Sergi Bruguera, en una rueda de prensa.

Sergi Bruguera, en una rueda de prensa. EFE

Tenis

Ni Roland Garros ni Atlanta '96: la mejor fórmula de Sergi Bruguera (55) para asegurar su patrimonio más allá del tenis

El exdeportista se lanzó al mundo de las inversiones y siempre cuidó muy bien de gestionar sus finanzas de manera inteligente.

Más información: Sergi Bruguera (54), extenista, sobre su patrimonio: "Cuando acabé de jugar, entendí que me tocaba gestionar mi dinero"

A. M.
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Sergi Bruguera, doble campeón de Roland Garros, ha convertido su experiencia en la élite en una auténtica "segunda carrera" centrada en la gestión de inversiones y en la protección del patrimonio de los deportistas, empezando por el suyo propio.

El extenista explica que su gran cambio de mentalidad llegó justo después de retirarse: "Cuando acabé de jugar, entendí que ya me tocaba a mí gestionar mi dinero de la mejor manera posible", dijo en una entrevista en Capital Deportivo.

Durante su etapa como profesional, Bruguera reconoce que estaba "100% focus en el tenis" y que apenas se ocupaba de sus finanzas, que quedaban delegadas en su entorno más cercano. Con el final de su carrera comprendió que el reto ya no era ganar partidos, sino aprender a cuidar un capital que tiene fecha de caducidad si no se administra con cabeza.

Sergi Bruguera en su etapa como capitán de España en Copa Davis.

Sergi Bruguera en su etapa como capitán de España en Copa Davis. Europa Press.

Ese proceso le llevó a formarse en el mundo financiero y a involucrarse en proyectos específicos para deportistas, donde hoy actúa como socio y asesor patrimonial.

Su nombre aparece ligado a vehículos de inversión como la sicav Sport & Culture Investment, una sociedad registrada en la CNMV y pensada para canalizar el ahorro de figuras del deporte con una estrategia muy defensiva.

Conservar antes que arriesgar

Bruguera resume su hoja de ruta con una frase que repite como un mantra: "En el trabajo hay que ganar el dinero y aquí lo que quiero es conservar el patrimonio y ganar un dinero decente".

Para él, la primera obligación de cualquier deportista es entender que la etapa de ingresos altos es corta y que el gran objetivo, una vez retirado, pasa por blindar ese patrimonio.

Por eso se define como un inversor "conservador, pero cuando creo en una cosa y lo tengo muy claro, entonces soy agresivo". Esa mezcla le permite priorizar la preservación del capital, pero sin renunciar a oportunidades concretas en las que ve valor a largo plazo, tal y como refleja la cartera prudente de productos de renta fija y acciones defensivas que ha manejado a través de estructuras como Sport & Culture Investment.

Gestionar el patrimonio

Bruguera insiste en que la gestión de su dinero es ahora su tarea central fuera de las pistas: "Lo más importante que tengo es gestionar mi patrimonio", afirma

al explicar por qué ha reenfocado su vida profesional hacia las finanzas patrimoniales. No se trata de buscar un "pelotazo" puntual, sino de tomar decisiones consistentes que le permitan mantener su nivel de vida sin depender de golpes de suerte.

El extenista recuerda que, a diferencia de otros sectores, el deportista concentra sus grandes ingresos en pocos años y no puede permitirse errores graves con su capital. De ahí que abogue por diversificar, apoyarse en vehículos regulados y rodearse de especialistas que conozcan tanto el mercado como la realidad emocional de quien ha vivido bajo los focos.

Por eso su recomendación a los jugadores en activo es tajante: "Mientras estás jugando siempre sería conservador". Considera que en la etapa competitiva no tiene sentido exponerse a sobresaltos financieros, sino crear una base sólida que se pueda trabajar con más flexibilidad una vez terminada la carrera.

Tranquilidad de cabeza y de espíritu

Más allá de la rentabilidad, Bruguera subraya el impacto psicológico que tiene saber que el dinero está bien colocado y creciendo de forma ordenada. "Mentalmente saber que tienes ese dinero y que te va creciendo y que va subiendo, eso te da tranquilidad de cabeza y de espíritu", afirma.

Esa serenidad, explica, no solo mejora el día a día, sino que ayuda incluso durante la competición, porque el deportista deja de sentir que se juega "su futuro" en cada punto.

Hoy, aquel campeón de París combina el lenguaje de la tierra batida con conceptos como "perfil de riesgo", "patrimonio" o "rentabilidad decente", con una idea fija: que ningún deportista tenga que aprender a golpes lo que él decidió aprender a tiempo.