Mohamed Attaoui, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.

Mohamed Attaoui, durante su entrevista con EL ESPAÑOL. NIEVES DÍAZ

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Mohamed Attaoui: "Me duele saber que he podido dar más y no cumplir. Ahora tengo mucha hambre y solo pienso en el oro"

El atleta español, que viene de marcar la tercera marca de la historia en 1.000 metros, habla con EL ESPAÑOL sobre su recorrido desde París 2024 hasta sus objetivos de cara al Mundial que se celebra entre el 20 y 22 de marzo en Polonia.

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Hay una imagen que Mohamed Attaoui lleva grabada desde el 19 de septiembre. La pantalla del Estadio Nacional de Tokio iluminando su nombre en quinta posición mientras cuatro atletas levantaban los brazos delante de él.

Era la final de los 800 metros del Campeonato del Mundo y él sabía, con la certeza de quien ha pasado meses preparando cada detalle, que ese día tenía piernas para ganar. No para ser quinto. Para ganar.

"Sabía que ese día valía 1:41, que habría podido llevarme el oro", confiesa Attaoui en una conversación con EL ESPAÑOL seis meses después, en vísperas de otro campeonato del mundo, esta vez en Toruń, Polonia. La herida cicatrizó. El hambre, no.

Attaoui tiene 24 años, nació en Beni Melal, creció en Torrelavega y desde finales de 2023 vive y entrena en St. Moritz, a más de 1.800 metros de altitud, bajo las órdenes del entrenador alemán Thomas Dreissigacker.

Es uno de los mediofondistas más explosivos de Europa, el tipo de corredor que puede cambiar una carrera en 50 metros y dejar sin respuesta a rivales que llevan años en el circuito.

En París 2024 fue quinto en los Juegos Olímpicos. En Tokio 2025, quinto en el Mundial. El mismo resultado, pero una sensación radicalmente distinta. "En París no me reproché nada: lo había dado todo y había hecho todo perfecto. En Tokio no. Sé que cuando he podido dar algo más y no lo he hecho, me duele. Eso me genera más hambre", confiesa.

Mohamed Attaoui, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.

Mohamed Attaoui, durante su entrevista con EL ESPAÑOL. NIEVES DÍAZ

La final mundialista de los 800 metros en Tokio fue la más rápida de la historia. Emmanuel Wanyonyi, el campeón olímpico keniano, impuso desde el primer metro un ritmo brutal que pulverizó cualquier plan táctico preparado en frío.

Attaoui había llegado a esa final en el mejor estado de forma de su vida: ganó su serie con autoridad, dominó la semifinal pasando por delante del propio Wanyonyi, y las sensaciones de los días anteriores apuntaban a algo histórico.

Mohamed Attaoui, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Mohamed Attaoui, durante la entrevista con EL ESPAÑOL. NIEVES DÍAZ

Luego llegó la carrera, un error táctico en los últimos cien metros y el quinto puesto que no esperaba. "Por errores tácticos sí que me dolió bastante", admite, sin esconder nada. Y añade algo que define cómo procesa los fracasos: "Es algo de lo que he aprendido y corro mejor ahora y no cometo esos errores".

Lo que más llama la atención de su relato de aquella noche es la ausencia de excusas. No hubo presión externa, dice. No hubo miedo. "Solo confiaba en mí y decía: puedo ganar. Al final solo cometí ese error".

Récord tras récord

El invierno que siguió a Tokio ha sido el mejor de su carrera. No como consuelo, sino como hecho deportivo comprobable.

En enero, en Antequera, firmó un 3:35.65 en los 1.500 metros y se metió en el bolsillo la mínima para el Mundial. En los Millrose Games de Nueva York, a principios de febrero, rebajó su mejor marca personal en 800 metros en pista cubierta hasta 1:44.98.

El 6 de febrero, en el mitin World Indoor Tour de Madrid, se fue hasta el 2:14.52 en los 1.000 metros: récord de Europa, tercera mejor marca de la historia y un asalto al récord mundial que se quedó a solo tres décimas de distancia.

Para cerrar el ciclo, el 1 de marzo se proclamó campeón de España de 800 metros en Valencia, batiendo el récord del campeonato con 1:45.62. Cuatro competiciones, cuatro hitos. "Es mi mejor temporada invernal hasta el momento", confirma. "Por eso sé que puedo estar peleando por todo".

Detrás de esos números hay un cambio de metodología que él mismo describe con detalle. "En el equipo tenemos un psicólogo y trabajamos con él. Con mis entrenadores hemos empezado a analizar las carreras: hacemos una charla después de cada una para ver los errores que no se pueden cometer, y menos en un campeonato".

El talento de Attaoui nunca estuvo en duda. Lo que se estaba construyendo estos meses era el sistema para que ese talento no se desperdiciara en el momento decisivo. Cada vuelta a la pista, cada conversación con el psicólogo tenía el mismo objetivo implícito: que la próxima final de un campeonato del mundo no se repitiera como la anterior.

Máxima ambición

Ahora, Attaoui tiene las cosas claras. La pregunta directa merece una respuesta directa. ¿Vas a por medalla? "No me da miedo decirlo: sé que me puedo quedar en primera ronda, pero mi objetivo es ganar, y ya está".

Llega con la undécima mejor marca del año, aunque insiste en que los rankings le importan poco cuando empieza un campeonato. "Al final es llegar y saber competir. Nunca le doy valor a las marcas".

Mohamed Attaoui, durante la entrevista en EL ESPAÑOL.

Mohamed Attaoui, durante la entrevista en EL ESPAÑOL. NIEVES DÍAZ

Hay un matiz que él mismo introduce sin que se lo pregunten: la pista cubierta no es su entorno favorito. La pista de Toruń, con su característica peralte en las curvas, exige una técnica diferente a la del aire libre, donde su explosividad tiene más espacio para desplegarse.

"En pista cubierta, si te metes a calle dos ya corres inclinado. Me va mucho mejor el aire libre, por eso rindo más en aire libre", reconoce Attaoui.

Después de Toruń viene el verano. Y con el verano, el Campeonato de Europa, el gran objetivo que lleva meses señalado en el calendario.

Mohamed Attaoui, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.

Mohamed Attaoui, durante su entrevista con EL ESPAÑOL. NIEVES DÍAZ

En Roma 2024 fue plata. Esa cuenta sigue pendiente. Sus entrenadores, dice, le recuerdan constantemente que el camino es largo y que los detalles importan.

Él lo suscribe. "Todavía tenemos mucho recorrido por delante, pero hay que ir aprendiendo y mejorando los detalles", dice. Moha Attaoui llega a Toruń con las lecciones de Tokio aprendidas. Lo que queda por saber es si esta vez la pantalla ilumina su nombre un poco más arriba.