable. El marcador avanzó hasta el 4-4 ante un Alcaraz que no encontró la forma de meterle mano al saque de su oponente, sufriendo en sus propias carnes lo que ya se había presagiado en el inicio: puntos muy cortos que rompieron por completo el ritmo de juego que necesitó el español.

Con el 5-5 en el marcador, la tensión cortó el aire en Shanghái. Fue entonces cuando Bergs dispuso de su primera bola de break del set y no le tembló el pulso. La materializó y se colocó al servicio (6-5) para cerrar el encuentro.

Parecía todo perdido, pero Alcaraz, apelando a su habitual instinto de supervivencia, sacó su mejor versión en el momento más crítico. Contra las cuerdas, el murciano devolvió la rotura in extremis para poner el 6-6 y levantar al estadio.

El desenlace se abocó a un agónico tie-break, pero Bergs no se dejó intimidar por el resurgir del español. El belga mantuvo la sangre fría, dominó el desempate sustentado en ese mismo saque que torturó a Carlos toda la tarde, y certificó la gran sorpresa del torneo, dejando a Alcaraz fuera de combate y confirmando que la conquista de Shanghái tendrá que esperar, al menos, un año más.