Rafa Nadal, su mujer Mery Perelló y su hijo esquiando en Baqueira

Rafa Nadal, su mujer Mery Perelló y su hijo esquiando en Baqueira

Tenis

Ni Sierra Nevada, ni Formigal: la increíble estación de esquí en España a la que Rafa Nadal se ha escapado con su familia

El extenista español pasó unos días en el lugar que se ha consolidado en los últimos años como el gran refugio blanco de la élite en España.

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J. P.
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La escapada invernal de Rafa Nadal no ha tenido como destino ni Sierra Nevada ni Formigal, los dos grandes clásicos del esquí español, sino una de las estaciones más exclusivas y demandadas del Pirineo: Baqueira Beret, en el Valle de Arán.

Allí, el ex número uno del mundo ha retomado una afición que tuvo que aparcar en plena adolescencia y lo ha hecho en clave completamente familiar, acompañado por su mujer, Mery Perelló, y su hijo mayor.

Baqueira Beret se ha consolidado en los últimos años como el gran refugio blanco de la élite en España, con una oferta de 170 kilómetros esquiables, remontes modernos, pistas amplias y una zona de hoteles y urbanizaciones donde la privacidad es casi tan importante como la calidad de la nieve.

Por sus laderas son habituales miembros de la Casa Real, empresarios y rostros conocidos que encuentran en el valle aranés un entorno discreto, bien conectado y con servicios de alto nivel.

En este contexto se enmarca la escapada de Nadal, que tras su retirada del circuito ATP se mueve más libremente, pero sigue midiendo cada aparición pública.

Las imágenes difundidas estos días muestran a un Nadal muy distinto al que se veía sobre la pista de tenis: mono de nieve, casco, gafas y, sobre todo, un gesto relajado, centrado en disfrutar de la montaña y de su papel de padre.

En algunos vídeos se le ve enseñando a esquiar a su hijo, colocándolo entre sus piernas y ayudándole a hacer la clásica cuña para frenar, mientras descienden una suave pendiente de la estación.

Baqueira Beret

Baqueira Beret shutterstock

La familia completa la jornada con planes muy alejados de la alta competición: trineo, muñeco de nieve y fotos en grupo con el paisaje pirenaico de fondo.

Más allá de la estampa entrañable, la elección de Baqueira tiene lectura deportiva y simbólica. Nadal había explicado en varias ocasiones que dejó de esquiar para proteger sus rodillas y evitar riesgos innecesarios durante su carrera, lo que convierte esta vuelta a las pistas, 26 años después, en una especie de pequeño lujo que solo podía permitirse una vez colgada la raqueta.

Tras dejarse ver en la final del último Open de Australia y participar en diversos actos institucionales, el balear demuestra que su nueva vida pasa también por recuperar aficiones aparcadas, siempre con el deporte como hilo conductor.

El impacto de la escapada ha sido inmediato en redes, donde se han multiplicado los mensajes de sorpresa y cariño al ver al 22 veces campeón de Grand Slam convertido en profesor de esquí improvisado.

Incluso figuras referentes de los deportes de invierno, como la campeona olímpica Lindsey Vonn, han reaccionado públicamente a sus publicaciones, celebrando su presencia en la nieve y lanzando guiños para compartir bajadas en el futuro.

Una prueba más de que, lejos del circuito, Nadal sigue siendo un imán capaz de convertir una simple jornada en la nieve en noticia y en escaparate de una nueva etapa más familiar, pero igual de ligada al deporte.