Djokovic celebra su victoria contra Sinner.

Djokovic celebra su victoria contra Sinner. REUTERS

Tenis

Novak Djokovic, tenista, 38 años: "Me levanto y lo primero que hago es rezar. Luego medito y tomo agua con limón y sal"

La alimentación es una de las obsesiones del serbio y de su dieta ha eliminado las bebidas estimulantes como el café.

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C. S.
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Novak Djokovic, actual número uno histórico del tenis masculino en títulos de Grand Slam, ha construido su leyenda tanto a base de talento como de una disciplina casi obsesiva con su cuerpo.

A sus 38 años sigue compitiendo por grandes torneos y él mismo apunta a un factor clave: su rutina diaria de bienestar, una forma de vivir más que una simple tabla de entrenamientos.

El serbio ha dominado una era compartida con Federer y Nadal. Pero mientras sus grandes rivales ya están retirados, 'Nole' continúa en la primera línea gracias a una vida extremadamente estructurada en torno al descanso, la alimentación y la gestión del estrés.

En una entrevista con el creador de contenido Ben Johnson, el propio jugador abrió una ventana muy detallada a ese día a día.

Djokovic insiste en que su rutina empieza incluso antes de pisar la pista o el gimnasio. "El mismo instante en que me despierto es siempre una oración. Es, ante todo, una expresión de gratitud por estar vivo, por tener otra oportunidad de vivir ese día", explicó en esa conversación, subrayando el peso que da a la parte mental.

Novak Djokovic llega forzado a tocar la bola.

Novak Djokovic llega forzado a tocar la bola. REUTERS

Esa combinación de oración y agradecimiento se acompaña de unos minutos de meditación, que para él marcan el tono del resto de la jornada.

Después llega la hidratación, lejos de cualquier café rápido. "Tomaba agua tibia con limón y sal, y me tomaba mi bebida isotónica para reponer todos los electrolitos y minerales y recuperar fuerzas.", detalla sobre su primer gesto físico del día.

A partir de ahí, su prioridad es "algo de fruta, un batido de fruta o un zumo, algo para conseguir multivitaminas", como él mismo resume.

Batidos, dátiles y nada de café

La alimentación es una de las obsesiones del serbio. Su desayuno estándar prescinde de lácteos, gluten y azúcar refinado, y gira en torno a batidos repletos de fruta y superalimentos. "Me gusta tomar fruta, un batido de frutas o un zumo, algo que me aporte multivitaminas", insiste.

Dentro de ese batido suele incluir "mezcla de frutos rojos", además de semillas y polvos vegetales.

Uno de los productos que más repite son los dátiles, que se han convertido casi en su sello. "Me encantan los dátiles, podría comerlos todo el día", reconoce, antes de admitir que añade "semillas de cáñamo, otras semillas y cosas por el estilo. Superalimentos, maca en polvo, espirulina... ¡aunque no sabe muy bien!".

A pesar de esa mezcla potente, rehúye la cafeína: "No tomo café. De vez en cuando bebo té verde", explica cuando le preguntan por bebidas estimulantes.

La rutina de Djokovic no se limita a las mañanas. Aunque su agenda cambia según haya competición o no, él mismo subraya que, incluso en días sin tenis, "Sigo queriendo mantenerme activo y seguir pasando tiempo al aire libre, lo cual es ideal para mi bienestar".

Eso incluye nadar en el mar, montar en bici, hacer senderismo o jugar a otros deportes como fútbol, baloncesto, pádel o ping pong, actividades que, según explica, le ayudan a mantenerse en movimiento sin la presión de la competición.

Tras la parte más intensa del día, llega el turno de la recuperación. Sauna, baños de hielo, respiración consciente y descanso forman parte fija de ese tramo final, que él mismo define como esencial para poder sostener el nivel durante tantos años.

Más que una lista de ejercicios, su rutina diaria es una filosofía compacta: empezar con gratitud, cuidar cada detalle que entra en el cuerpo y no dejar de moverse. Y todo, como demuestra cada temporada, con la pista de tenis como examen diario.