Martín Landaluce celebra una de sus victorias en Roma.

Martín Landaluce celebra una de sus victorias en Roma. EFE EFE

Tenis

Martín Landaluce, 20 años: "Mi padre me ha inculcado unos valores muy buenos y dentro del deporte me ha dado lo mejor"

El joven tenista español despuntó pronto y tiene un gran potencial por pulir en los próximos años.

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A. M.
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Martín Landaluce es una de esas jóvenes perlas que 'amenazan' con despuntar a lo grande pese a su corta edad.

Con un talento innegable y una proyección que ilusiona a los aficionados, el joven jugador madrileño se está abriendo paso con firmeza en el exigente circuito profesional. Sin embargo, más allá de los intensos entrenamientos, la técnica depurada y el esfuerzo físico, Landaluce tiene muy claro cuál es el verdadero motor de su incipiente éxito: su entorno más cercano.

A diferencia de otros jóvenes prodigios que pueden verse abrumados por los focos, la presión mediática y las altas expectativas, Martín ha sabido mantener los pies firmemente anclados en la tierra. ¿Su secreto? Una base familiar sólida y protectora. Sus padres han sido el escudo perfecto contra el ruido exterior, priorizando siempre su desarrollo humano y recordándole que el tenis, aunque es su pasión, es solo una parte de su vida.

En una sincera entrevista concedida a MEF Tennis Events, Landaluce quiso detenerse a reflexionar sobre quiénes son las personas que realmente sostienen su carrera. En su discurso, la figura de sus progenitores, y muy especialmente la de su padre, emergió como el eje central de su estabilidad deportiva y personal.

"En mi caso tengo un equipo que es muy bueno y que me está ayudando a crecer, y esa persona importante pues posiblemente sería mi padre, que desde siempre, acompañado con mi madre".

Con esta afirmación, el madrileño dejaba claro que, aunque cuenta con profesionales de primer nivel a su alrededor, el núcleo de confianza absoluta sigue siendo su familia. Su padre ha sido una pieza clave desde que empuñó su primera raqueta, acompañándolo incondicionalmente en las largas horas de sus primeros pasos en el deporte base.

"Me ha inculcado unos valores muy buenos y sobre todo dentro del deporte me ha dado lo mejor que te puede dar un padre: un entrenador, ha sido todo, y sobre todo ahora tengo la suerte de poder seguir con él y que me apoye, que me venga a ver en torneos".

Este acompañamiento constante, lejos de suponer una carga, representa para el tenista una auténtica red de seguridad: "Para mí es una de las personas fundamentales y los pilares fundamentales de mi carrera, de mi vida. Y yo creo eso, que tener un equipo, gente detrás, es muy muy relevante y hay que intentar cuidarlo lo máximo posible".

El tenis es un deporte donde el factor psicológico a menudo pesa más que el técnico. Para navegar por estas aguas, Martín vuelve a recurrir a la sabiduría paterna. Al haber estado vinculado al mundo del tenis toda su vida, su padre comprende perfectamente la frustración, los nervios y la alegría de la competición.

"Después de cada partido intento hablar con él porque es una persona que aparte del tenis entiende mucho de emociones, de lo que puede pasar, él también juega al tenis, ha jugado toda la vida, y es muy importante que yo siga teniendo ese contacto con él".

Mientras Martín Landaluce siga escalando puestos en el ranking mundial, algo es seguro: el éxito no solo le pertenece a él, sino al gran equipo humano y familiar que ha construido a su alrededor.