Fernando Alonso, durante el GP de España.

Fernando Alonso, durante el GP de España. Reuters

F1

La partida de ajedrez de Fernando Alonso entra en su fase decisiva: reglamento, Honda y la presión de la FIA

Tres meses restan para que expire su contrato con Aston Martin y aún no ha tomado una decisión, manteniendo a todo el Gran Circo en vilo.

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¿Qué busca Fernando Alonso? Es la pregunta que lleva meses circulando por el paddock cuando el asturiano se aleja de los micrófonos. Su futuro continúa rodeado de incógnitas y, a juzgar por sus propias palabras, todo apunta a que la respuesta puede llegar cuando nadie se lo espere.

La incertidumbre se ha instalado alrededor de una renovación que no termina de concretarse y que el propio Alonso se encarga de alimentar con mensajes medidos, respuestas abiertas y alguna que otra sonrisa.

Durante el GP de Barcelona ya dejó una frase que resume bien su relación con la prensa en este asunto: "Hay que decir la verdad a medias a veces". Y desde entonces, cada declaración sobre su futuro ha añadido una nueva pieza al tablero.

Cuando aparece el tema de su renovación con Aston Martin, Alonso parece manejar los tiempos con absoluta tranquilidad. Tiene experiencia suficiente para convivir con los rumores y paciencia para no precipitar ninguna decisión. "Pueden ser días, semanas, meses…", respondió tras el parón estival.

Madrid podía haber sido el escenario elegido para despejar la incógnita, pero tampoco ocurrió. Al contrario: la vuelta de enfriamiento que protagonizó tras la carrera tuvo incluso cierto aire de despedida.

Sin embargo, poco después volvió a cambiar el escenario: "Si renuevo, no tiene por qué ser por un año, pueden ser varios". Una declaración que contrasta con otra de sus últimas advertencias, aquella en la que dejó abierta la posibilidad de que esta fuera su última participación en España.

Juega con los tiempos

La contradicción aparente explica buena parte del misterio. El asturiano no parece haber cerrado la puerta a continuar en la Fórmula 1. Pero tampoco parece dispuesto a hacerlo a cualquier precio ni bajo cualquier circunstancia.

La cuestión, por tanto, es qué debe ocurrir para que el bicampeón del mundo decida prolongar su relación con Aston Martin.

Cuando comenzaron a crecer los rumores sobre la renovación, una de las primeras explicaciones apuntaba al aspecto económico. El mercado de la Fórmula 1 ha cambiado y los grandes contratos firmados por Verstappen, Sainz y Norris han elevado el listón salarial de la parrilla.

Alonso afronta esta negociación desde una posición particular. A sus 45 años, continúa siendo una de las principales referencias de Aston Martin y una figura central en el proyecto que el equipo de Silverstone ha construido alrededor de Honda.

Su experiencia y su peso dentro de la estructura convierten su continuidad en una cuestión que trasciende el contrato de un piloto.

En ese contexto también apareció el nombre de Flavio Briatore y la posibilidad de un interés de Alpine. Las informaciones que situaron al asturiano en el radar del equipo francés podían interpretarse como una forma de meter presión en la negociación con Aston Martin.

Para Lawrence Stroll, perder a Alonso supondría desprenderse de una de las piezas más importantes de su proyecto precisamente cuando el equipo empieza a buscar una recuperación después de varios meses complicados. Pero el dinero parece haber dejado de ser el único elemento de esta partida.

Fernando Alonso, durante el GP de Budapest.

Fernando Alonso, durante el GP de Budapest. Aston Martin F1

El verdadero debate está en otro lugar: el reglamento de 2027 y, especialmente, el papel que tendrán las nuevas unidades de potencia.

Alonso lleva meses repitiendo una idea. Para que su futuro siga ligado a la Fórmula 1, necesita encontrar motivos deportivos que le permitan disfrutar de nuevo del pilotaje al límite.

El nuevo reglamento, con un peso creciente de la parte eléctrica de las unidades de potencia, no le convence. "Conservo la esperanza de que las reglas para el próximo año tengan que ajustarse de nuevo. Antes de que empiece, la vida está llena de sorpresas", declaró en Madrid.

El problema es que modificar el reglamento a estas alturas no resulta sencillo. En septiembre, con los equipos trabajando desde hace meses sobre los monoplazas de 2027, cualquier cambio de calado podría tener consecuencias importantes para fabricantes y escuderías.

James Vowles, jefe de equipo de Williams, fue claro al ser preguntado por esta posibilidad: "Seguro que las unidades de potencia no se tocan porque los motoristas no podrían reaccionar y, en cuanto a aerodinámica, supondría deshacer el trabajo que ha hecho mucha gente ya".

La FIA entra en escena

En esta partida aparece un actor con capacidad para influir en el tablero: Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA. El máximo responsable no ha ocultado su deseo de que Alonso continúe en la Fórmula 1.

"Le preguntaré a Alonso qué necesitan para mejorar el rendimiento. Es un deportista importantísimo, no podríamos permitirnos que se vaya por las circunstancias", aseguró Ben Sulayem.

El presidente de la FIA también afirmó haber hablado con Lawrence Stroll y añadió: "Voy a hacer los cambios y hablaré con Fernando para que intente cambiar de idea. Fernando me ha prometido que seguirá".

El mensaje es contundente, aunque queda por determinar hasta dónde puede llegar realmente la FIA. La voluntad política de retener a una figura como Alonso es una cosa y la capacidad reglamentaria para modificar un proyecto técnico en marcha es otra muy diferente.

Y ahí entra Honda. El fabricante japonés afronta uno de los mayores desafíos del proyecto. Es el socio motorista de Aston Martin en esta nueva etapa y buena parte de las expectativas del equipo están depositadas en la capacidad de Honda para cerrar la brecha con sus rivales.

Desde Japón, sin embargo, prefieren mantener la cautela. Shintaro Orihara evitó entrar en las declaraciones de Ben Sulayem y centró el discurso en el trabajo interno de la compañía: "No sé en lo que piensa Ben Sulayem, no creo que nos pueda dar algo mágico. Nos centramos en el plan de desarrollo, trabajando duro para mejorar. Es el plan hasta la temporada. No tengo ni idea de más".

Es difícil pensar que no existan conversaciones entre las distintas partes, pero la cuestión fundamental es qué margen tendría realmente la FIA para ayudar al fabricante japonés.

Más tiempo de desarrollo, más recursos o algún tipo de concesión técnica podrían alterar el escenario, aunque cualquier modificación tendría que encajar dentro de un reglamento que afecta a todos los fabricantes y equipos.

Los mecánicos de Aston Martin llevan el AMR26 a la parrilla.

Los mecánicos de Aston Martin llevan el AMR26 a la parrilla. Aston Martin F1

Mientras tanto, Honda mantiene su hoja de ruta. No contempla grandes actualizaciones para lo que resta de temporada y asegura que su objetivo es acercarse a las referencias de la parrilla en 2027.

Ahí aparece la última incógnita. ¿Será suficiente para Alonso? El asturiano siempre ha defendido su confianza en Honda; ahora, sin embargo, esa confianza tendrá que transformarse en resultados.

Porque para el bicampeón del mundo no parece bastar con que el proyecto tenga potencial: necesita señales que le convenzan de que merece la pena seguir.

La partida, por tanto, ya no parece reducirse a una negociación contractual. Alonso tiene sobre la mesa varias piezas que deben encajar: un reglamento que le resulte atractivo, un Honda capaz de responder al desafío técnico y una Aston Martin que pueda ofrecerle un proyecto competitivo. La FIA, mientras tanto, intenta mantener al asturiano dentro de la categoría.