Montaje Jorge Martín y el pueblo donde veranea.

Montaje Jorge Martín y el pueblo donde veranea. EE

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El pueblo donde veranea Jorge Martín: 7.000 habitantes, el mejor atardecer del mundo y una inspiración para Hollywood

El piloto de MotoGP y campeón del mundo se escapa a Andalucía para huir del calor de Madrid durante el verano.

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En el corazón de la provincia de Cádiz, donde el río Guadalquivir se funde con la marisma, se encuentra Trebujena. Este pueblo de apenas 7.000 habitantes no es solo un tesoro de la Baja Andalucía, sino el santuario personal de Jorge Martín, campeón del mundo de MotoGP.

Mientras el "Martinator" pulveriza cronómetros a 350 km/h por todo el globo, su corazón siempre encuentra el camino de vuelta a la paz de estas tierras.

Si Trebujena ostenta un título de orgullo internacional, no es por la velocidad, sino por su luz cinematográfica. En 1987, el mismísimo Steven Spielberg aterrizó en esta localidad para rodar escenas clave de su obra maestra, El imperio del sol.

El director buscaba recrear los paisajes de la China ocupada y encontró en las marismas de Trebujena el escenario perfecto.

Fue durante aquel rodaje cuando Spielberg, cautivado por la paleta de colores que incendia el cielo cada tarde, sentenció que en este pueblo se disfruta del "mejor atardecer del mundo".

Jorge Martín

Jorge Martín Red Bull Content Pool

La combinación de la humedad del río, la horizontalidad absoluta del terreno y la limpieza del aire crea un espectáculo visual que parece diseñado por un artista, pero que aquí es un regalo diario para sus vecinos.

Muchos esperarían ver a una estrella del deporte en yates de lujo en Ibiza o en villas privadas en las Maldivas. Sin embargo, Martín prefiere la sencillez del pueblo. La razón es profundamente emocional: sus raíces.

Aunque Jorge nació en Madrid, su madre, Susana, es natural de Trebujena. Para él, veranear aquí no es una cuestión de estatus, sino de identidad. En sus calles no es la superestrella de las dos ruedas; es simplemente un vecino más que se sienta a disfrutar de un vaso de mosto (el vino joven, bandera de la zona) y de la compañía de su familia.

Es su "lugar seguro" para desconectar del estrés del mundial y recargar pilas con la gastronomía local, como sus famosos garbanzos con poleo.

Más allá de las motos y el cine, Trebujena es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Sus esteros y marismas son hogar de flamencos y aves migratorias, ofreciendo un paisaje que cambia con las estaciones.

Es, en definitiva, un rincón donde el tiempo parece detenerse, permitiendo que incluso el hombre más rápido del mundo pueda, por fin, bajarse de la moto y contemplar el horizonte.